Gilda, Gilda

27 agosto 2009 – 11:33

Debo reconocer que en mis escarceos adolescentes con el erotismo tuvo un peso importante la interminable saga de Emmanuelle, con Sylvia Kristel. Recuerdo aquellos viernes en que Telecinco, recien nacida, proyectaba a partir de las 24 horas de la noche toda una colección de cine caliente, cine erótico. Los que no teníamos el plus, nos contentábamos con esas sesiones de feliz voluptuosidad. En casa siempre pretextaba tener pendientes algunos deberes, o querer terminar de leer algún libro para trasnochar. Sospecho que mis padres sabían que se cocinaba… afortunadamente  no quisieron para mí la educación pacata, puritana, de odio al cuerpo, hipócrita y cruel que a ellos les tocó vivir.

Imagen de previsualización de YouTube

Emmanuelle, qué recuerdos.

Diógenes el cínico alababa a los peces porque, más inteligentes que el hombre, se frotan el vientre sobre un material áspero tan pronto como sienten – dice -la necesidad de eyacular. No estoy por comprobar ahora si hay alguna base biológica en esta afirmación – sospecho que no – pero la idea del pez masturbador es altamente atractiva. Los primeros cristianos se identificaban con el pez, pero el suyo no tenía nada que ver con el pez de Diógenes. Como la noche al día. El pez cristiano es un pez castrado.

Carpe Diem, quam minimum credula postero: “Disfruta del presente, dando el mínimo crédito al porvenir”, glosa la undécima Oda del primer libro de Horacio.

Lógica masturbatoria, exceso que necesita desbordarse, mecánica de los fluidos que se han de equilibrar. Catarsis del cuerpo necesaria, leemos en ese gan libro que es la “Teoría del cuerpo enamorado” de Michel Onfray.

En fin, me parece que estoy divagando. En el blog de despotrikator se diría que estoy transitando por los psiconanismos. Magnífico término. ¡Me fastidía no haberlo descubierto yo!

Y diréis que qué relación tiene todo esto con “Gilda, Gilda”, título del post. El caso es que esta tarde vamos a comentar la película en el Ateneo, y lo que Emmanuelle fue a la adolescencia de los que nacimos en la década (en mi caso finales) de los 70, Gilda lo fue en la década de los 50.

Imagen de previsualización de YouTube

Ya puse con anterioridad en el blog la gran escena. Esta es una segunda versión – presente en la película de Charles Vidor – Pero en vez de erotismo para todos, público, en escena, aquí hay onanismo para uno solo. En exclusiva para Glenn Ford.

La película volvió loco a medio mundo. El código Hays americano empezó a tambalearse. Las sotanas del Vaticano se escandalizaron (externamente, internamente… a saber). En España fue casi una cuestión de Estado y la censura no dio abasto. Hubo incluso grupos de integristas frente a los cines para impedir la entrada a los mismos. Una escena que se sigue repitiendo: bien está que uno quiera ser meapilas para sí, pero que no nos exija a los demás que lo seamos.

Gilda pues. Rita Hayworth. La bofetada más sonora del cine.  Strip-tease del brazo ¡qué imagen!. Esta tarde en el Ateneo. Put the blame on mame…

  1. 3 Responses to “Gilda, Gilda”

  2. estoy seguro, Victor, de que has visto la pelicula WILDE (1997), ¿tu crees que se adapta a la realidad?, yo la vi, la echaron el otro dia en el canal+

    By John el Celta on ago 27, 2009

  3. mireusté, ya que nació a fines de los setenta según propia confesión, he de decirle que la presente generación de políticos, de empresarios, de intelectuales vivieron sus primeos escarceos eróticos con aquellas películas de Esteso y Pajares tipo “los bingueros”, que era un rosario de tetas y culos de principio a fin.

    Y eso marca

    By mitxel on ago 27, 2009

  4. Imagino que te referirás a la generación de políticos que nacieron a finales de los años 50 y en la década de los 60. Lo digo porque una persona que naciese en 1970 o finales, tendría entre 0 y 10 años en el boom del “destape”.

    En todo caso hay una explicación a toda esa época: tras años de represión, de moral hipócrita puritana, cuando se descorchó la botella (valga la metáfora) la espuma salió sin freno.

    Ciertamente la imagen estereotipada de la mujer y del “macho ibérico” hicieron mucho daño a según que neuronas: Aznar camina por el mundo como Esteso o Pajares paseaban por las playas entre las guires: creyéndose el centro de todas las miradas. Zapatero balbucea sus propuestas económicas como Ozores: parece que dice una cosa y luego nos enteramos que es la contraria.

    ¡Cuánta razón tiene usté!

    No es lo mismo crecer con Pajares y Esteso que con Emmanuelle. Aunque peor fue crecer con Paco Martinez Soria y su moral atrofiada: ahí tenéis a Fraga, abuelo verde made in spain.

    By victorcasco on ago 28, 2009

Lo siento ya no se pueden poner mas comentarios en esta entrada.