IUlogía madrileña, y algo más.
29 October 2009 – 16:23El debate levantado en la federación madrileña de IU sobre el calendario para la elección de los candidatos a las elecciones del año 2011 me parece especialmente importante dentro del contexto del proceso de refundación de IU, especialmente si tenemos en cuenta que dicha federación es una de las más fuertes de la organización, y en consecuencia cómo se afronten el proceso puede influir de manera importante en el resto de la organización.
Yo puedo a llegar a comprender en algunos sentidos posicionamientos que voy a comentar a continuación, pero no a compartirlos.
En primer lugar no veo ninguna justificación razonable a adelantar la elección de los candidatos electorales, ya que IU quiere ser lo que dice que es y que quiere ser tiene que plantear otras formas de llevar a cabo este tipo de procesos. No tiene sentido que salgamos de una Asamblea Federal de IU en la que acordamos la refundación de ésta y que a su vez vayamos a afrontar una cita electoral que es vital para IU al modo de los partidos políticos tradicionales que sustentan nuestra monarquía parlamentaria, a los cuales entre otras cosas el mismo sistema pone ingentes recursos de todo tipo a su disposición para que reduzcan la política a la mínima expresión, y en consecuencia se reduzca en gran medida todo al marketing en vez de a la política real. IU no tiene medios para tal cosa y de hecho es una contradicción mortal para su propia existencia.
Yo no voy a entrar ahora en el debate sobre si IU ha sido alguna vez un movimiento político y social o no, pero lo que sí está claro es que el mandato asambleario es hacer de IU o de lo que surja de la refundación tal cosa. Por lo tanto la elección de los candidatos debe ser la última parte del proceso y la menos sustancial, al contrario que en los partidos del sistema.
En el año y medio que queda IU debe centrarse en reencontrarse con la izquierda madrileña, con los que un día estuvieron en IU y hoy no están, con los que nunca estuvieron, con los movimientos sociales que un día estaban cercanos a IU y hoy les somos indiferentes, y por encima de todo ser un elemento central en la construcción, coparticipación y codirigencia de las luchas sociales existentes desde el barrio más pequeño a los más grandes, en los conflictos laborales, ser un altavoz de las luchas sociales, etcétera, y en este proceso abrir canales de participación internos en los que estas personas y colectivos puedan participar si así lo quieren, y por el camino ir construyendo colectivamente los programas electorales.
Lo que no tiene sentido es pretender refundar la izquierda española desde las instituciones ni desde los órganos de dirección sin participación de las bases y elementos políticos cercanos.
Dicho esto decir que tampoco estoy de acuerdo en que los candidatos electorales se deban elegir en primarias abiertas, es decir, en una primarias en las que podría votar todo aquel que lo desease, fuese de IU o no. Para mí la identidad colectiva de los luchadores sociales y sus organizaciones políticas se construye trabajando diariamente en las luchas existentes, construyendo movimientos unitarios en base a objetivos concretos, en la elaboración de programas políticos que nos sirvan como base para la transformación social, y fruto de este camino ir confluyendo políticamente en la medida de lo posible e ir corresponsabilizarnos de nuestras estructuras políticas. Pero me parece dinamitador de todo proceso que tenga como objetivo la construcción de una organización política el permitir que las listas electorales estén determinadas por además de los militantes por personas ajenas a la organización, incluyendo por ejemplo personas de otras fuerzas políticas. Esto sobrepasa la lucha histórica del movimiento obrero contra las listas abiertas.
Esto en la historia sólo lo han potenciado y puesto en marcha partidos de derechas o las alas derechas de partidos políticos de tradición de izquierdas. En su día Blair utilizó las primarias para eliminar el ala izquierda del laborismo inglés, y más recientemente las primarias abiertas se utilizan en Italia por el partido homólogo de la socialdemocracia europea, es decir, en Italia el partido del turno y poco más, aunque se les agradezcan ciertas muestras de ética política de cara al exterior.
Pero para mí lo fundamental es que el proceso de refundación debe desarrollarse a través del proceso comentado, y si progresivamente la gente se va sumando a la fuerza de la izquierda española que de ahí salga todos tendremos oportunidades de votar, pero ni me parece serio ni es justo que los militantes que pagan la cuota, que mantienen la organización, que trabajan por ella, que se encargan de dirigirla colectivamente, etcétera al final vayan a tener en una cuestión tan fundamental el mismo poder de decisión que un ciudadano anónimo de la calle, que puede tener todos mis respetos, pero puede ser perfectamente una persona ideológicamente no cercana a nuestras perspectivas y en consecuencia su acto de voto esté ligado por motivaciones oscuras o por simple fastidio político.
Otra cuestión son las primarias internas, que no me parece el mejor sistema pero tampoco me parecen una solución no debatible cuando hay que salvar una situación que puede poner en riesgo la viabilidad a corto plazo de los objetivos que les corresponde asumir. A mí personalmente no me agradan porque es reducir la política a las personas en vez de reducir a éstas al programa político, y porque al final de lo que estamos hablando es del cabeza de lista en la mejor tradición presidencialista cuando en realidad deberíamos estar hablando de una lista completa a presentar. La segunda opción sería más razonable, pero implicaría una conflictividad interna considerable ya que sería muy difícil que tuviese representantes del conjunto de la organización y no sólo de una “familia”.
