La muerte del vendedor y el maldito Corte Inglés
5 January 2010 – 4:48Como lo prometido es deuda y a mi la actualidad me resbala voy a seguir tirando del hilo aquel que sostenía, poco más o menos, que las grandes superficies son muy malvadas pero las más especializadas lo son un poco menos. Continuaré obviando que IKEA o DECATHLON, son conocidas por la clásica jugarreta de instalarse en países sometidos por el primer mundo (que lo de “en desarrollo” no se lo cree nadie) y pasarse los derechos humanos por donde yo la actualidad.
Ahora hablemos de mi. Hará cuatro años, poco más o menos, conversaba con un amigo cuando salió a relucir el nuevo empleo de un conocido común; le habían contratado en FNAC.
- ¿A media jornada? ¡puta precariedad! – comenté para dármelas de rojo.
- No te creas, le pagan muy bien y está a media jornada porque le viene mejor. Vivimos la era de la explotación 2.0.
La explotación 2.0, amén de por muchas otras cosas que explicaré en una tercera entrega de esta diatriba sin rumbo, se caracteriza por haber terminado con el concepto de vendedor, que es lo que me interesa en este caso.
Hasta hace bien poco, quisieras lo que quisieras comprar tenías que toparte con un vendedor. Un vendedor es un señor que sabe si su mercancía es buena o mala en función de cuánta gente la compre y que, indefectiblemente, cree que justo lo que tienes entre las manos es lo que más te conviene. Un vendedor de lo único que sabe es de sutiles mecanismos de coacción para evitar que salgas de su establecimiento sin comprar. “¿Te puedo ayudar?” “¿Querías algo?” “Ese es el último que me queda”.
El Corte Inglés, por supuesto, es el paraíso del vendedor. Como los que van tienen pasta, se dejan vender ropa deportiva por un tipo que va engominado y de traje a las diez de la mañana. Como está muy céntrico y el abusivo coste del parking se evita comprando algo, cada vez que tienes que hacer papeleo en Hacienda, te vuelves a topar con la señora de doscientos años que te aconseja sobre los trapitos que andan ahora de moda. El principio rector del Corte Inglés es, como del vendedor, obligarte a comprar.
Por contra el lema de la gran superficie especializada es “más grande y más barato, ya comprarán”. A los individuos antes conocidos como vendedores les quitan las comisiones y les dan un sueldo como es debido. El sueldo, la flexibilidad y el ámbito definido de conocimientos les permite contratar jóvenes formados e increíblemente idoneos para el puesto. Porque ¿que mejor salida tiene el deportista de élite fracasado que trabajar en DECATHLON? ¿Que puede hacer, mejor que trabajar en Beta, un filólogo que no acaba de aprobar las oposiciones? Los ejemplos pueden parecer exagerados pero conozco más de un licenciado en comunicación audiovisual que se da con un canto en los dientes por trabajar en la sección de cine de la FNAC.
La explotación 2.0, fundamentalmente su vertiente más especializada, nos ha librado del vendedor y ha dado un empleo relativamente satisfactorio a esas hordas de jóvenes formados que no encuentran trabajo. El trabajo bien hecho, el consumidor contento y el joven tirando.
¡Ah! se me olvidaba. Como las grandes empresas nunca tienen suficiente, la parte obscena de ganancia que se pierde ajustando precios y contentando al trabajador es cortesía del pequeño comercio desaparecido y/o del don innato que tienen los menores asiáticos para el trabajo manual. Pero de eso ya hablaremos, tenemos todo el tiempo del mundo.
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One Response to “La muerte del vendedor y el maldito Corte Inglés”
No tienes ni puta idea de lo que dices, tu desconocimiento del sector de grandes almacenes es de lo mas absoluto
By agustin on Jan 12, 2010