Los otros inmigrantes

18 septiembre 2007 – 21:38

Durante las últimas semanas han abundado las noticias referidas a las condiciones infrahumanas en que viven inmigrantes en distintas regiones españolas, entre ellas Extremadura. Temporeros del campo que se hacinan en barracas o que directamente viven al aire libre allí donde pueden.

Pocas han sido las voces de denuncia ante esa situación, salvo claro está la de aquellos que piden que se aplique la Ley de Extranjería y sean expulsados del país por carecer de papeles. Pero denuncias para paliar su miseria, para que trabajen dignamente, para que no sean tratados como animales, de esas no ha habido. Los medios institucionales y políticos han cerrado, una vez más, los ojos y los sindicatos mayoritarios como CC.OO. y UGT han actuado como si la explotación laboral de trabajadores y trabajadoras no fuera asunto suyo… tal vez porque esos inmigrantes rumanos o búlgaros ni votan en las elecciones ni eligen a representantes sindicales.

La primera reacción de nuestra civilizada sociedad es calificar de ladrones y vagabundos a los inmigrantes del campo, como antaño se calificara de “canalla” a los jornaleros harapientos que iban de un lugar a otro o a las cuadrillas de obreros en las grandes ciudades, expulsados de su tierra, sin más futuro que su prole y sin más esperanza que un mal trabajo de sol a sol por cuatro perras. Los búlgaros y rumanos que tan graciosamente despreciamos son los herederos de aquellos extremeños y extremeñas que hace 40 años también engrosaban la lista de la “canalla” en Alemania, Francia o Suiza.

Ellos son los otros sin derechos, los expulsados del paraíso terrenal del consumismo, los que nos permiten a los mileuristas hasta sentirnos satisfechos con nuestro presente habida cuenta de cómo viven ellos.

Charles Dickens glosó el sufrimiento de la clase obrera inglesa del siglo XIX en innumerables joyas literarias, aunque en todas ellas siempre prevalecía un final feliz. No es este el caso para los inmigrantes del siglo XX, para ellos no hay final feliz, sino leyes de extranjería y explotación.

Porque ellos son, en definitiva, nuestros nuevos esclavos, y para que nuestras conciencias cristianas puedan dormir a gusto, antes de esclavizarlos los convertimos en criminales, ladrones y renegados. El empresario que se lucra a su costa, ese es un ejemplo social que enseñar a nuestros hijos. Nunca como hasta ahora, tras leer y ver miles de noticias sobre la situación de rumanos y búlgaros, he sido consciente de la enorme derrota en que hemos caído los trabajadores y trabajadoras en los últimos años: hemos asumido con total normalidad los pensamientos y valores del Capital desterrando de nuestro imaginario colectivo cualquier idea de revolución, cambio y mejora.   

  1. One Response to “Los otros inmigrantes”

  2. Mirad, las grandes Llanuras se mueren de hambre, suerte que en California está la tierra prometida, allí hay trabajo, allí hay futuro. Allí? Allí están las uvas de la ira…

    Del este al oeste, una vez más.

    By jahiime on sep 19, 2007

Lo siento ya no se pueden poner mas comentarios en esta entrada.