¡Cinco minutos no saben a nada!
17 marzo 2009 – 13:17
Mi columna en Avuelapluma publicada ayer lunes
Decía hace unos días mi amigo Txanin en los medios de comunicación, animando al uso de preservativos en el marco de una campaña que va a llevar a cabo la asociación a la que pertenece (“Amigos del Bubu”), que “lo que queremos decir a los jóvenes es que por cinco minutos de gloria te puedes fastidiar la vida”.
¿Cinco minutos? El chiste seguiría con… ¿solamente?
Deben ustedes saber que de vez en cuando se publican encuestas ciudadanas en nuestro país sobre los hábitos sexuales de los españoles. ¡Y de qué manera se mienten en ellas! O por mejor decir ¡cómo mentimos!
En todo caso, saludable campaña la de los “Amigos del Bubu”. En estos tiempos de mercantilismo, apatía y egoísmo social, favorecer el disfrute hedonista del cuerpo, ¡aunque sea sólo durante cinco minutos! siempre es bienvenido.
Fruto del triunfo durante demasiados siglos de cierta moral mojigata, el hedonismo, el libertinaje, el goce en fin del cuerpo material, no ha gozado del prestigio que tenía en la Antigüedad. Piénsese, por ejemplo, en Tiresias, hombre transformado en mujer durante ocho años por haber desapareado a dos serpientes enlazadas, según cuenta Ovidio en sus “Metamorfosis”… en mujer porque, concluye el poeta, el goce femenino es nueve veces superior en intensidad al de los hombres. ¡Justo castigo, no cabe duda!. Pero frente a la “alegría auténtica” de Leucipo, el materialismo hedonista de Demócrito de Abdera o la invención del placer de Aristipo de Cirene, Diógenes el perro, Epicuro de Samos o Filodemo de Gadara, ganaron terreno los ideales ascéticos y rigorismos morales de los que estamos intentado desembarazarnos en la actualidad.
Ya sé que ésto es decir mucho al respecto de una campaña de fomento del condón, pero por algún sitio hay que empezar. O en todo caso, en la batalla por el goce, no hay combate inútil.
El lúcido y escéptico moralista Sébastien – Roch Nicolás de Chamfort enunció en sus “Máximas y Pensamientos” el objetivo hedonista en la vida: “Goza y haz gozar, sin hacer daño ni a ti ni a nadie, he aquí toda moral”. La enormidad del programa es abrumadora: gozar y hacer gozar, sin sufrir ni hacer sufrir. No será en todo caso tarea fácil. La pretensión de que este cuerpo nuestro sólo es de paso, que hay que sufrir en vida a la espera de una hipotética y probablemente incierta recompensa futura; o por el contrario, buscar el goce por el camino sencillo, frente al otro, contra el otro y sin el otro, pesan en nuestra cultura… en nuestro ADN social… ¡y de qué manera!.
No sé que caminos seguirán “Los amigos del Bubu”, pero desde ya cuentan con mi simpatía. Claro que pese a todo, cinco minutos no saben a nada.

Lo siento ya no se pueden poner mas comentarios en esta entrada.