El asesinato de Carlos

13 November 2007 – 14:59

El asesinato de Carlos Palomino de 17 años de edad a manos de un militar nazi en Madrid ha sido tratado con tanta ligereza y con tantísima manipulación por parte de los principales medios de comunicación que deberé contenerme para no lanzar por la boca, o por las letras, todo lo que pienso.

Los mismos medios de comunicación que vienen jaleando al borbón por mandar callar a jefes de estado democráticos, que a diferencia del nuestro son elegidos por sus pueblos, no podían tratar el crimen contra un muchacho antifascista sino desde la más absoluta hipocresía y desplegando en torno al mismo interpretaciones perniciosas:

Primer titular: dos grupos violentos de extrema izquierda y de extrema derecha se han enfrentado, y se ha producido una muerte.

Segundo titular: los dos “bandos” son iguales.

Tercer titular: somos tan democráticos que permitimos que un partido nazi, DN, se manifieste. Esa misma democracia que no llega a permitir que otro partido, ANV, que también propugna la violencia, se presente a las elecciones.

No hubo dos grupos enfrentados, y las cámaras del vagón de metro, según se empieza a conocer, revelan que un militar, sin mediar medio segundo, apuñala a unos jóvenes, a uno en el corazón, al otro dejándolo gravemente herido. Sin pelea, sin violencia previa por parte de Carlos y sus compañeros.

Pero además, el antifascismo jamás puede ponerse al mismo nivel que el nazismo. Ya he dicho alguna vez que contra determinadas ideas yo soy intolerante. Todo aquel que niegue el derecho a la vida a otras personas, por razón de sexo, orientación sexual, religión o carencia de ella y nacionalidad de origen, toda ideología que sustente esa afirmación debe ser prohibida. No pueden tener derecho a libertad de expresión.

En este país no hay dos grupos violentos de extrema izquierda y derecha. Lo que hay son grupos de extrema derecha, fachas y nazis, que vienen actuando con total impunidad desde hace mucho tiempo. Hay que frenarlos y en ocasiones hay que defenderse de ellos.

El otro aspecto muy poco comentado: el asesino es un militar. Ya hace algunos años denuncié en el ayuntamiento de Cáceres que a través de los grupos de militares del CIMOV pertenecientes a grupos nazis empezaba a organizarse grupúsculos de extrema derecha en Cáceres. La denuncia partió de la Asociación pro Derechos Humanos y se tramitó en el consistorio. Por parte de las autoridades del CIMOV hubo silencio y solo alcanzaron a restringir los permisos de salida a soldados profesionales claramente identificados con neonazis.

El ejército español alberga a neonazis atraidos por lo militar y toda su parafernalia de obediencia y patriotismo. A través de los soldados profesionales neonazis, se están organizando células fascitas en capitales de provincia. A partir de ahora, podemos mirar a otro lado o empezar a organizarnos.

Como se coreó en la manifestación de Madrid: “Madrid será la tumba del fascismo” (Esperemos)

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