Bolivia, un paradigma educativo sin estructuras de dominación.
20 octubre 2008 – 15:21Bolivia es un país de cambios. Ayer era un país explotado, y por lo tanto pobre e inculto. Hoy se encuentra inmerso en un proceso de cambio propiciado por la victoria del MAS. Entre los cambios más conocidos, por atacar directamente a los intereses de los poderosos, es la apropiación por parte del pueblo boliviano de los recursos naturales de su patria, principalmente los hidrocarburos. Pero hay otros cambios, más silenciosos, más lentos, pero cambios profundos y con consecuencias duraderas. Ese es el cambio educativo.
Antes de nada, debemos ponernos en antecedentes ¿cuál era la calidad y eficacia del sistema educativo boliviano en “la década neoliberal” de los 90? Desde que en siglo XIX los pedagogos europeos señalaron lo importante que es para un estado o nación una educación pública, gratuita y universal; nos hemos afanado en conseguir estos objetivos a lo largo del XX. Objetivos que, quizás exceptuando España por la dictadura, y con mayor o menor acierto, se consiguieron a mitad de siglo. Pues bien, en Bolivia todavía sigue siendo un objetivo pendiente. Primero veamos los datos que tenia Bolivia por departamentos sobre el porcentaje de alumnos que dejaban de asistir a la escuela en 1992 por una de dos razones: por abandono o por marginalidad.
Es como mínimo sonrojante ver la tasa de abandono escolar por marginalidad del departamento de Pando, ¡del 17%!
Más tarde, en 1998, la cobertura educativa que ofertaba el estado en era tan solo del 64,51%. Pero lo peor es que no se ha considerado un problema ni se ha actuado en consecuencia, pues la evolución es nula ya que en 2005 solo se llegó al 68,31%. ¿Cómo es posible que una sociedad avance, y no se encuentre en un proceso de retroceso cultural, sin si quiera ser capaces de ofertar educación a cerca de un tercio de la población? ¿Se puede acaso avanzar a espaldas de tan grueso porcentaje de la sociedad? Y esto cuando hablamos de la cobertura a todos los niveles, si vemos los datos desglosados de la educación infantil o secundaria la cosa se pone peor:
Continuando con las contradicciones que existen en Bolivia, vamos a ver la relación entre los departamentos ricos (lo que se conoce como la media luna) y el resto, observando el segundo gráfico.
Este nos ofrece los datos sobre la cobertura educativa existente en cada departamento. Conocemos que los ingresos de esos departamentos ricos son obviamente mucho mayores que los del resto, pero la diferencia en cobertura educativa que estos ofrecen a sus ciudadanos no es mucho mayor. Fijémonos, por ejemplo en la cobertura que se ofrece en la educación secundaria en los departamentos de La Paz y Pando, un 55% frente al 34%.
Sigamos viendo más datos significativos: Un factor de peso en la calidad de la educación que se puede ofertar es el número de alumnos que hay por aula. Esta es la relación del numero de centros disponibles con el número de los alumnos.
Un problema habitual, tanto en España como en otros muchos paises, son los problemas de espacio debido a la raquítica inversión en infraestructuras, provocando superpoblación en los centros. Ese es un problema en Bolivia también, pero como en el anterior caso, el problema es más acuciante en unos estados que en otros. Un factor que lo causa es derivado del problema de cobertura, los mismos departamentos ricos son los que ofrecían menor cobertura sufren de mayor densidad en los centros escolares. Fijémonos en el caso de Santa Cruz, que es el departamento con mayor número de alumnos (alrededor de 1000 alumnos) por centro. ¿Significa eso que los hijos de los oligarcas reciben su educación en centros saturados? Seguro que no, recordemos que estos son datos de la educación pública, no de la privada. Cosa que nos puede hacer pensar que los centros públicos degradados quedarán relegados a las capas sociales más desfavorecidas, que además en estos departamentos son las capas sociales indefensas.
