Donde dije diego

24 noviembre 2007 – 12:40

La Santa Iglesia Católica de la Cruzada se desdice. El portavoz de los obispos, ecce homo Martinez Camino, de dilatada trayectoria en el más rancio conservadurismo, niega la mayor y quita mayor importancia al gesto de su Presidente Ricardo Blazquez de transitar el cristiano sacramento del perdón.

Ni perdón ni piedad. La Iglesia no se arrepiente de haber arropado a un régimen asesino, a una dictadura cruel y a una guerra fraticida. Tampoco tiene remordimientos por mirar complacida los asesinatos de civiles republicanos – que los miraba, ni siquiera podemos decir que optase por cerrar los ojos - que no habían cometido ningún crimen, salvo el de la opinión libre considerado como delito por  sus verdugos, ni por abanderar un golpe de estado llamado a ser Cruzada nacional. En aquellos tiempos el mandamiento de no matarás fue desplazado por el más profano de honraras a tu Díos con todas las glorias terrenales que te diera el Generalísimo y habrá que esperar a que llegue la transición para que los curas obreros, hijos del Concilio Vaticano II, contra los que también lucha monseñor Camino, puedan redimir con su ejemplo a nuestra Iglesia manchada en sangre.

Intentó Blazquez, fiel al principio vaticano de la calculada indefinición, un cierto entonar mea culpa que supo a bien poco. Pero ni siquiera ese mea cupa interruptus puede ser aceptado por los obispos de la intransigencia. Según parece, se le sacó de contexto, no se entendió su gesto o fue una mera opinión personal, las tres cosas dichas a la vez.

“Las ciertas acciones de los años 30″ – ¡cuánta sutileza! – pasan a ser acciones justas una vez más. Y es que al final, el neocruzado del PP Eduardo Zaplana fue el más adelantado cuando ya dijera del intento de apertura de Monseñor Blázquez que sus palabras no tenían ninguna importancia. Pues eso.  

Lo siento ya no se pueden poner mas comentarios en esta entrada.