El libro maldito
19 marzo 2009 – 19:14“Cual debía ser un libro intitulado De los tres engañadores del mundo, Mouysén, Cristo y Mahoma, que no se le dejaron imprimir en Alemania el año pasado de 1610″
El carmelita español Gerónimo Gracían de la Madre de Dios – ¡vaya nombrecito! – venía escandalizado de Holanda, donde había pasado una larga estancia. Allí - escribió luego en “Diez lamentaciones del miserable estado de los ateístas de nuestros tiempos” - se toleraba la libertad de credo, no se quemaba a herejes y se daba refugio a libertinos, ateos, deístas y demás raelea.
El caso es que Genónimo Gracián acaba de citar un libro que hacía tiempo obsesionaba a la Europa del siglo XVII. Todos los aristócratas cultos querían obtener el mítico “De Tribus Impostoribus” o Tratado de los tres impostores. La Iglesia lo ansiaba encontrar… para destruirlo. Los bibliotecarios esperaban obtenerlo. Unos afirmaban haberlo visto en alguna recóndita biblioteca, oculto tras otros libros, bien escondido. En los mentideros se rumoreaba que a tal hora de la noche y en círculos muy restringidos ¡se leía! – pssssssss – en voz baja, apenas audible. Los libertinos del XVII, quedamente, preguntaban a sus amigos ¿lo tienes tú?.
Por supuesto no tenía autor. Era un anónimo clandestino. Las leyendas lo databan del siglo XIII. Tal vez obra del secretario del emperador Federico II “Barbarroja”, don Pedro de Viñas. ¿Acaso no había acusado su santidad Gregorio IX al heresiarca emperador, “rey pestilente”, de “sostener que todo el mundo ha sido engañado por tres impostores, a saber: Cristo Jesús, Moisés y Mahoma”
Pero no solo Pedro de Viñas fue acusado de escribirlo. También se atribuyó a Bocaccio, Maquiavelo, Miguel Servet, Pietro Aretino, Giordano Bruno, John Milton, Pierre Charrón o Baruc Spinoza.
El jesuita Garassa intenta – en vano – localizarlo. Cristina de Suecia ofrece una suma desorbitada por el Tratado y ordena su búsqueda hasta el último rincón de Europa. Nada. No hay manera. El libro blasfemo, maldito, nunca se localiza… pero sus efectos se notan. En todas partes.
El caso es que probablemente esta leyenda urbana – que diríamos ahora – fuera solo eso, una leyenda. Pero con tanta insistencia en la misma, finalmente la misma cobró vida: a finales del siglo XVII aparece por fin el Tratado. Se difunden las copias. Incluso va pasando de mano en mano y cada mano aporta algo. Un nuevo elemento. Un nuevo capítulo. Nuevas evidencias que ponen en solfa las religiones y que cuestionan las creencias de judíos, cristianos y musulmanes. Cierto que ya antes del Tratado se habían escrito obrillas – por supuesto clandestinas y anónimas – que mostraban, con citas bíblicas, las enormes contradicciones y tonterías de que estaba lleno el Libro Sagrado. Pero el Tratado sistematiza todo. Esa es su virtud, junto a su autoría colectiva y su enorme difusión, aprovechando la psicosis previa que se había generado quien sabe sin fundamento alguno. ¿Hubo antes del XVIII un “Tratado de los tres impostores”? No lo sabemos. Todos hablaron de él, pero nadie tiene una copia, un ejemplar, un fragmento siquiera.
Lo que si tenemos ya en el XVIII (en edición de 1712) es un volumen titulado “La vida y el espíritu del señor Benedicto de Spinosa o Tratado de los tres impostores (Moisés, Jesucristo y Mahoma”. Anónimo. Y se sabe a ciencia cierta que la base del mismo se conoce y se lee en 1688.
Y ya en 1768 el Barón de Holbach y Naigeon patrocinan un resume del anterior, titulado simplemente “Tratado de los tres impostores: Moisés, Jesucristo y Mahoma”. De Tribus impostoribus. Sus sucesivas ediciones en 1775, 1776, 1777, 1793 y 1796 permitiran su supervivencia hasta nuestros días.
La editorial Tecnos lo ha vertido al español y publicado en España tras muchos siglos. En edición bilingüe de Pedro Lomba y Pierre-Francois Moreu, este anónimo clandestino creado entre el siglo XVII y XVIII acaba de caer en mis manos (aunque ya antes me había prestado una copia el amigo ateneista Miguel Hurtado). La ventaja de la presente edición es que incluye no solo el resumen de Holbach, sino la edición completa de 1712, “La vida y espíritu del señor Benedicto de Spinosa”.

2 Responses to “El libro maldito”
Ya lo he leído. Lo busqué por todas partes y al final me lo regaló Miguel por Reyes. Puedo decir que me gustó y no añadir nada más a tu comentario.
By Valdomicer on mar 20, 2009
Espero que pronto puedas reincorporarte al Ateneo pues te echamos de menos.
By victorcasco on mar 21, 2009