Para los que quieren comentar

Tal vez usted, ingenuo o valiente lector, tenga el atrevimiento de querer comentar algo en este blog. En tal caso conviene que sepa usted los requisitos:

1. Si va a estar usted de acuerdo conmigo ¡ánimo!

2. Si no va a estar usted de acuerdo conmigo ¡ande, atrévase!

En cualquiera de los dos casos su comentario no sufrirá ningún percance y la integridad del mismo será casi tan inviolable como las cuentas privadas del señor Botín.

Ahora bien:

  1. Correos spam serán inmediatamente borrados.
  2. Correos que no vengan a cuento y solo quieran “patrocinar” cualquier cosa, de esos que se van pinchando en todos los blog posibles sin leer entrada alguna, también desaparecerán.
  3. Correos de trolls sufrirán el mismo e inexorable destino.

Ni que decir tiene que uno no es objetivo, que hace gala de ser un tendencioso y que si quiere usted igualdad de trato fúndase su propio blog.

En la prensa no se admite “pluralidad” de ningún tipo. Aquí… algo… pero sin exagerar, que nos conocemos. Yo mismo, de vez en cuando me llevo la contraria.

La única diferencia entre mi bitácora y un diario es que yo no vendo mi blog como si fuera “prensa independiente e imparcial”. Ustedes aquí van a leer (mi) “opinión”. En el quiosco también, pero no se lo dicen.

Por lo demás aquí le dejo una acertada sentencia de Thomas Stearns Eliot digna de merecerse un minuto o dos de profunda reflexión:

Bendito sea el hombre que no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrárnoslo con sus palabras