Animales avergonzados

30 mayo 2010 – 11:06

Creo que el único animal de todo el planeta Tierra que se avergüenza de su desnudez es el hombre… pero precisemos: no todo hombre. En occidente, y en oriente, sí, sin duda. Pero no en India, por lo menos, hasta hace un tiempo. Es curioso como el Islam por una parte y el puritanismo del Imperio Británico por la otra, han contribuido a sepultar la rica tradición de sexualidad y erotismo del continente indio, cuyo ejemplo más plástico son las esculturas del templo de Khajurabo. Otro tanto ocurrió con el Islam, metamorfoseado entre el siglo XIII y el siglo XIV al rigorismo: en el siglo XIII aún podíamos leer la extraordinaria obra del alfaquí tunecino Al-Tifasi “Esparcimiento de corazones” donde nos proponía un recorrido por el mundo de la sexualidad araboislámica. Y no era un caso aislado, abundando toda una literatura decidicada a la ciencia del coito o kutub al-nikab, barrida en los siglos siguientes.

Esculturas de Khajuraho (1)

El cuerpo desnudo no plantea tampoco mayores problemas en las tribus de Australia, o de África, o del Amazonas. Los pueblos de la antigüedad carecían de una noción del cuerpo con partes “nobles” y partes “vergonzosas”.

Se podría decir entonces que la civilización, cierta forma de civilización, es la creadora de la noción de “vergüenza”. Dicho de otra forma, que esa noción es puramente cultural.

El caso es que ayer me hice en los puestos de libros del paseo de Cánovas con dos volúmenes de la “Historia del Cuerpo” que Alain Corbin, Jean-Jacques Courtine y Georges Vigarello coordinaran en 2005. Del Renacimiento a la Ilustración es el volumen I, De la Revolución Francesa a la Gran Guerra, es el segundo.

El cuerpo convertido en objeto de la Historia, sí, entre otras cosas porque es tributario de condiciones materiales y culturas que han cambiado radicalmente a lo largo de los siglos. Cambio trascendental: pasar de la sexualidad vista desde la moral a la sexualidad vista desde la psicología. Por esta revolución aún estamos transitando.

Hay en los volúmenes varios capítulos dedicados a la influencia de las referencias religiosas en las concepciones dominantes sobre el cuerpo. Influencia persistente. La misma noción de partes nobles y pudendas pertenece por entero a nuestra cultura cristiana. En el prólogo al libro de Eric Frattini “Los Papas y el sexo”, Antonio Piñero hace notar que es un error hablar de sexualidad judeocristiana: el judaísmo ha tenido siempre un aprecio positivo por el sexo (eso sí, dentro del matrimonio) y nociones como alabar la virginidad y consagrarse a ésta permanentemente, la impureza del acto sexual, el cuerpo como cárcel carnal son desconocidas… salvo en grupos como los esenios, o los gnósticos. También los neoplatónicos y los pitagóricos compartían esa misma creencia: la materia, el cuerpo, como condena.

Las religiones han moldeado nuestros usos del cuerpo y la sexualidad, y las religiones monosteístas muy especialmente han orientado el pudor según lo que complace a su dios.

“Sólo soy un estercolero; le pido a Nuestro Señor que cuando muera echen mi cuerpo a la basura para que lo devoren las aves y los perros”, exclama Ignacio de Loyola. Saco de inmundicias, en fin. El tema de la putrefacción, de los olores de descomposición acompañará la historia de occidente y la visión del cuerpo durante siglos. Con ello se transmite una idea poderosa: la muerte ya está en vida.

 Cuerpo de María Magdalena de Pazzi

Son nociones que explican el triunfo y la penetración de una religión hasta en los lugares más ocultos de nuestra existencia. Jean-Claude Carrière citaba a Milan Kundera (en “Nadie acabará con los libros”, un diálogo de Carrière con Umberto Eco), quien opinaba que el cristianismo a través de la noción de pecado y confesión, ha penetrado hasta en la cama de los amantes. Hacer que se sientan culpables, porque el pecado, y la necesidad posterior de expiar a través del sacerdote, lleva a la Iglesia… Propagar la fe a través del remordimiento…

Carrière también me hizo notar una cosa curiosa: mientras que en Francia casi todos los grandes poetas y escritores desde Rabelais a Apollinaire, pasando por Sade, Mirabeau o Restif de la Bretonne (por cierto, llevo años buscando una edición de sus “Noches parisinas”) hicieron sus incursiones en la literatura erótica, en España hay que esperar al siglo XX para encontrar los primeros textos eróticos. Creo que hay textos anteriores, pero aislados y muy poco representativos (estoy pensando en la serie “Los Borbones en pelotas” del siglo XIX).

