¿Y ahora qué?
22 julio 2009 – 14:31¿Qué sucede en nuestra sociedad cuando varios niños asaltan a otra niña para violarla? Lamentablemente, lejos de abordar este debate con la profundidad y seriedad que se merece, un debate que se me antoja urgente y necesario, hemos decidido optar por ofrecer “soluciones” aquí y ahora, inmediatas, ejemplares en el argot preferido por determinados medios, aunque sea a riesgo de no atajar el verdadero problema. Lo diré de otra forma: si con convertir a menores de 14 años en adultos a efectos penales basta para evitar situaciones similares en el futuro, la cosa parece evidente: cámbiese la ley y punto. Si todo se reduce a un castigo contundente, hágase y ya está. Pero ¿habremos solucionado así el problema de fondo?
El fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucia, Jesús G. Calderón, se pronuncia así en una entrevista que le realizan hoy en el diario Público:
“Lo primero para evitar cualquier problema es conocer su origen. No especular. ¿Una menor limitación cronológica de la edad penal nos permite conocer el problema? Lo importante es saber por qué ocurren estos hechos, cuántos casos hay y por qué se producen”
Mucho me temo que, frente a este clamor – conocer qué ha pasado - se optará por una medida inmediata que deje intacto el verdadero problema, a saber: qué valores se están generando en nuestra sociedad.
La familia:
Los apologistas de la disciplina dura y los proveedores de instancias superiores llamadas divinidades se han apresurado a interpretar esta situación como la consecuencia del abandono de la moral cristiana y su sustitución por una moral laica. Dejando al margen que nuestro país sigue sin ser exactamente laico, dicho argumento se topa con varios inconvenientes de los que destaco dos: el primero, que profesar una fe concreta (la cristiana, la judía, la musulmana o la budista) no parece haber evitado ni en el pasado ni en el presente conductas aberrantes y violaciones de todo tipo. Ni que decir tiene que profesar ninguna fe tampoco lo evita. El segundo es más drástico: quienes ven en nuestros tiempos una crisis moral de primer orden merced al abandono de las iglesias olvidan que existió el III Reich. Si yo tuviera que elegir, en un siglo tan violento como el siglo XX, un periodo de crisis absoluta de todo valor, de predominio del instinto más bajo, de triunfo de la crueldad, el crimen y el desprecio más absoluto por la vida humana, ese periodo sería sin dudarlo la Alemania Nazi. Una sociedad cristiana y culta que es capaz de promover el lento asesinato de millones de seres humanos simplemente por pertenecer a otras religiones y a otras etnía: ¿no son los campos de concentración nazi donde murieron judíos, extranjeros, gitanos, homosexuales y un largo etcétera un contundente ejemplo de hasta donde puede llegar el ser humano?.
El problema no radica entonces en la presencia o ausencia de valores religiosos, sino simplemente en la ausencia de valores a secas, en el triunfo de un cierto desprecio por el otro, de incapacidad de empatías por los semejantes, de individualismo exacerbado, tan exacerbado que se construye fundamentalmente contra los demás.
Pongan ustedes la televisión: hoy mismo una mujer sale entrevistada pues va a poner en venta su virginidad. Ni que decir tiene que en una sociedad mercantilista cualquier cosa es suceptible de la oferta y la demanda. ¿Por qué no? Pero fíjense: nadie ha preguntado por las condiciones económicas que llevan a semejante situación, ni por supuesto se han preocupado por averiguarlas, menos aún por criticarlas. La primera cadena donde se emitió: la televisión pública valenciana. No será el único caso: al contrario, se ha abierto la veda y el morbo vende. Así, solo hay que fijarse en los “heroes” que triunfan y se presentan como modelos sociales: futbolistas que ganan una millonada y no son capaces de articular un lenguaje mínimamente coherente, compuesto fundamentalmente de monosílabos y onomatopeyas: si, ahhh, grrrrr, nooo… asiduos a la salsa rosa que comercian con cualquier intimidad, ganadores de realitys… Vivimos en el todo vale con tal de triunfar.
Y de pronto nos topamos con las consecuencias brutales de todo ello. ¿Y qué es lo que se propone? sed de sangre, irreflexión, pagar con la misma moneda… en otra palabras, situarse al mismo nivel moral que quienes han cometido el crimen (podéis disfrazarlo como queráis, pero es así).
