El juicio del mono

18 julio 2010 – 11:28 Imagen de previsualización de YouTube

El hombre vivía relativamente féliz pensando que era el centro de todo. Había sido creado por un dios o por varios de ellos -¡y no es estupendo que todo un dios ocupe parte de su tiempo en crearte! -, luego fue depositado en el centro del Universo y nombrado dueño de todas las especies, plantas y paisajes. A tamaña vanidad vino la ciencia a poner fin: Copérnico, Galileo y Kepler demostraron que la Tierra no era el centro del Universo, y la cosmología del siglo XX que ni siquiera el Sol  era el centro del Universo - el sistema solar ¡un vecindario situado en las periferias de uno de los brazos de nuestra galaxia! - una galaxia entre tantas otras. Y de pronto llegó Darwin: si Copérnico, Galileo y Kepler habían provocado un terremoto con sus descrubrimientos, Darwin fue una conmoción planetaria: el hombre es una especie más, las especies han evolucionado a lo largo de la historia geológica y están emparentadas entre ellas y la vida puede explicarse por procesos naturales.

Hoy el diario Público dedica dos páginas de su sección de ciencias al aniversario del llamado “juicio del mono” que sentó en el banquillo al profesor John Scopes por enseñar evolución y darwinismo en una escuela de Dayton, en el sureño Estado de Tennesee, donde se había prohibido por ley enseñar cualquier teoría que contradijese la Sagrada Biblia. Ley teocrática que supuso que generaciones y generaciones de estadounidenses en ese Estado, y otros que le imitaron, fueran pasto de la ignorancia.

En aquel juicio participó el mítico abogado progresista Clarence Darrow, cuyos gastos asumieron la Unión Americana de Libertades Civiles. Scopes perdió el proceso y fue condenado a pagar una multa de 100 dólares – pensad que estamos en 1925 – pero también se demostró hasta donde podía llegar el fanatismo y el fundamentalismo religioso. En 1960 Stanley Kramer llevó el célebre caso a la pantalla, con Spencer Tracy encarnando a Clarence Darrow. “La herencia del viento” obtuvo 4 nominaciones a los oscar.

Hoy la evolución es un hecho aceptado, comprobado por miles de evidencias, la última, la genética, que demostró que efectivamente todas las especies estamos emparentadas. Se han establecido genealogía genéticas de varias de ellas a lo largo de los siglos. La geología atestigua la enorme antigüedad de la Tierra y la paleontología nos ha sacado a la luz miles de fósiles con especies extintas y antepasados de especies actuales. El árbol de la Evolución Humana progresa día a día. La cosmología nos presenta un Universo con una antigüedad no inferior a 13.500 millones de años.

Hay varios errores que se comenten cuando se habla de Darwin. El primero es decir que propuso que el hombre desciende del mono. ¡En modo alguno!. Y además, el hombre no desciende del mono. El hombre pertenece a la rama de los primates. Chimpancés, orangutanes y gorilas somos ramas coétaneas en el árbol genealógico de los primates que compartimos en nuestra historia un antepasado común.  El segundo es plantear que el darwinismo ha sido “superado”, lo que algunos enseguida hacen derivar a la expresión “la evolución ha sido superada”. Veamos ésto:

Darwin, en “El origen de las especies” nos presenta las evidencias del hecho de la Evolución y él propone una causa por la que las especies evolucionan: la selección natural, aquellas especies que pueden procrear y dejar descendencia sobreviven y la naturaleza puede favorecer que determinada característica sea ventajosa en la lucha por esa supervivencia. Imaginemos un grupo de pájaros: algunos de ellos presentan un plumaje más vistoso que provoca la atracción sexual de las hembras. Esa característica será dejada en herencia pues esos pájaros se reproducirán más facilmente frente a sus otros compañeros sin plumaje vistoso. Lo mismo puede aplicarse para una característica que te favorezca a la hora de lograr recursos alimenticios.

La evolución es la suma de características en una especie a lo largo de siglos, de tal forma que al final nos encontramos con el hecho de que el descendiente es muy diferente del progenitor de siglos atrás, más aún, es ya una nueva especie.

La ciencia posterior fue corrigiendo algunas de las propuestas de Darwin de por qué se produce la evolución y añadiendo otras. Pero el hecho de la evolución no se ha cuestionado. En los años 50 se pudo descubrir por qué en una especie pueden surgir miembros con características distintas: ello se debe a la “mutación genética”. Nuestro ADN muta. La mayoría son mutaciones inofensivas y sin trascendencia. Otras, un desastre. Pero algunas llegan a suponer una ventaja. Es curioso pensar que Mandel, que descubrió las leyes de la genética, y Darwin, que descubrió la evolución de las especies, siendo coetáneos, no llegaran a conocer sus respectivos trabajos.

“Hay grandeza en esta concepción de que en la vida – escribió Charles Darwin al final de “El origen de las especies” – mientras el Planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollando y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, infinidad de formas las más bellas y portentosas”. 

Notas:

Para profundizar en la evolución os recomiendo los siguientes libros:

  1. Charles Darwin: “El origen de las especies”.
  2. Javier Sampedro: “Deconstruyendo a Darwin. Los enigmas de la evolución a la luz de la nueva genética”
  3. Richard Dawkins: “Evolución”, “Escalando el monte improbable”  y “El relojero ciego”.
  4. Stephen J. Gould: “Desde Darwin: reflexiones sobre la historia natural” y “Dientes de gallina y dedos de caballo”, entre otros muchos.

La película “La herencia del viento” cuenta con una versión en castellano “de aquí”, aunque en youtube, os pongo un fragmento de su versión para América Latina.  

Lo siento ya no se pueden poner mas comentarios en esta entrada.