La tentación de la curiosidad

7 August 2010 – 15:27

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Todo comenzó con “El Universo Elegante: supercuerdas, dimensiones ocultas y la búsqueda de una teoría final” del físico y matemático Brien Greene, uno de los mayores especialistas y divulgadores de la llamada Teoría de Cuerdas. Libro apasionante que empecé a leer a finales de julio y que aún sigue en mis manos. No suelo tardar más de una semana en leer un volumen de 600 páginas, como es el caso, pero este libro, que pretende explicar los avances más significativos de la Física y la comprensión de nuestro Universo desde que Albert Einstein formulara sus teorías de la Relatividad especial (1905) y de la Relatividad general (1915), me ha conducido a otros libros que profundizan en algunos de los problemas planteados. Y así, junto a Brian Greene, me acompañan en estas tardes sofocantes Nayla Farouki y su “La relatividad”, una aproximación a las matemáticas de Einstein - a un nivel que yo puedo entender - y el propio Albert Einstein, junto a Leopold Infeld, con su libro “La evolución de la Física”. Añadase, además, una serie de documentales de 1985 (“El universo mecánico”) que me estoy descargando y disfrutando, también, todas las tardes.  

Y con esto ha saltado mi pretensión pre-veraniega de darme a las lecturas intrascendentes y sosegadas o de misterios y asesinatos, las que suelo – o solía – consumir en estas fechas.  Pese a todo no lo descarto, aunque sea por las noches, y por eso hoy he comprado “Los crímenes de la viuda roja” de Carter Dickson… (¡y el “Don Camilo” de Giovanni Guareschi! – la oferta era llévese dos libros por el precio de uno -).

Pero ninguno de los dos podrá ser consumido en las próximas noches. Debo reconocer que llevo varios días llevándome a la cama a San Agustín y sus “Confesiones”. ¡Qué libro más sublime! Leer, capítulo a capítulo, la construcción del espejismo de dios para afrontar el miedo a la muerte y la nada, página a página, párrafo a párrafo. Las “Confesiones” debería ser de obligada lectura. Agustín de Hipona terminaría su descenso convertido en obispo, en administrador de los misterios de dios, por emplear una expresión paulina que siempre me ha parecido inquietante.  

Anoche, antes de caer dormido, pude terminar el capítulo XXXV del X Libro: “La tentación de la curiosidad”:

Se allega una nueva forma de tentación de una complejidad mucho más peligrosa. Además de la concupiscencia de la carne que radica en la delectación voluptuosa de todos los sentidos, existe en el alma otro linaje de concupiscencia curiosa y varia, que se solapa bajo el nombre de conocimiento y de ciencia. Tiene por objeto no el deleite de la carne, sino una cierta experiencia de las cosas por la carne. Reside esencialmente en el apetito de conocer (…) Nos induce a escudriñar los secretos de la naturaleza exterior a nosotros que ningún provecho tiene saber, ni otro aliciente que el de saberlos.

Yo estoy entregado por entero a la tentación de la curiosidad, a la búsqueda del conocimiento de la naturaleza, de lo que nos rodea: de qué estamos hechos, por qué, por qué así… De pequeño, he de reconocerlo, era muy preguntón y de mayor conservo afortunadamente esta virtud que el sistema escolar contribuye no pocas veces a ahogar en los alumnos favoreciendo una enseñanza memorística donde lo importante es saber recitar sin atisbo de duda que E es igual a MC2 pero no comprender y entender lo que eso significa.  

Agustín se equivocaba: la curiosidad por desentrañar los secretos de la naturaleza sí tiene un gran provecho: poder decir ya no es un secreto y lo entiendo.  

De stress test

3 August 2010 – 12:37

Durante los próximos días esta bitácora se somete a un durísimo examen de stress test para ver si sería capaz de soportar un escenario apocalíptico de ausencia de lectores por desaparición del mundo en 2012… Es cuestión de generar confianza en los mercados, claro. No tiene nada que ver con agosto, las terrazitas, los vinos blancos por la noche y un cine de verano y cena de San Lorenzo en chez Valentín. ¡Malpensados!

De vez en cuando alguna entrada se dejará caer. Pero de vez en cuando.  

Giordano Bruno, de Montaldo

2 August 2010 – 9:19

Este lunes 2 de agosto, a las 20h, en el Ateneo de Cáceres, vamos a poder disfrutar de una gran película: Giordano Bruno, del director Giuliano Montaldo.