Y este es el gráfico de la tasa de abandono por etapa educativa y departamento:
Vemos, de color rosa, que Pando gana bien holgado al resto de los departamentos. Estos de Pando son los mismos que están ofendidísimos porque el Presidente va a hacer uso de sus impuestos de los hidrocarburos. ¿En qué se gastaba esa cantidad ingente de dinero el departamento? Desde luego en educación no. Y ustedes se preguntarán: ¿Si el departamento es “rico”, porqué hay tan elevada tasa de abandono? Pues muy sencillo. Pando no es rico, si no que está gobernado por ricos. Ese quiere decir que una gran parte de sus ciudadanos son muy humildes, tanto, que algunos de los pequeños se ven obligados a abandonar su futuro para ayudar económicamente a la familia. Estas familias lo son además indígenas, lo que a la marginación económica que sufren en estos departamentos se suma la marginación racial.
Queda visto pues, que en los departamentos pobres no se invertía en educación porque no había dinero, y en los ricos porque no se quería. Pero ¿el gasto económico lo es todo en educación? Pues sí y no. Es decir, la calidad de la enseñanza, a mi parecer, radica en la formación de los profesionales de la educación, y eso se puede hacer con dinero, pero también con voluntad, con la voluntad de cambio y de avance que debe tener todo pedagogo que aun le apasione su profesión. ¿Se puede entonces prescindir de la inversión si hay voluntad? y ¿Cuál es esa voluntad?
Bien, la inversión es muy importante, pero en algunas situaciones ciertamente prescindible. Como ya hemos visto existe cierto hacinamiento en determinados centros escolares, y así es imposible ofertar una educación pública de calidad, pero se pueden subsanar esas carencias si disponemos de suficiente material humano, es decir, de maestros, que además, deben estar preparados y concienciados con el cambio. Porque una pieza clave del éxito o del fracaso que tenga el cambio, radica en que los maestros sepan porqué se hace el cambio, cómo y a quién favorece el cambio, y que para el cambio se toman decisiones pedagógicas y no meramente políticas. Si los maestros no están convencidos de esto, el cambio es imposible, por más que se legisle al respecto, tal y como ocurre en España.
¿Cómo comenzar con el cambio? Lo primero hacer efectivo lo conocido como educación universal, gratuita y obligatoria, subrayando obligatoria, porque eso significa que no se va a permitir más que haya alumnos que abandonen su etapa escolar en primaria. Además de que los alumnos completen sus estudios de primaria y secundaria, también es básico extender la cobertura educativa a la educación infantil (o inicial como se llama en el sistema boliviano), y esto es una medida innovadora hasta en España, donde recientemente se incluyó esta medida, y de verdad que se nota en los primeros grados de primaria los alumnos que tuvieron educación infantil y los que no.
Y el factor estrella: la motivación. Y esa motivación se logra con actuaciones políticas del calado de la nueva ley educativa. Esta plantea una educación descolonizadora y que prescinde a su vez de los servicios y requerimientos de la iglesia. Se lanza una convocatoria única de exámenes para directores, eliminando el privilegio de la iglesia que le permitía tener sus propios exámenes. Pero la ley no es solo descolonizadora con respecto a la iglesia, si no que también lo es en su faceta anti-imperialista, antiglobalizante, revolucionaria y transformadora, comunitaria, democrática participativa y de consensos … Y es esta concienciación de la legislación y el magisterio en estos factores lo que lleva a la disminución de las brechas social, cultural y digital, incorporando así a los sectores excluidos al ejercicio de sus derechos y oportunidades.
Fuentes:
Gráfico 1: <!–[if gte mso 9]> Normal 0 21 <![endif]–> Censo Nacional de Población y Vivienda. 1992
Gráfico 2: Ministerio de educación, cultura y deportes, Instituto Nacional de Estadística. 2005
Gráfico 3: Ministerio de educación, cultura y deportes, Instituto Nacional de Estadística. 2005
Gráfico 4: Ministerio de educación, cultura y deportes, Instituto Nacional de Estadística. 2005



















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