Y de follar, ni hablemos

19 agosto 2010 – 9:28

“El bastón de punta curva que llevan los obispos recibe el mismo nombre que el hueso del pene que ayuda a los mamíferos a copular: se llama báculo”.

Lo leí el martes en el artículo de “Ciencia y aparte” de Nuño Domínguez, diario Público, y por fin se me hizo la luz: ahora comprendo esa obsesión de los curas por el sexo. La culpa es del báculo. Porque los curas y en particular los obispos, están realmente obsesionados por el placer de la carne… vamos, por evitar que los otros disfruten del placer de la carne, o por mejor decir, que la disfruten a plena luz del día, sin ocultarse.

No hay nada más divertido que leer el Catecismo de la Iglesia Católica. Divertido, claro, si uno no va seguir sus consejos. El Catecismo es lo que suele proponer la Iglesia como lectura fundamental para sus adeptos. Preferible incluso a la Biblia, que no en vano  contradice gravemente algunos de sus  postulados.

Mi edición es “conforme al texto latino oficial de 1997″ (Librería Editrice Vaticana) y sobre el sexo es particularmente expeditivo y claro: casi todo es pecado en materia de sexo. Su única solución: la castidad. Vamos, que de follar ni hablemos.

La castidad es, dice el texto, “un aprendizaje del dominio de sí mismo”. Leemos en el apartado 2340 que “La castidad nos recompone; nos devuelve a la unidad que habíamos perdido dispersándonos”.

“Dispersándonos”… Qué expresión más extraña.  Será que cuando soltamos el semen nos dispersamos por ahí, vayan ustedes a saber.

“El dominio de sí es una obra que dura toda la vida” (2342). Razón de más para no pretender ser católico. Con lo bonito que es descubrir el goce con uno mismo o con los demás.

Pero lo mejor es, sin duda, el apartado de ¡Ofensas a la castidad! Prepárense:

- “La lujuría: el placer sexual es moralmente desordenado (sic) cuando es buscado por sí mismo, separado de las finalidades de procreación y de unión”. ¡Sólo es lícito el sexo para tener hijos! ¡Y nada de gemidos, que es pecado si se disfruta!

- “Masturbación: es un acto intrínseca y gravemente desordenado” (sic otra vez).

- “La fornicación: la unión carnal de un hombre y una mujer fuera del matrimonio”. Y si encima es para no traer niños…

- “La pornografía: ofende la castidad porque desnaturaliza la finalidad del acto sexual” que es, como queda dicho, traer hijos para que sean bautizados y no gozar con ello.

- “La homosexualidad (¡como no!): Esta inclinación objetivamente (sic) desordenada… es contraria a la ley natural (sic)… Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado… las personas homosexuales están llamadas a la castidad”.

Para mí que todo esto lo único desordenado es el catolicismo, sus obsesiones, sus miedos, sus complejos y su propuesta de vida.

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