Libros

19 agosto 2007 – 20:42
Ocupan mucho espacio, no cabe ninguna duda. Cierto que han sido mis compañeros infatigables y que ha pesar de haberse visto doblados por las esquinas, dejados en cualquier rincón, zarandeados e incluyo alguno subrayado de manera indecente nunca han dicho nada. Jamás los he contado, pero debe haber miles, y sin la menor duda, ocupan demasiado y pesan más.

Durante este mes de agosto mis libros son causa de distintos tormentos. Debo trasladarlos de Mérida a Cáceres – jamás habitaría una casa sin su compañía – y el solo hecho de meterlos en bolsas me fatiga… Mejor no pensar la tarde, o por mejor decir, las tardes que dedicaré a bajarlos de un cuatro piso (sin ascensor) a otro cuarto piso (éste sí con ascensor) a 65km de distancia.

En mi casa emeritense solo hay dos espacios donde no es posible encontrar un libro: la entrada y la cocina, precisamente las dos dependencias que habitualmente solo utilizo para pasar… y en el segundo caso para beber agua o descorchar un vino. Y hay dos lugares privilegiados para la lectura, el baño -lo confieso- y la cama, pues me gusta leer tumbado, ellos encima de mí, yo sosteniéndoles. Los libros y yo somos pareja de hecho desde que tengo uso de razón, que para mí es tanto como decir desde que aprendí a leer. No recuerdo cual fue el primero, el último en todo caso ha sido una antología de relatos de Weird Tales – histórica revista literaria donde publicaba H.P. Lovecraft -

Jamás he viajado sin ellos, con seis o siete encima – pues leo entre tres y cuatro libros a la vez -, salvo en algún viaje esporádico a Madrid y ello porque el sentido último del mismo era proveerme de nuevos libros en las librerias de Madrid, algunas fantásticas, verdaderos templos que ya quisieramos en Extremadura.

Reconozco que disfruto con los libros, algunos de ellos, facsimilares, simplemente los tengo por el placer estético del continente. Aunque soy habitual de las bibliotecas públicas, no me gusta coger prestado. A mí me gusta poseer los libros, tenerlos siempre conmigo a cualquier hora. Además, junto al placer de leer, prefiero releer de nuevo. Dos libros en particular han conocido hasta el momento más de 12 lecturas: el Nombre de la Rosa y La Odisea de Homero.

Pero no me preocupa solamente el traslado de los mismos, sino el orden. Soy un fanático, casi enfermizo, del orden, y trasladar significa desordenar necesariamente, desubicar aquello que está donde debe estar tras largas y concienzudas horas dedicadas a la línea, la cronología, el estilo y el autor.

Aún así, que placer desembolsarlos, reordenarlos y acrecentarlos a 65 kmo de mi actual casa.

  1. One Response to “Libros”

  2. Me ha gustado tu post sobre los libros. Me ha hecho recorrer mi casa viendo en los sitios en los que no hay libros. En este momento sólo se libra el baño… dónde aprovecho para leer las revistas.

    En la cocina tambien hay varios libros de recetas que nunca he hecho (y probablemente nunca haré).

    Ánimo con la mudanza y con septiembre

    By visiones encontradas on ago 20, 2007

Lo siento ya no se pueden poner mas comentarios en esta entrada.