Madrid
16 septiembre 2007 – 11:03Ayer sábado tuve oportunidad de pasar un día en Madrid. Camino de la reunión de la Junta Directiva de Unidad Cívica por la República aproveché algunas horas para pasear por la ciudad. No es la primera vez, de hecho he realizado bastantes viajes a la capital a lo largo de los últimos ocho años, casi siempre por motivos políticos: reuniones federales, actos, conferencias…
A mi me gusta aprovechar esas ocasiones para hacer algo más que bajar del tren, ir a una reunión y volver a él. Por ese motivo cuando hay ocasión me quedo uno o dos días. Eso sí, Madrid me gusta un máximo de 48 horas, pasadas las cuales necesito estar de nuevo en Cáceres.
Haciendo una comparativa, es normal que prefiera mi vieja ciudad medieval a la Villa de los Austrias, por ejemplo:
1. Forma de desplazamientos: Cáceres, a pie. Madrid, donde uno quepa, en el metro, en el autobús…
2. Desayunos: Cáceres, café y tostadas como dios manda (grandes y de pan). 1,50e. Madrid, si dices tostadas estás perdido, te traen un pan bimbo, y el desayuno normal café con churros a 2,50 e.
Añadamos el problema de las calles atestadas, el ritmo incansable, el ruido… Pero aún así Madrid por 48 horas es una gozada, y empezando por lo que muchos madrileños calificarían de problema pero que para mí es uno de sus alicientes, la mezcolanza de gentes, culturas, lenguas y aspectos, la imagen de una ciudad de migrantes y migraciones constantes. Ese hecho, ese otro Madrid que pisa las aceras a las siete – que es la hora en que yo bajo del tren en Chamartín – ese Madrid de trabajadoras y trabajadores blancos, negros y amarillos, de beber un café servido con acento latinoamericano, ese Madrid es el que me permite sacrificar con gusto el conford de Cáceres por el agobio de Madrid… pero con billete de retorno, claro.

One Response to “Madrid”
Me acuerdo de cuando vivía en Madrid. Llegaba a la bendita estación Sur sobre las 5 de la mañana, allí esperábamos que abrieran el metro todos los que no teníamos para taxi, subsaharianos y extremeños varios. Es curioso, nunca me he sentido más seguro que durmiendo rodeado de negratas en las cocheras de aquella estación…
By jahiime on sep 16, 2007