Lecturas iconoclastas
18 September 2009 – 22:02
En una muy cuidada y muy estética edición, el sello Ma non troppo (ediciones Robinbook) dió a conocer en 2002 “La guerra de los dioses” del poeta francés Évariste Parny, obra que esta misma tarde ha llegado a mis manos felizmente.
“Una joya de la literatura erótica y anticlerical francesa del siglo XVIII”, leía en la portada. “Clásicos iconoclastas”, ponía en la contraportada. Para mí fue suficiente: había que hincarle el diente al libro.
El prefacio y la traducción la realiza el también poeta español Eduardo Moga y las ilustraciones son de Agostino Carracci.
“La guerra de los dioses” se editó por primera vez en 1799, una divertida sátira que pretende desacralizar todas las religiones, y particularmente la cristiana. Es un libro – leemos en el prólogo de Moga – que se nos ofrece “saludablemente escéptico e impugnador. Con independencia de las críticas filosóficas e históricas que Parny formula al cristianismo – su falsedad doctrinal y el comportamiento sanguinario de la Iglesia – advertimos que su objección fundamental es de índole estética: la tediosa grisura de su divinidad, frente a la belleza y jocundia de los moradores olímpicos, siempre proclives a los placeres mundanos y el disfrute carnal”.
“La guerra de los dioses”, poema en prosa, comienza cuando al Olimpo llega una nueva remesa de deidades, entre ellas el Espíritu Santo, Jesucristo y María. “¡Que dios tan gracioso!” exclama Júpiter al enterarse que quien llama a su puerta es el hijo de una paloma, amamantado en un establo y muerto en la cruz. Y a partir de ahí comienza una batalla para ver quien de todos ellos ha de prevalecer, desarrollándose en 10 cantos y un epílogo divertidísimas y muchas veces eróticas situaciones.
Pero he titulado este post “lecturas iconoclastas”, en plural. Ciertamente. Junto a Parny, también me he traído “Los ovnis ¡vaya timo!” de Ricardo Campo, dentro de la magnífica colección “¡Vaya timo!” (Ed. Laetoli) que dirige Javier Armentia y cuyas publicaciones se destinan a desmontar las distintas supercherías (la astrología, el creacionismo, la ufología como en este caso y otras pseudociencias “paranormales” que circulan por ahí sacándole los cuartos a mucha gente).
Disfrutaremos con los dos libros.
Nota: la ilustración que acompaña a este texto es el grabado “Angélica y Medoro” del mencionado Agostino Carracci (1557-1602).
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