Despropósitos de la Corte

27 julio 2007 – 19:55
En mi casa suelo poner la televisión en cuatro ocasiones: para ver los Simpson, el telediario de las 21h, esencialmente antes de conectar el DVD y ver alguna película y cuando limpio… Esta última debe ser una ocasión heredada, pues mi madre suele poner la radio cuando barre y yo, que carezco de la misma, pongo la televisión, cualquier canal y a voleo. Hoy, y tas la comida, el voleo ha caído en un programa de la Cuatro donde los tertulianos se afanaban en sacarle los colores a Anasagasti por llamar vagos al Rey y su familia. En el canal estrella de los progres y del grupo prisa se ha escuchado expresiones del tipo: “a lo mejor hay que controlar los blogs”, “Anasagasti debe disculparse públicamente” – se entiende que por decir lo que piensa y que lo que piensa no coincida con la oficialidad – y lo mejor, la frase del día, dicha por una tertuliana sin mayor rigor, que ser Rey cansa mucho porque “yo estaría agotada si tuviera que viajar tanto, un día a China, otro a América…”

Ser Rey cansa, pues. Véanlo si no:
Dos meses de vacaciones en el palacio de Marivent, yendo de regatas en un barco regalo del empresario amigo y de compras… y encima no se puede disfrutar los 60 días completos, pues en uno de ellos se acerca el Jefe del Gobierno a incordiar. Después, la rutina: una reunión los lunes con Zapatero, de vez en cuando, cada dos meses más o menos, un viajecito de uno o dos días con su correspondiente comida con empresarios y cena con dignidades, en tres ocasiones alguna inauguración y de vez en cuando la lectura de un discurso que, obviamente, otra persona ha escrito con las palabras de rigor
“España se siente muy orgullosa de…”
“El ejército, símbolo de unidad y de entrega…”
“La solidaridad entre nuestras naciones…”
Y finalmente, el 23 de diciembre, un discursito de 10 minutos mirando la pantalla y rodeado con lo más kitch-navideño-superguay de la casa.
No me cabe la menor duda de que los albañiles de este país, los mineros, los maestros y los miles de parados jamás aceptarían un puesto de trabajo tan agotador. Y es que el Rey no es ningún vago, los vagos somos nosotros que aún estamos aquí sin enviar al exilio a esa pobre familia para que descanse de una vez…

Lo siento ya no se pueden poner mas comentarios en esta entrada.