Estoy pensando en Rousseau. Jean Jacques Rousseau. Su “El contrato social” fue uno de esos libros que me acompañaron en el tránsito de la adolescencia a una cierta adulted. Su influencia en muchas de mis posiciones (hasta en cierta ilusión por el hombre naturalmente bueno… ilusión o esperanza, no sabría decir) es evidente. El caso es que en su capítulo V (“Del derecho de vida y de muerte”) se lee lo siguiente:
“Por lo demás, la frecuencia de los suplicios es siempre un signo de debilidad o de pereza por parte del gobierno”
Voy más allá: una sociedad que tiene que recurrir al aumento de penas, al suplicio, al castigo, es una sociedad enferma, corroída y tal vez terminal. Esa no es la solución. Véase por ejemplo EE.UU.: con su cadena perpetua, su pena de muerte, sus invocaciones religiosas (su dios está hasta en la sopa y no hay discurso político o mediático que no lo mente) y su fervor por la familia, es un país con un índice de criminalidad bastante notable. Y en el Índice Global de Paz de 2009 (que evalúa los niveles de democracia, seguridad, bienestar, criminalidad y respeto a los derechos humanos), EEUU ocupa el puesto 83 del ranking (de un total de 144 naciones evaluadas). España, por cierto, está en el puesto 28.
¿Qué soluciones, pues?
Yo, desde luego, no tengo ninguna aquí y ahora. No inmediata, al menos. Es momento de pararse a reflexionar, de dejar a un lado los instintos, las apetencias… en una palabra: es el tiempo de pensar. Es un canto al sol, desde luego, pues como dice Michel Onfray en “La comunidad filosófica”:
“¿Qué individuo se retrae hoy, alegando una información incompleta, cuando se le pide su opinión sobre el arte contemporáneo, la bioética o incluso la globalización y sobre todo si jamás dedicó una hora de su vida a reflexionar al respecto?”
En las tertulias de estos días pocos son los que se han interrogado al respecto: vivimos con unos medios donde las mismas personas (sin saber exactamente cómo, cuándo y por qué fueron escogidas) se pronuncian – sin mayores problemas – sobre economía, la visita de Moratinos al peñon o la actitud vital de los menores. Ni que decir tiene que las ideas formuladas jamás son apoyadas ni en estudios existentes ni en contrastes con la realidad. También entre los formuladores de opinión vale el todo vale.
En todo caso si es tiempo de revindicar dos valores muy precisos:
- Uno lo expresaba Umberto Eco en la obra “¿En qué creen los que no creen?”: la alteridad. Y es que para los que no creemos en instancias superiores, la única fuente de ética posible es el otro, el semejante, los que están a nuestro lado.
- El segundo pertenece a una fórmula vital que enunciara Nicolás Chamfort, el más completo, en mi opinión, imperativo categórico, un vasto programa si ha de llevarse a cabo:
“Goza y haz gozar, sin hacer daño ni a tí ni a nadie, he aquí toda moral”

10 Responses to “¿Y ahora qué?”
La delincuencia juvenil no deja de ser un problema, y estos delincuentes saben bien lo que hacen y se amarran a la proteccion que le otorga la justicia, y si, el entorno familiar tiene mucho que ver, como esos pequeños delincuentes que, por diversion, tiran piedras a las autopistas mientras pudiendo provocar una tragedia, pero tambien, un delincuente juvenil puede que el estatus social de su familia sea alto, incluso llegan a robar a su propia familia, estos actos no deben de quedar impunes independientemente de la edad que tenga el criminal, por eso se debe cambiar la ley del menor.
By John on jul 22, 2009
Quod erat demostrandum.
Cuánta razón tiene Onfray al escribir:
“¿Qué individuo se retrae hoy, alegando una información incompleta, cuando se le pide su opinión sobre el arte contemporáneo, la bioética o incluso la globalización y sobre todo si jamás dedicó una hora de su vida a reflexionar al respecto?”
