Perpetrar una columna
26 enero 2009 – 15:04Publico aquí mi última columna editada en el periódico cacereño “Avuelapluma”
“Perpetrar una columna todas las semanas no es cosa fácil. No basta con ponerse a escribir, y lo que salga. A veces encuentra uno la inspiración tras haber oído, visto o leído algo especialmente ingenioso que dispara – pam – las letras sobre este papel en blanco en un ordenador portátil que es mi instrumento de trabajo. Pero hoy no se está dando este caso.
Hace unos días, celebrando el fin de año, mi amigo L.M. (amigo a su vez de G.P. y persona muy versada en lenguas) insinuaba algo sobre San José, pater putativo, que daría para una muy buena columna, pero no me apetece escribirla ahora. Todo llegará, nihil obstant mediante.
El caso es que estaba pensando hablar o bien sobre Obama o bien sobre Darwin. Del último se celebra el bicentenario de su nacimiento en unas semanas. Del otro, la más actual versión evolucionada del género animal “Presidentes de EE.UU.”, se habrá escrito ya hasta la saciedad en el momento en que ustedes lean esta columna mía.
Por cierto que es la figura de Obama una buena metáfora del concepto darwiniano de evolución. Nos dice la biología que todas las especies están emparentadas entre sí y que en algún momento del pasado compartimos un antepasado común, un nexo, y esto es una absoluta verdad: observen como el actual Secretario de Defensa del demócrata Obama, que también lo fue del integrista Bush, bien puede representar ese origen común entre dos administraciones que los medios se empeñan en decir que son muy distintas entre sí. Otra acepción importante de la evolución es que ésta, la evolución, no supone un “progreso” en el sentido que nosotros le damos a la palabra: unas especies sustituyen a otras, pero eso no significa que las nuevas especies sean “más buenas”, “más mejores” o “más simpáticas” que las sustituidas. Bush es un ejemplo claro de que lo más nuevo puede llegar a ser muy nocivo para la salud de las otras especies, e incluso se puede hablar de contundente retroceso. La tercera gran aportación de Darwin es que las especies evolucionan merced a un proceso de selección natural que consiste en que alguna característica distinta que antes suponía para un organismo un auténtico handicap para sobrevivir, de pronto, cosas del azar, un cambio climático mediante, un nuevo entorno, se convierte en motivo de clara ventaja sobre el resto de especímenes y contrincantes. Obsérvese en el caso de Obama el color negro, hasta hace pocos años un serio inconveniente para progresar en la cultura política de EE.UU. pero que ahora, si bien no se ha transformado en una ventaja directa (habrá que evolucionar mucho para llegar a tan saludable situación), al menos no le ha hundido la carrera.
¡Qué cosas! Como ven, al final he hablado de Obama y de Darwin. Y yo que pretendía explicarles la intrahistoria de mis columnas. En fin, será que no me gusta exhibirme en demasía”.

Lo siento ya no se pueden poner mas comentarios en esta entrada.