La pedagogía del error en la izquierda política española

4 noviembre 2009 – 7:40

El tratamiento que se le debe dar al error en la educación ha sido tema de debate desde que naciera esta disciplina allá por el siglo XVI. Comenio, un gran pensador checo que habló de lo que hoy se llama pedagogía del error, señalaba ya por aquel entonces que el error no debe llevar a la culpa y al castigo. Hoy, más de 300 años después de su muerte, el error sigue sin ser considerado como una extraordinaria forma de evaluar aquello que no hacemos acertadamente y como una oportunidad para aprender a hacer aquello de la forma adecuada.

El error, también en política, representa actuaciones que hicimos en el pasado; por lo que aprender de los errores vendría a ser aprender del pasado, y aprender del pasado es a su vez encontrar los valores adecuados para construir el futuro. Esto sin embargo, cuesta que cale entre el profesorado, la experiencia docente les empuja a ejercer resistencias a cambios de este tipo. Lo sencillo es mantenerse en la pedagogía del éxito que tradicionalmente ha dominado las aulas, y hacer lo sencillo no es lo adecuado pero es lo común.

En la izquierda político-económica de España parece ocurrir otro tanto de lo mismo. El cuestionamiento constante de la realidad y la crítica han caracterizado siempre a la izquierda, y la ha ayudado a diferenciarse de la actitud pasiva y adocenada que da forma y caracteriza a la derecha. Esta virtud se ha ido convirtiendo en un agente erosivo cuando se le ha adherido el vicio de la culpabilidad y su consiguiente castigo.

Esta actitud punitiva en la izquierda política, al igual que en la educación, genera baja autoestima, situaciones internas de constante rebeldía y genera una cantidad preocupante de procesos muy complicados en las relaciones humanas. Por ello, el recelo que se tenía a IU ha derivado en falta de entusiasmo por la Refundación, unos con argumentos y otros sin ellos. Su resultado es el extremo recelo que en determinados sectores levanta Izquierda Unida, aun cuando está se muestra más receptiva que nunca al debate y a la transformación que consecuentemente la secunda.

http://farm3.static.flickr.com/2411/2143482916_8246798fea.jpgEn España la Refundación de Izquierda Unida supone un reto histórico al que se enfrenta la izquierda, si es que estamos dispuestos a asumir ese reto. En América Latina, asumir ese reto, la convergencia de las distintas sensibilidades anticapitalistas, les ha llevado a un proceso revolucionario sin precedentes.

Esta Refundación tiene muchos matices y variantes, pero tiene y debe seguir teniendo un eje principal e irrenunciable: la radicalidad democrática. IU nació y adquirió muchos vicios transmitidos por la clase política y por la sociedad, por ser parte de ambas. Hace un año la Asamblea Federal de IU hizo un examen de conciencia que aun no ha hecho ningún partido político, una autocrítica y revisión de nuestra actividad que nunca PP o PSOE han hecho por más falta que les hiciera. “Los errores políticos han sido numerosos y no queremos ignorarlos”, dice un documento Federal reciente.

Los militantes nos cuestionamos el papel de IU, no nos gustó nuestra trayectoria, cambiamos la dirección, y acordamos juntar a las fuerzas sociales y políticas anticapitalistas de España para que nos digan qué estamos haciendo mal, pues a la vista de los resultados electorales era evidente que no íbamos por el camino adecuado. Porque eso es lo que necesita IU, que los movimientos sociales y las personas cargadas de conciencia nos señalen y decidan recorrer con nosotros el camino del éxito, y no que se queden en la mera represión de los errores presentes y del pasado.

Y es necesario recordar que esto lo aprobaron los militantes. No lo hizo ninguna dirección ni ningún grupúsculo de poder, lo votaron miles de militantes que como yo queremos trabajar codo con codo con aquellos que trabajan por construir una alternativa al capitalismo. Militantes que sinceramente reconocen que se han equivocado y que pretenden aprender de ello para que no vuelva a suceder.

La falta de ilusión por la Refundación en IU han provocado numerosas críticas, algunas de ellas vertidas en mi blog. Críticas que cuando se fundamentan en hechos pasados o presentes hay que recogerlas y analizarlas, pero que cuando pronostican nuestro error en deseos más que en hechos hay que rebatir con trabajo. Nuestro trabajo.

Hay gente que, por ejemplo, nos propone que nos disolvamos. Es una posibilidad, la del sometimiento y la derrota, pero una posibilidad al fin y al cabo. Y respetable también, lo único que creo es que el que defienda tal cosa no cae en la cuenta que cuando dice eso, tiene que saber que está pidiendo a miles de militantes que peleamos día a día por construir una alternativa real que se rindan. Los políticos profesionales seguirán en su profesión, en uno u otro partido, son los militantes trabajadores y honrados a los que obligaríamos a quedarse en su casa. No creo que ni el más fiero anti-IU me niegue que nuestro mejor activo es la militancia, y la medida de la disolución sería arremeter contra las bases.

