Los sátrapas
21 junio 2007 – 10:12
Me pregunto dónde estará el titular crítico de El País contra la concesión del Toisón de Oro al dictador y rey sátrapa de Arabia Saudí Abdalá, el hermanísimo del Rey Juan Carlos (es conocido que entre ellos se llaman “hermanos”). El País califica a Chávez de dictador, pese a haber elecciones libres y democráticas en Venezuela, eso sí, ganándolas todas por amplísima mayoría, insulta a los bolivianos por no respetar los derechos de pernada de Repsol y se ofusca ante la pérdida de privilegios de las multinacionales españolas en América Latina… pero de Arabia Saudí y su rey, de un régimen wahabbista que niega derechos a extranjeros, que practica la pena de muerte, donde no hay elecciones, donde no hay libertades, donde sólo hay hambre para la inmensa mayoría que no son la familia extensísima del monarca, donde las mujeres son poco menos que esclavas para tener hijos, ante esos desmanes, la buena burguesía española, los medios de comunicación y los principales partidos del país, a excepción de Izquierda Unida, callan y bajan la cabeza en el homenaje que nuestro demócrata rey Juan Carlos ha ofrecido al asesino de Arabia.
El rey Abdalá vuelve camino de una de las mayores factorías de la pena de muerte en el mundo, un lugar donde los ejecutores presumen de su habilidad con la espada con la mayor distinciçon que puede otorgar nuestro país. En Arabia pueden seccionar la cabeza del cuerpo de un solo tajo. No hay inyección letal que pueda mejorar esa eficacia.
Zapatero y el Rey han recibido con todos los honores al monarca saudí. Cuesta aceptar algo así, pero quizá haya que hacerlo. Es curioso, por ejemplo, que en Arabia Saudí un homoxesual acaba inevitablemente en prisión y son considerados una aberración de la naturaleza… El silencio de Zapatero lo hace cómplice del crimen.
¿Podemos presentar honores al máximo representante del Estado que ha ejecutado a 88 personas este año?
En febrero, cuatro inmigrantes de Sri Lanka fueron ejecutados por haber cometido un robo a mano armada. Human Rights Watch denunció que sólo dos personas habían quedado heridas en el asalto, con lo que el castigo era completamente desproporcionado. Además, la ONG resaltó que la asistencia letrada que habían recibido los reos había sido insuficiente, casi una burla.
En el sistema jurídico saudí, los acusados gozan de pocos derechos. Si son extranjeros, es posible que sean torturados para arrancarles una confesión, que ni siquiera tengan un traductor junto a ellos durante el juicio y que no sepan en qué condiciones pueden presentar un recurso.
Una persona puede ser condenada a recibir 4.000 latigazos. Como la aplicación de esa pena supondría una ejecución encubierta, los jueces, con la ecuanimidad que se espera de ellos, pueden ordenar que el castigo se imponga a plazos. En ‘cómodas’ sesiones de 50 latigazos.

One Response to “Los sátrapas”
Una palabra:
ASCO.
By Alicia Vernok on jun 21, 2007