El trabajo es salud y algunas propuestas revolucionarias
22 January 2010 – 14:39- ¡Pero bueno! ¡qué mal estás! Haz algo, chica, un curso o encuentra un trabajo ya.
Juro por la revolución bolivariana que lo precedente es la receta de un médico de cabecera contra ciertos problemas de salud, derivados de la ansiedad, que padece una amiga mía.
Me pregunto si llevándolo por escrito al INEM te ponen en un puesto preferente. Invito, de hecho, a los gobiernos de España a incluir el trabajo entre las prestaciones de la seguridad social o, mejor, a añadir en la Constitución algún tipo de disposición adicional que rece que todo lo contenido en la Carta magna va en serio. Lo del trabajo, la vivienda y todo eso.
Me pregunto también si no se habrá precipitado el doctor porque yo, con trabajo y todo, padezco un cuadro sintomático muy similar al de mi amiga. Quizá quiso decir un trabajo digno. Invito también al gobierno español a especificar en la Constitución que el trabajo debe ser digno. O a añadir algún tipo de disposición adicional que diga que lo contenido en nuestra Carta Magna debe ser tenido en cuenta por los representantes públicos.
Me pregunto si el médico no obvió intencionadamente lo de digno. Un señor letrado y funcionario sabe que no cabe la dignidad en un modelo de explotación como el nuestro. Quizá, no digo que sea probable, pero quizá algún día la clase médica cambie de bando y en su lucha contra los trastornos de ansiedad se lance a recetar huelgas generales. De hecho invito a todos los colectivos profesionales, desde los médicos a los pizzeros a organizarse en algún tipo de colectivo dedicado a la defensa de los derechos de la clase trabajadora. Con el fin de no dejar la responsabilidad de una huelga en manos de un solo gremio, por otra parte, demasiado acomodado como para respaldar la lucha obrera.



One Response to “El trabajo es salud y algunas propuestas revolucionarias”
“La buena tradición de no hacer nada”. (Jorge Luis Borges).
” (…) se considera “pasivo” a un hombre que está sentado, inmóvil y contemplativo, sin otra finalidad o propósito que experimentarse a sí mismo y su unicidad con el mundo, porque no “hace” nada. En realidad, esa actitud de concentrada meditación es la actividad más elevada, una actividad del alma, y sólo es posible bajo la condición de libertad e independencia interiores. (“El arte de amar”, Erich Fromm).
By Felipe Bollaín on Jan 26, 2010