El mecanismo de Anticitera
30 abril 2010 – 17:25
Entretengo algunas horas de ocio al mes, a medida que me van llegando las piezas, en construir el planetario a escala que podéis ver en la foto. Bueno, a decir verdad me estoy encargando de dos planetarios: uno para consumo privado y otro para el Ateneo, para la Sección de Ciencias y Astronomía.

Por el momento ya llevo montados las órbitas de Mercurio, Venus, la Tierra y Marte alrededor del sol.
Y pensando en estos instrumentos que empezaron a construirse en Europa a partir del siglo XVII me acordé de un mecanismo de engranajes aún más antiguo y sorprendente: el de Anticitera. Os cuento la historia, y os dejo un video arriba que reproduce su funcionamiento, que es realmente extraordinario:
En 1901 se descubrió en un barco griego hundido hace 2.000 años, cerca de un islote rocoso llamado Anticitera, una sorprendente máquina de engranajes (entre 15 y 223 de dientes triangulares) y mecanismos que desconcertó a historiadores y científicos.
Tras años de estudios se llegó a la conclusión de que se trataba de una calculadora astronómica de enorme precisión para seguir las órbitas del Sol y la Luna, de Mercurio y Venus, según el modelo de Hiparco, y probablemente – se sabe que faltan varios engranajes – del resto de planetas conocidos entonces (Marte, Júpiter y Saturno… por cierto, que “planetas” - que en griego significa “errante” – era el nombre que se daba entonces a lo que se creían extrañas “estrellas” que erraban en el cielo, sin seguir una órbita perfectamente circular alrededor de la Tierra… Aristarco propondría frente a esa anomalía el modelo heliocéntrico).
Seguramente también permitía seguir las fases lunares y la salida y puesta de determinadas estrellas y a mediados de 2008 un equipo de investigaciones incluso descubrió inscripciones con referencia a los juegos olímpicos, por lo que también servía para determinar la fecha exacta de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad.
El conocimiento es acumulativo, pero eso no significa que sea progresivo y lineal: la historia demuestra que se producen saltos, ciertamente, pero también retrocesos. Europa conocería a partir del siglo IV de la era vulgar un claro retroceso, de hecho, un enorme retroceso especialmente en el mundo de la ciencia, seguido de 1.000 años de estancamiento, en los cuales se perdieron buena parte del saber y la ciencia fue desplazada en favor de la esteril teología.
Anticitera demuestra que hubo científicos griegos capaces de construir inventos que tendrán que esperar a los siglos XVI, XVII y XVIII para recuperarse. Herón de Alejandría construyó ingenios que se movían con la energía del vapor, Eupalino de Megara construyó un tunel de 900 metros que atravesaba una montaña, el faro de Alejandría supuso un triunfo de la ingeniería, Ctesibio creó varios dispositivos que funcionaban mediante aire comprimido, de Arquímedes el romano Cicerón cuenta que también había contruido un planetario… Eratóstenes ¡con dos palos! logró medir la circunferencia de la Tierra…
Lamentablemente ese espíritu no cuajó: la aversión al trabajo manual, la mano de obra esclava, el idealismo platónico y su rechazo al empirismo (no miréis las estrellas, aconsejaba, pensad en ellas), ese idealismo que subordina el mundo material al espiritual y concibe el primero como un error, o una distorsión del segundo (y por lo tanto desconfía de la experimentación) se hará dogma con el cristianismo… pero hay una causa más: la ciencia siempre se concibió como un juego intelectual para una aristocracia, desligada de los problemas del común. No sólo eso, los pitagóricos consideraban sus conocimientos como algo privativo y guardaban celosamente sus “secretos”.
Romper esa dinámica, acercar el conocimiento científico a la ciudadanía, lograr que podamos maravillarnos con el movimiento de los cuerpos celestes y que queramos saber además por qué se mueven es la mejor forma de asegurar que no tengamos que vivir nuevos retrocesos. Pero leer en cualquier diario la programación mayoritaria en los canales de la TDT me hace creer que todavía se considera a la ciudadanía menor de edad.

5 Responses to “El mecanismo de Anticitera”
Donde esta Galileo,y sin enbargo se mueve.
By juan el pena on may 1, 2010
Victor, me acabo de comprar un telescopio astronomico, lo probare esta noche y mañana te dir que astros he visto, pero en realidad queria hacerte una pregunta, dicen que a Galileo lo enterraron de forma que su dedo corazon mirase hacia arriba, ¿es verdad eso?.
By GranduJohn on may 2, 2010
No sé como le enterraron. De Galileo solo sé como vivió y, sobre todo, como pensó.
By victorcasco on may 3, 2010
Qué interesante el post! Yo siempre les comento a mis alumnos lo mismo: el sistema esclavista y las religiones orientales hicieron que la fuerza del vapor se utilizara para hacer trucos de magia con las puertas de los templos en Egipto, en lugar de sacar agua de las minas de carbón, como empezaron a hacer en Inglaterra a principios del XVIII.
Un saludo…
By angel on may 4, 2010
Qué curioso, justo este aparatejo “protagonizaba” el último episodio de FlashForward, una serie yanqui de CF medianamente aceptable…
By Jónatham F. Moriche on may 5, 2010