El filósofo nolano está interpretado por  Gian Maria Volonté. La película es una coproducción italo-francesa que no llegó a emitirse nunca en España: en 1974  todavía vivía Franco.  

Giuliano Montaldo es el cineasta responsable de “Sacco e Vanzetti”. Con “Giordano Bruno”, su posterior filme, Montaldo lleva a la pantalla la vida de uno de los mártires del libre pensamiento.  

Protagoniza un entregado y fantástico Gian Maria Volonté, junto a la siempre espléndida Charlotte Rampling y el entonces prometedor Mathieu Carriére, el actor que se dio a conocer internacionalmente con “El joven Torless”, de Schlondorff.   

¡Y una más!

30 July 2010 – 9:45

“Hoy más que nunca: ¡HUELGA GENERAL!”

El 29 de septiembre, recuérdalo.

En defensa de Pío V

29 July 2010 – 13:04

Si uno se lee la Ley de Protección Animal de Extremadura descubrirá que se prohibe toda forma de espectáculo que implique crueldad o mal trato hacia un animal, doméstico o no, “exceptuando la fiesta de los toros y otros festejos taurinos”. Este articulado casi es idéntico al de otras leyes en Madrid, en Andalucía, en Cantabria, en Valencia… Y si se excluyen los toros es porque se asume que las corridas representan una crueldad innecesaria hacia este animal.

De paso ésto pone en entredicho la afirmación del mundo de pepelandia de que Cataluña ha realizado un atentado a las libertades. En el resto del país tenemos legislado la prohibición de determinados espectáculos, que en su momento también tenían aficción, como las peleas de perros, y a nadie se le ocurre defenderlas con el siguiente argumento: que uno tiene el derecho de ir o no ir a presenciarlas. Nadie lo defiende porque hemos metabolizado que es una barbarie que no debe formar parte de nuestro ocio o de nuestra forma de diversión.

Adela Cortina publica hoy un interesante artículo al respecto de los derechos de los animales, un debate que empieza a surgir a partir del siglo XVIII, con la Ilustración, precisamente. Yo no creo en los derechos en abstracto de los animales, del mismo modo que no creo en los derechos en abstracto de los hombres. Y pongo el acento en esa expresión: “en abstracto”.

Los derechos que nos hemos otorgado a nosotros mismos no están inscritos en ningún código genético (salvo, seguramente, el de querer vivir y el de proteger a tu familia), no proceden de ningún dios, ni siquiera son universales, dada la infinidad de códigos, algunos de ellos de una barbarie infinita, que han existido a lo largo de la historia: nuestros actuales derechos, los que asumimos mayoritariamente, los que consideramos más justos, son fruto de una decisión venturosa de los hombres que han tomado conciencia de que era necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. De que nos iba la vida en ello como especie. Que teníamos que aprender a convivir con otros hombres. Y de nuevo la historia nos muestra miles de ejemplos de lo contrario.  

Ahora se trata de dar un paso más: es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza y los animales.

Fue en 1977 cuando vio la luz una Declaración Universal de Derechos de los Animales, con 14 artículos, y las legislaciones en Europa cada vez han precisado más el trato que ha de darse a los otros animales: todas ellas parten de un mínimo: no provocar un sufrimiento inútil y estéril a un animal. Las granjas intensivas, la caza de ballenas, de focas… están en el punto de  mira. Y los toros, por supuesto los toros, que son sacrificados no para alimentar, sino que ese sacrifico, su muerte en el ruedo, es el objetivo último: convertir en 20 minutos a un bello animal en una albóndiga sangrante para satisfacción de un público.

Decía Gandhi que una civilización puede juzgarse por la forma en que trata a sus animales. También podemos hablar de los valores que transmiten nuestras “tradiciones”: ¿qué enseñanzas aprendemos en una corrida? ¿qué es lo que se pone de relieve? Un toro al que se le mete en una plaza llena de gentes bociferantes, al que se le clavan picas para debilitarlo, se le lancea para agotarlo, que no tiene burladero donde esconderse… Ese es el supuesto “combate de iguales”, ahí se resume nuestra “virilidad”. Al final se viene a decir que es justo y gozoso que para deleite nuestro podamos tratar a otro ser vivo como nos parezca.