Claro queyo añado, volviendo a Francia, que allí tenían también su literatura libertina (con Jean de Lacépéde, Jean Baptiste Chassignet, Jacques Chausson…), sus escritos anticlericales (del siglo XVII al XIX), pensadores como Descartes, Michel de Montaigne, Pierre Gassendi y ya en el XVIII Voltaire, Diderot o D`Alembert, autores que van a abrir un frente a favor del librepensamiento y la capacidad crítica; los primeros agnósticos y ateos declarados, como Meslier o Holbach… Es un tema que daría para varias entradas y sobre el que estoy tentado a escribir algo en el futuro.

No cabe duda. Es una buena noticia haber encontrado esta Historia del Cuerpo. Se habla en ella de las concepciones religiosas, del juego, el ejercicio, la higiene, individual y colectiva, la medicina y sus concepciones, el papel de las enfermedades, el cuerpo del Rey en todo el Antiguo Régimen… Ya iremos contando. 

(1). En el templo de Khajuraho se nos presentan todas las posturas sexuales posibles. Hay un canto al placer, al erotismo, al cuerpo. Imágenes con posturas sexuales también las hay en iglesias y palacios en nuestro país, pero asociadas a figuras monstruosas, a gárgolas, a mujeres horribles yaciendo con demonios… En un caso se afirma algo positivo, se busca seducir, en el otro, negativo, que motive rechazo.

Gárgola onanista del Palacio de la Isla en Cáceres. La foto es del amigo Valentín

  1. 7 Responses to “Animales avergonzados”

  2. Cuántos años tendrán que pasar para que nos desprendamos de tantas herencias culturales nocivas… Entre el pudor y la culpa judeo-cristiana andamos bien bloqueados. Demasidas “zonas erróneas” en nuestra personalidad, que diría uno de esos libros de autoayuda que hay por ahí. En fin, lo mejor será que nos pongamos todos a rezar como posesos -valga la ironía-, a ver si así se nos concede la dicha de quedarnos al final como el brazo incorrupto de Santa Teresa jeje Un saludo

    By Despotrikator on may 30, 2010

  3. La desnudez del hombre aun esta presente en tribus indigenas como en America del Sur o Africa.

    By GranduJohn on may 30, 2010

  4. jo, que comentario más profundo John, has venido a decir lo mismo que el comienzo del segundo párrafo de la entrada.

    Para tu próxima aportación te recomiendo que digas “en Khajuraho hay estatuas eróticas”.

    By mariano on may 30, 2010

  5. No veo que el autor se haya referido a los indigenas que yo he dicho.
    Y mariano, si quieres seguir picado conmigo, te invito a que lo comentes en mi blog, porque si tienes algo en contra mia, no vamos a utlizar el blog de una tercera persona como campo de batalla.

    By GranduJohn on may 30, 2010

  6. Será a lo mejor porque la mayoría de los indígenas latinoamericanos NO VAN DESNUDOS, los de Bolivia, los de México, los de Venezuela… todos esos llevan ropas y atuendos característicos y ancestrales… Sin embargo las tribus del Amazonas, que son a las que Víctor identifica expresamente, sí van desnudas por las selva.

    Ya ves, metiendo la patas hasta el fondo, John.

    By mariano on may 30, 2010

  7. Tambien en España no estan exentos de las verguenzas, hay un pueblo en nuestro pais que es nudista, me parece que se llama El Fonoll.

    By GranduJohn on may 30, 2010

  8. Ruego encarecidamente a GranduJohn que haga caso omiso del presente post de don Víctor, y no se despelote.

    (que no somos de piedra, coño).

    By mitxel on may 30, 2010

Lo siento ya no se pueden poner mas comentarios en esta entrada.