Un viaje de 400 años
23 November 2009 – 15:17
Este martes vamos a retroceder 400 años en la Historia. Nuestro destino, el Renacimiento.
En noviembre de 1609 Galileo Galilei dirigía uno de sus recién construidos telescopios hacia una Luna en cuarto creciente y veía asombrado a nuestro satélite con su superficie surcada por impactos de meteoritos y lo que el llamó “sus montañas”. Luego dispuso el aparato hacia Júpiter, descubriendo en esos meses las cuatro lunas (llamadas “galileas” en su honor) del quinto planeta – y el más grande – del Sistema Solar. Son Ío, Ganímedes, Europa y Calixto. Hoy en día ya llevamos hasta 63 satélites descubiertos en Júpiter y seguramente se descubrirán más a lo largo de los años.

En diversos dibujos – como los aquí incluídos -, recientemente descubiertos, Galileo registraba sus observaciones de la Luna.

Y ahora, 400 años después, nosotros vamos a repetir su observación. Por las mismas fechas en que él miró con nuevos ojos nuestro cielo, en la misma fase lunar de cuarto creciente, nosotros miraremos a la Luna y a Júpiter. Una observación astronómica que tendrá lugar este martes 24 de noviembre a partir de las 20:30h en el parque adyacente al ATENEO de Cáceres. Llevará su telescopio el compañero Gabino, y yo mismo llevaré el mío, bastante más modesto, eso sí.
La Luna y Júpiter, 400 años después. Una buena forma de cerrar nuestro Mes de la Astronomia en el Ateneo. ¡Cuánto ha avanzado la ciencia y nuestro entendimiento del Universo desde que Galileo construyera su primer telescopio! También, afortunadamente, hemos dejado atrás los fundamentalismos doctrinarios (aunque aún se resisten, como vemos en los que sostienen la falacia del creacionismo frente al hecho demostrado de la evolución de las especies o la pugna contra la investigación con células madres y otros avances).

Cuadro historicista de Robert Fleury con el juicio a Galileo por sostener el heliocentrismo frente a la postura dogmática de la Iglesia y una Biblia que describe la Tierra como plana, fija, inmóvil y con el Sol, la Luna y las Estrellas dando vueltas a su alrededor. La supuesta palabra del dios cristiano es que no acertó una.
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