Frente a esos valores prefiero enarbolar los que se basan en lo humanitario, en lo pacífico, en lo compasivo. Todo animal con sistema nervioso es un ser necesariamente sintiente y por lo tanto es nuestro deber, nuestra obligación, extender el derecho: no hacer sufrir gratuitamente a otro animal. Porque puede sufrir, esa es la fuente de ese derecho que se invoca. El que me impide matar a mi perra por diversión, el que me impide torturar a un burro por placer y el que me llama a estar en contra de las corridas de toros o de los encierros.

Abraham Lincoln lo expresaba del siguiente modo:

“Estoy a favor de los derechos de los animales, tanto como de los derechos del hombre. Es la única manera de ser un humano completo”.

Canarias, con el voto del PP, prohibió los toros en 1991. Nadie habló entonces de “identidad” y el PP calla vilmente el asunto, se acoge a una annesia temporal y territorial. Existen los correbous, cierto. Pero siempre será preferible una Cataluña con correbous y sin corridas que una Cataluña con correbous y con corridas. Es un paso adelante. En Canarias se prohibieron los toros y se hizo una excepción: los gallos, que hoy casi han desaparecido. En 1991 al menos se dio un primer paso.  

Las corridas eran un espectáculo corriente en Europa… hasta que en 1567 Pío V (“san” para los afectos a esa religión) publicó la Bula De salute gregis Dominici donde prohibía los juegos taurinos “estos sangrientos y vergonzosos espectáculos más dignos de los demonios que de los hombres”, declaraba anatema a quienes participasen o los viesen y prohibía el entierro en tierra sagrada a todo aquel que muriese en una corrida.

Pero la Iglesia, que siempre se acuesta con quien paga mejor, ocultó celosamente en España la bula, los obispos miraron a otro lado, los curas callaron y nos convertimos en una excepción en la aplicación de esta bula aún vigente para los católicos… como hoy las corridas de toros son la excepción a los artículos que prohiben el ensañamiento con animales.

Pero avanzamos. Día a día avanzamos, paso a paso… como el dado en Cataluña.

¡68 votos!

28 July 2010 – 12:06

68 votos en el Parlamento de Catalunya han apostado por poner fin a la tortura animal, a ese ejemplo de crueldad, ensañamiento y violencia que, en nombre de no se sabe que bárbara tradición, se sigue consintiendo en este país.

68 votos han dicho NO a ésto:

68 diputados han apostado porque dentro de 1 año no se vuelvan a ver en Catalunya escenas como éstas:

68 personas que han votado a favor de prohibir este espectáculo degradante, como hace años TAMBIÉN LO VOTÓ CANARIAS

POR ESO, SIMPLEMENTE, GRACIAS CATALUNYA

Santoral: Giordano Bruno

25 July 2010 – 11:17

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El 17 de febrero de 1600 fue llevado al Campo dei Fiori, en Roma. Vejado, desnudado, atado a un palo, su lengua aferrada a una prensa de madera para evitar que hablase y finalmente quemado vivo. Su nombre: Giordano Bruno. Su crimen: pensar de otro modo. Pensar, contra los dogmas, a secas.

“Hereje impenitente, pertinaz, obstinado”. Ese fue su delito a ojos de la Iglesia Católica que lo juzgó, lo mantuvo preso entre 1592 y 1600 y lo llevó a la hoguera (1). Era algo peor que un hereje, era un hereje que se negaba a retractarse, que no cedía, que quería mantenerse fiel a sus principios y a sus ideas porque no le habían demostrado la falsedad de éstas.

Frente a la Iglesia, que, Biblia en mano, defendía dogmáticamente que sólo un mundo se había creado, Bruno hablaba de la pluralidad de los mundos y los sistemas solares; allí donde, Biblia mediante, el Sol daba vueltas alrededor de la Tierra, él optó por el heliocentrismo; habló también de la infinitud del espacio y el Universo – cuando sólo el dios cristiano podía ser infinito - y del movimiento de los astros.

La primera gran defensa del copernicanismo se debió a este monje rebelde. Se llevó a cabo en su diálogo “La cena de las cenizas”, que tomó su nombre de la  discusión sobre el heliocentrismo en la cena del miércoles de ceniza de 1584 en la residencia Fulke Greville, en Whitehall. 

