Franco, Bono y la monja Maravillas
24 noviembre 2008 – 15:58Publicado en mi columna semanal en Avuelapluma “Con ánimo de discrepar”:
“El juez Garzón se da por vencido. Concluye que Franco está muerto – lo que siendo un alivio no es, sin embargo, ninguna sorpresa a estas alturas – y que corresponde a los tribunales territoriales levantar las fosas que contienen a los represaliados, constatando de paso que en este país son demasiados los sectores que están en contra de una revisión de nuestra historia enmarcada en la defensa de la justicia y la dignidad. Sobre, por ejemplo, la actuación del Ministerio Fiscal obstaculizando todo el proceso y defendiendo que antes de 1945 no existían los crímenes contra la humanidad, Garzón responde que “de seguirse tal criterio, los horrores del nazismo no hubieran podido ser enjuiciados”. Duras palabras las suyas, pero nada más. Una declaración al viento. Franco volvió a salirse con la suya: todo sigue atado y bien atado.
Y es que la “causa contra el franquismo” no tenía visos de futuro en un país donde el Jefe del Estado juró los principios del Movimiento, donde muchos jueces hicieron carrera en los tiempos del Tribunal de Orden Público, donde hay senadores que fueron Ministros en el gobierno de la dictadura, donde hay fiscales que arrestaron a demócratas… para qué seguir. España seguirá siendo una excepción entre los países que también sufrieron dictaduras: aquí hay que mirar para otro lado.
Y por cierto que Franco volvió a ser de nuevo el centro de atención durante el 20 N. En esta fecha se suceden las misas promovidas por las más variadas familias agónicas del régimen, donde algunos desempolvan sus apolilladas camisas azules para asistir al sepelio. Misa de réquiem para un asesino. ¡Qué no descanse en paz!
Y siguiendo con la vista atrás descubro que unos médicos de Madrid han editado un panfleto donde recomiendan la castidad para combatir el sida y tachan la homosexualidad de “anomalía”.
Supongo que en este ambiente no es de extrañar la polémica en que se encuentra inmerso el Partido Socialista a cuentas de la placa que su dirigente Bono quiere poner en el Congreso a la monja Maravillas, mártir a medias, quien desde ya ha desplazado del imaginario colectivo a la otrora monja (ficticia) “Sor Citroen”. Es de notar que en este país las instituciones están más dispuestas a vulnerar la aconfesionalidad del Estado que ha realizar un merecido homenaje a los demócratas republicanos masacrados, a diputados históricos como La Pasionaria, o a quien fuera Presidente del país, Don Manuel Azaña.
Llegados a esta situación tiene uno la sensación de mirar el país por el espejo retrovisor. Más que avanzar, retrocedemos. No en vano escribiera Manuel Vázquez Montalbán respecto a una transición descafeinada que “contra Franco vivíamos mejor”.
Nota: felizmente se impuso la cordura y por unanimidad (PSOE-PP-CiU-PNV) se decidió no colocar placa alguna a la monja en el Congreso de los Diputados.

One Response to “Franco, Bono y la monja Maravillas”
Hay un deseo que no debes invocar porque existe la certeza de que el subnormalísimo hace tiempo que descansa en paz. Puedes estar seguro de ello. Nadie le puede perturbar su inanidad. Lo que no deseo es la paz de aquéllos que le mantienen presente.
Saludos
By julianoelapostata on nov 24, 2008