“El campo se arruina”. Datos e interpretación.
24 noviembre 2009 – 11:00El viernes y sábado de la semana pasada hubo importantes movilizaciones de los trabajadores del mundo rural, mención especial para la manifestación del sábado, que superó cualquier expectativa en cuanto al número de asistentes, superando de forma amplia los 100.000 que preveían los convocantes.
El lema de la convocatoria era “Movilízate. El campo se arruina”. Y es que efectivamente el campo se arruina, desaparece, y deberíamos preguntarnos cómo un país que pretende ser país y una sociedad que pretende ser sociedad pueden consentir la situación actual del sector, e incluso ser responsable directos los sucesivos Gobiernos de nuestro país, y consecuentemente la misma ciudadanía que afirma vivir en una democracia en la que los poderes públicos se someten y emanan de la voluntad popular.
Desde la Izquierda urge un análisis de la situación y aportar al debate razones de por qué el campo se arruina, ya que debe ser un sector estratégico para cualquier proceso de transformación social en clave socialista. Y urge estrechar lazos con las organizaciones ganaderas más a la izquierda para generar espacios convergentes de lucha que nos permitan revertir la situación y crear nuevas realidades en el sector, lo que pasa en primer lugar por oponerse a la PAC y consecuentemente a cualquier Gobierno o partido político que se inserte en este ámbito dentro de la política agraria enmarcada las políticas de la Organización Mundial del Comercio, es decir, los dos grandes partidos del país pero también la mayoría de los minoritarios.
Entrando en el análisis de la situación actual la Renta Agraria total en términos reales durante el pasado año 2008 (último informe anual existente, pero con realidades agudizadas a peor en el presente año) tuvo un descenso del -7,6% respecto al año anterior 2007, pasando de 12.407 millones euros en 2007 a los 11.435 millones de euros del año 2008. Para ilustrar la situación de forma clara basta con afirmar que la renta agraria real permanece un 16,7% por debajo de la cifrada en 1990 (13.765,70 millones de euros); Desde 1984 han desaparecido el 86% de las explotaciones lácteas; La renta agraria ha disminuido el 26% entre los años 2003 y 2008 mientras que los costes de producción han subido el 34%; En conjunto se han perdido del 2003 al 2008 124.000 empleos en el sector, y concretamente en 2008 respecto a 2007 42.000 empleos.
Mientras España cada vez importa más productos derivados de la agricultura y la ganadería cada vez produce menos de los mismos productos. Un ejemplo ilustrador es el caso de la patata: Desde el año 2000 ha aumentado el 31% la importación del producto mientras que la superficie cultivada en España ha descendido el 46%. El ejemplo es extensible a otros, como por ejemplo el de la leche, del cual España ha pasado en los últimos años a ser un importador ya de una parte importante de lo que consume mientras su producción ha bajado considerablemente en las últimas décadas, y especialmente en los últimos años.
De igual forma ha descendido el porcentaje de ocupados agrarios por no poder resistir la situación que se les impone desde los poderes públicos y los poderes económicos. En los últimos diez años la tasa ha pasado del 6,7% del tal al 4,1% en el 2008. Por su parte la tasa de paro agrario en 2008 fue del 14%, y actualmente se sitúa cercana al 20%, negando la afirmación basada en que no hay trabajadores que quieran trabajar en el campo.
Un argumento recurrido por parte de los defensores de la PAC, el marco de la OMC, etcétera para eludir sus culpas suele ser el de que todo se debe en gran medida a la subida de los precios de los carburantes. Es cierto que estos han subido, como también es cierto que no lo que más como aún más cierto es que no es la causa principal, y que por el contrario hay otros elementos que han subido más así como el que la reglamentación de los precios en la cadena alimentaria es la razón principal de la crisis actual. En el último año los consumos intermedios de costes de producción aumentaron el 13,4% y el 20,4% en relación con la media de los últimos cinco años. Curiosamente uno de los gastos que más ha aumentado ha sido el de los fertilizantes (19,1% respecto a 2007, habiendo subido su precio el 66% en un año) cuando se ha reducido el 28% su utilización; Los piensos han sufrido otro fuerte incremento respecto al año anterior (14,3%) y el 26,8% respecto al periodo 2004-2008, y esto hay que tenerlo muy en cuenta porque este sector del gasto representa el 48,6% de los costos totales de producción.
En contra de toda esta dinámica vemos cómo los precios al consumo en comparación con los precios en origen respecto al 2008 sucede que los precios en origen se han llegado a multiplicar por 7 en destino, llegando a haber una diferencia del 367%. Es decir, son las cadenas de alimentación las que se quedan con ingentes beneficios mientras el sector se va a pique en España. Así el 85% de la distribución está controlada por cinco empresas y dos centrales de compra, siendo Carrefour la que lidera la cuota de mercado con un 17,8%.
Esta es una realidad que hay que cambiar si queremos que el sector sea viable, y que cada país tenga la obligación de generar la máxima proporción de productos alimenticios necesarios para el consumo en el país correspondiente, regulado a partir de ahí muy bien la exportación (No subvencionándola masivamente como hacen EEUU y Europa, por ejemplo, salvo en aquellos sectores en los que la realidad internacional lo imponga, pero siempre en un marco de igualdad de los distintos agentes internacionales y no en un marco de imposición como sucede actualmente a través de la OMC, el FMI y el BM). Pero precisamente por ejemplo la normativa aprobada en España relativa al contrato-tipo de suministro de leche de vaca para este año no va en este sentido. Fue impulsada por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino y firmado por todas las organizaciones sindicales menos COAG, y el cual naturalmente ha sido utilizado por las industrias en beneficio propio, como era de esperar teniendo en cuenta que por ejemplo el contrato tipo no recogía la negociación colectiva de los precios.
El otro elemento a eliminar o corregir es la cuestión de la PAC, que debe ser eliminada en su actual formulación, ya que se basa en el marco de reformas agrarias fundamentadas en la desregularización del mercado impulsado por la OMC y que inevitablemente implican una bajada de los precios a nivel mundial en relación con el productor no ligado al capital transnacional, eliminación de la protección estatal como la intervención o las cuotas, fomentando la especulación, y por encima de todo esto se planifica una reorganización mundial de la producción de alimentos en la que sobran prácticamente los 3.000 millones de agricultores y ganaderos (Pudiendo ser sustituidos según la OMC por solamente 50 millones) y por el contrario las transnacionales del sector se dirigen hacia una acumulación masiva de espacios de cultivo y a su vez pugnan entre ellas por quedarse con la mayor parte del pastel, de ahí por ejemplo la postura distinta que tienen Francia e Inglaterra a nivel europeo en esta cuestión. Esto supone un ataque a la biodiversidad a nivel mundial, la desorganización del mundo rural y su traslado a la miseria de la ciudad en la que no tendrán futuro, la dirección hacia el monocultivo en amplios espacios, la aniquilación de la soberanía alimentaria de los países, etc.








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