También se acusa directamente a la Refundación de ser una farsa, antes incluso de que haya echado a andar, acusando quizás de que sea una farsa el examen de conciencia de la militancia y sus deseos de cambio y confluencia con las fuerzas sociales anticapitalistas, cosa verdaderamente complicada de demostrar. Un ejemplo de esto es la acusación preventiva de los censos. Los censos han sido un problema en IU, pero nos hemos propuesto resolverlo y lo podremos estar haciendo mejor o peor, más lento o más rápido, pero lo que no se puede hacer es acusar a IU de que determinados militantes y asambleas no pueden participar en un proceso que todavía no ha comenzado.

También en esta bitácora, se ha plasmado la queja de que esta es la enésima refundación. ¡Y que así sea!, añadiría yo. Pues como sabemos, la izquierda es izquierda cuando esta se replantea de forma crítica y constante la realidad, lo que implica estar renovándose o refundándose constantemente si no quiere dejar de ser revolucionaria. Que nos quede claro: la revolución en Europa y en España se hará por medio de una fuerza política en constante cambio, o no se hará.

Y esa revolución tiene que contar con todas las fuerzas políticas que se han ido escindiendo de IU por la izquierda, como bien dice otro comentarista, pero que yerra cuando acusa a los no comunistas de sospecha de transfuguismo. Los comunistas también tenemos que hacer examen de conciencia, y pensar porqué el mayor número de tránsfugas que se han ido al PSOE lo han hecho desde su militancia en el PCE. Vamos, que el carnet del PCE no es un seguro de lealtad. Tristemente.

Otras críticas se obcecan en usar el error como un hecho estanco, inamovible e imperecedero. Los errores con estas características son, según un comentarista de este blog, formar grupo parlamentario con ERC, apoyar el cupo vasco, lamentar la detención de dirigentes abertzales,… cosa que yo comparto, pero que no considero que sean inamovibles e imperecederos, pues estas decisiones las sustentan muchos compañeros argumentadamente, y argumentadamente se pueden rebatir. Yo puedo (y hago) argumentar que el nacionalismo es una ideología burguesa y reaccionaria que nace y se desarrolla como rechazo al materialismo, que tiene cojones que sea el PP el que defienda la solidaridad entre comunidades y no nosotros, que la “izquierda abertzale” hace política respaldada en una fuerza violenta y extorsionadora y que eso es inadmisible en democracia,… Y quizás esa no sea la postura de IU porque ciudadanos como el comentarista decidieron arrojar la toalla y decidir que era más productivo hacer la crítica desde fuera y no desde dentro, sancionando nuestra actitud pero negándonos su visión del camino adecuado.

Renovar IU, refundarla, o como lo queramos llamar, es un camino complicado, eso es innegable. Confluir todas las sensibilidades de la izquierda, o la mayor parte de ellas, es una andanza complicada; pero la vida y la política son así, en lo complejo está la virtud.

Por eso, lector, necesitamos tu apoyo.

  1. 4 Responses to “La pedagogía del error en la izquierda política española”

  2. De cara a la última asamblea hablamos de renovación y todo quisqui se agarró a su cargo, que fuera de la política hace mucho frío.

    Luego no tuvimos más remedio que halar de refundación, que les debe sonar muy bien a nuestros dirgentes porque es una cosa que se inventó la vieja AP para que todo siguiera igual llamándose PP.

    Por lo demás, muy buena su reflexión.
    b

    By mitxel on nov 4, 2009

  3. El segundo mayor error del PCe es insistir en lo que no sirve para nada:SEGUIR CON IU.

    El primer error es que este congreso siga con la delegación de todos los derechos electorales, con la delegación de su patrimonio y con la obligación de sus militantes (delegación) a favor de IU.

    Que un partido renuncie a todo a favor de otro es la muerte del primero para no se sabe qué y cómo del segundo.

    By nomasIU on nov 5, 2009

  4. buena entrada Pedro. Me ha gustado tu reflexión.

    By rafa hortaleza on nov 5, 2009

  5. @mitxel y rafa: gracias compañeros

    @nomasIU: IU en las elecciones, nosotros en la calle. Primero hay que volver a ser una fuerza presente e influyente en la sociedad, y eso no lo dan unos carteles electorales.

    Saludos.

    By pedromellado on nov 5, 2009

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