By victorcasco on jul 23, 2009
¿Acaso tu has reflexionado al respecto, igual que reflexionaste cuando dijiste que habia que comprender a los delincuentes y compadecerles?, y veo que utilizas un argumento aparentemente intelectual para poder demostrar mas tu sabiduria hacia mi.
By John on jul 23, 2009
Sí, he reflexionado. Y por eso he escrito en el post (que ya veo ni siquiera has leido) lo siguiente:
“¿Qué soluciones, pues?
Yo, desde luego, no tengo ninguna aquí y ahora. No inmediata, al menos. Es momento de pararse a reflexionar, de dejar a un lado los instintos, las apetencias… en una palabra: es el tiempo de pensar”.
Hay cosas para las que yo no tengo repuestas. Ya veo que tú estás dispuesto a admitir “cualquier respuesta”, aunque sea inconsistente y no solucione ningún problema.
La próxima vez que quieras hacer un comentario a mis artículos, léelos atentamente.
By victorcasco on jul 23, 2009
Respecto a compadecer a los delincuentes, aquí dejo una cita de un personaje que según John es digno de todo el desprecio por su aficción a perdonar a todos los delincuentes:
“Quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra”
Jesucristo
By victorcasco on jul 23, 2009
John, ¿Sabes con qué gobierno se aprobó la ley del menor?
Con el de Aznar.
Yo estoy en contra de la ley del menor.
Me parece que esta ley fomenta la impunidad.
No obstante creo que toda la culpa no la tienen los menores.
La eduación en España es una asignatura pendiente.
Ningún gobierno en este país ha considerado la eduación como algo prioritario.
en mi opinión, la solución pasa por crear más escuelas,más institutos y más centros universitarios públicos.
También creo que el modelo educativo debería cambiar. Debería ser un modelo en el que se premiara el esfuerzo (no confundir esfuerzo con modelo educativo nacionalcatólico). El mensaje que se debería transmitir a los jóvenes es que con esfuerzo y con estudio pueden conseguir un buen trabajo independientemente de la posición económica de sus familias.
El modelo educativo actual transmite a los jóvenes el mensaje de que hay que conseguir las cosas con el mínimo esfuerzo y la sociedad y el mercado laboral transmiten el mensaje de que estudiar no vale de nada.
Sólo hay que ver que el 90% de los títulados universitarios españoles tienen que sobrevivir con becas hasta los 40 años.
By ansar_prestige on jul 23, 2009
Yo tampoco tengo la solución, ójala! pero estoy bastante convencida que el origen del problema radica en la ausencia de valores y que los ahora padres son demasiado permisivos con sus hijos. No se puede ni se debe tolerar que hagan lo que quieran, dejarlos salir hasta altas horas sin tener la edad apropiada y un montón de etc que podría escribir. Creemos que evolucionamos pero estamos consiguiendo todo lo contrario y educando a unos verdaderos tiranos que hacen lo que les da la gana a base de chantajes.
Debería cambiar la ley sí, pero también la actitud de los padres sin olvidar los valores en los que personas de mi generación nos educamos.
By Selene on jul 28, 2009
Me parece que esa no es ninguna solución. Por ó pese (que cada uno escoga lo que prefiera) a esos valores en tu generación actuaron Franco, Hitler, Mussolini, hubo una Guerra Civil, dos Guerras Mundiales, genocidios, dictaduras… Por o pese a esos valores. Se ve que la mano dura no funcionó entonces ni ahora.
El problema sigue siendo el mismo: ni los padres ni la escuela (admitiendo, eso sí, muchísimas excepciones)llegan a educar verdaderamente. Pasaba en tu época y en la nuestra.
By victorcasco on jul 28, 2009
Cada persona es un mundo, pero aun asi, a los hijos hay que educarlos para que aprendan los valores de la sociedad, aunque tambien influyen mucho las malas compañias que hay ajenas a la familia, esas malas compañias que provienen de una familia inestable.
By John el Celta on jul 28, 2009
Ser angelical, así que a los hhijos hay que educarlos para que aprendan los valores de la sociedad, entonces me puedes explicar, ¿porque el PP esta en contra de la asignatura Educación para la Ciudadanía?, ¿porque la boicotean?, ¿de que objetivos de la asignatura están en contra?.
By Lorenzo on jul 29, 2009