La mentalidad dominante de la época podía resumirse en las posturas de Cremonini y Libri, profesores de filosofía en la Universidad de Padua, en tiempos de Galileo Galilei: éstos cuestionaron la idea de otras lunas en Júpiter, o de la existencia de cráteres y montañas en la Luna con el argumento de que la imperfección de la Luna atacaba los principios mismos del dogma religioso, ya que el dios bíblico había creado un cielo perfecto, y la existencia de objetos invisibles al hombre como los satélites de Júpiter cuestionaba la afirmación del Génesis de que se habían creado las estrellas para deleite del hombre – ¡y qué sentido tiene entonces crear cosas que no se pueden ver a simple vista! -; pero lo curioso del caso no es que éstos dos filósofos defendiesen esas posturas, sino que se negaron toda su vida a mirar por un telescopio, pese al ofrecimiento de Galileo de hacerlo y comprobarlo por ellos mismos:

“No les bastaría – escribió Galileo – el testimonio de la misma estrella si bajase a la Tierra y hablase de sí misma”.

 El caso de Bruno lo tendría muy presente Galileo en su juicio. Su asesinato y agonía sirvió para dar una lección. Para meter el miedo en el cuerpo.

El 8 de febrero – cuando le estaban leyendo la sentencia en Roma por la que se le declaraba herético, impenitente, pertinaz y obstinado, Giordano Bruno se dirigió a los jueces para decirles: “Tembláis más vosotros al anunciar esta sentencia que yo al recibirla

Ninguna de sus obras se reeditaría antes del siglo XVIII.

Notas:

(1) Por cierto, que el proceso inquisitorial al que fue sometido estuvo dirigido por el cardenal Roberto Belarmino, el mismo que  llevaría un juicio similar contra Galileo Galilei.

Y en el Ateneo vamos a proyectar el lunes 2 de agosto a las 20h, la película “Giordano Bruno“, de Gian María Volante – que véis en el video de youtube – y el lunes 9 de agosto, a la misma hora, “Galileo” de Joseph Losey, basada en el texto de la obra teatral de Bertolt Brecht.

Mis otros santorales pinchando aquí.

Pepe, el dios

23 July 2010 – 18:18 YouTube Preview Image

La mejor historia de religión que he visto hasta ahora.

Todólogo los jueves

21 July 2010 – 21:36

Tertuliano, opinador, corrillero… he empleado varias expresiones para referirme al asunto, pero de todas me quedo con la de un amigo: ¡todólogo!

Canal Radio Extremadura me invita a ser todólogo todos los jueves en el programa “El Sol sale por el oeste”. Y uno, que tiene alma de vecina de corrala, ha aceptado encantado.

Me viene bien, ahora que Avuelapluma cierra hasta septiembre y mis ganas de discrepar siguen intactas. Curiosamente yo enviaba mis columnas a Avuelapluma todos los jueves.

No hay nada más placentero que una discusión. Teniendo alguna duda sobre el término, he acudido, como no puede ser menos, al diccionario, y he leído lo siguiente:

Discusión: método de confirmar a los demás en sus errores (1)

¡Fantástico!

Nota:

(1) En el “Diccionario del Diablo”, de Ambrose Bierce, que es el que consulto habitualmente para despejar y/o generar dudas.

Ganó ninguno

21 July 2010 – 10:52

El PP dice que la encuesta del CIS sobre el Debate del Estado de la Nación está manipulada a favor del gobierno. El PSOE que la encuesta del CIS le ha dado ganador y por eso el PP se enfada y lanza acusaciones infundadas.

Son dos posturas, excluyentes la una respecto a la otra. O el PP tiene razón y el PSOE está errado, o el PSOE dice la verdad y el PP está equivocado.

Y sin embargo, el PP no dice la verdad y el PSOE está mintiendo, porque el resultado de la encuesta del CIS que yo he visto lo que dice es que el Debate lo ganó NINGUNO:

¿Quién ganó el Debate?

  •  Zapatero: 26%
  • Rajoy: 20%
  • Ninguno: 36,5% 

Una mayoría de la población encuestada, cuando se ha preguntado quién ha ganado el Debate ha preferido optar por decir “ninguno”. Ni Rajoy ni ZP. No han convencido. No han gustado. Y “ninguno” no es lo mismo que “No sabe/ no contesta”. Y “ninguno” es una opción, una postura ante el debate.

Es una respuesta incómoda y ciertamente molesta, y se entiende que el PP prefiera hacerse la víctima y el PSOE concluir que un 26% es superior a un 36,5%.

Quien mucho abarca profundiza en la cuestión.