6 noviembre 2010 – 15:44
Escribía el primero de éste mes Almudena Grandes una columna en El País, donde recuerda el grito de una sindicalista peronista que durante la crisis argentina clamaba “menos realidades y más promesas”. Desconocía que alguien en la izquierda hubiera reclamado tal cosa, la cual, ahora me ayuda un poco más a comprender el desastre político argentino.
Entiendo que es muy poético, y comprendo la atracción que una escritora puede sentir por una frase que suene tan dulce, profunda y rotunda. Pero la política no es poesía, la poesía es sentimiento y la política racionalidad.
Por eso creo que es un análisis político desacertado. Los ciudadanos están hartos de promesas, necesitan ver que su voto puede transformar la realidad, ver que los resultados de su voto se puedan palpar en el día a día, y que se comprometan con ese voto a la vista de los resultados. Un ejemplo de ello es el batacazo de Obama, que pierde el Congreso por farsante y mentiroso. El exceso de promesas de Obama y su escasa materialización en la realidad ha tornado la ilusión en frustración, además de abrir el paso al Fascist Party.
Pero es que en España no es cosa de menos. ¿Cómo se puede pedir “menos realidades y más promesas” en un país donde las encuestas dicen que los políticos preocupan más a los ciudadanos que el terrorismo?
No es éste el momento histórico adecuado para hacer castillos en las nubes, es el momento de recuperar relevancia en la sociedad, y eso significa, además de estar en la calle y con los colectivos ciudadanos, nos guste o no, tener suficiente representación institucional. Para la señora Grandes, los que militamos en la “izquierda realista” y masticamos “el pienso de la conformidad”, no merecemos su voto. Y por lo que se ve, ella es de voto valiente, pero conoce bien poco a los que nos rodean. Si le gustara de vez en cuando pasarse por el mundo de la realidad, donde hace frio a las 7 de la mañana pero se suda el resto de la joranda laboral y donde cada vez hay que esperar más para poder sellar el justificante de demanda de empleo, vería que cualquier experimento político de “palabras hermosas y calientes”, junto con la ley electoral y el voto útil, es un triste brindis al sol.
La izquierda necesita tener representación institucional YA,pero no por dar cabida a “fórmulas de una imaginación sorprendente”, sino porque estamos jodidos, y cada día que pasa sin que le izquierda tenga suficiente representación estamos dando un paso adelante al precipicio, al desmantelamoento social del pais y a la pobreza, explotacion y exclusion de los trabajadores. No es el capricho de un poeta, es una necesidad humana.
Izquierda Unida está subiendo en intención de voto y en simpatía, y eso no es una promesa, es una realidad.
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