Por otra parte las primarias están muy condicionadas por las posibilidades materiales de cada candidato. Unos candidatos pueden contar con más dinero que otros, y aunque se regulase esto hay otras dos cuestiones más importantes, y que son la disposición del aparato directo a su candidato y especialmente a la intervención de los medios de comunicación de masas del sistema a favor de determinado candidato, dificultando objetivamente las posibilidades de candidatos verdaderamente militantes de base. Y todo esto no se puede regular, porque no es lo mismo para unas primarias abiertas que vote gente que ve a uno de los candidatos en la tele y los periódicos de forma diaria frente a un militante de base que no tiene ninguno de estos medios a su alcance.
Para mí lo coherente es plantear la convocatoria de una Asamblea que elija la lista electoral, y además así se superaría más fácilmente la ley de mayorías y minorías propias de los equipos directivos y daría la posibilidad de la participación directa en la militancia partiendo desde sus asambleas de base, votando en éstas en urna y posteriormente una vez elaborada la lista realizar un referéndum sobre si las coaliciones electorales se aceptan o no al igual que el conjunto de la lista. De esta forma nos aseguraríamos un proceso mucho más limpio y a la vez participativo, y sin riego de intervenciones exteriores.
A modo de conclusión decir que si por ejemplo en el partido Bolchevique se hubiese adoptado un modelo de primarias o primarias abiertas entre el propio proletariado de Petrogrado y Moscú con práctica seguridad no hubiésemos tenido revolución rusa, por la sencilla razón de que es acabar con la ideología de los partidos políticos y someterla a voluntades más amplias, incluyendo todo tipo de contradicciones ideológicas y de intereses. Lenin no habría pasado ni de abril.
P.D Una persona interesante de IU-CM ha comentado la cuestión de la participación en los soviets, lo cual para mí no tiene nada que ver, aunque de forma más extensa lo dejaré para otra ocasión. Ahora sólo decir que el soviet es un órgano político pero no partidista, en el que participan los distintos elementos de la sociedad, y el cual se conquistó por parte de los bolcheviques precisamente por tener una política clara frente a las posiciones del propio proletariado y campesinado de la revolución de febrero, conquistando la hegemonía política que le permitió conquista el poder.
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4 Responses to “IUlogía madrileña, y algo más.”
¿Una persona? Diablos, es posible que no puedas llamarme “camarada”, pero al menos “compañero”…
Yo decía lo de los soviets porque podíamos imaginar a IU como eso: un “órgano no partidista en el que participan distintos elementos de la sociedad”.
¿No dices al principio que tenemos que refundar IU para convertirla en un movimiento político y social en lugar de un simple partido?
By Jorge S. on Oct 29, 2009
Aupa crack.
Te doy la razón en la primera parte de tu comentario. Como donde lo escribiste fue en facebook y esto es más público por precaución preferí no poner ningún nombre, pero de ahí a no poner camarada va un abismo. Así que, camarada, mis disculpas, no volverá a ocurrir, jaja.
Y ahora al tema. Un partido político no puede ser un soviet, ya que el sistema de soviets es (o aspira a ser) el eje del gobierno del Estado, del nuevo Estado, el eje sobre el que planificar la producción, la propia política en sí, etc.
Pero la existencia en sí del soviet no tiene por qué implicar nada. Al soviet le dan sentido en última instancia las posiciones políticas que en él se materializan fruto de la lucha de clases y de los instrumentos que tiene la clase trabajadora para ello, es decir, su organización política, sindical, apurando mucho incluso gremial.
En la revolución rusa, al igual que la revolución consejista en Italia, lo que le da sentido revolucionario al Soviet es la conversión de éste en un instrumento de poder por parte del partido bolchevique. Los soviets existieron desde febrero y se puede decir que durante gran parte de los meses que van de febero a mayo fueron parte de la “instauración burguesa”. Lo que les cambia su carácter es la acción política del partido bolchevique que lleva a hegemonizarlos.
De hecho Lenin, en lo que va de febrero a octubre, no tuvo siempre la misma estrategia desde los soviets. Los primeros meses los agitadores del partido se hartaron de decir aquello de “todo el poder para los soviets”, y de repente Lenin “mandó” cambiar la consigna, eliminarla -al menos de momento- y pasar a pensar en los Comités de fábrica ya que los soviets eran un instrumento en ese momento controlados por el gobierno nacido de febrero, el cual quería enterrarlos.
Por lo tanto nunca puede ser lo mismo un instrumento de “gobierno” que una organización política, incluso cuando ésta es el eje del gobierno. La organización política socialista lo que efectivamente tiene que hacer es impulsar espacios democráticos en donde los trabajadores puedan debatir, adquirir conciencia de clase, para así ir creando resistencias, y a su vez la organización política lo que tiene que hacer es elaborar políticas, estrategias, y ser altavoz de las luchas sociales de las clases trabajadoras. Y progresivamente, llegado el contexto, ir hegemonizando los distintos espacios en los que la clase trabajadora tiene influencias, crear otros, y en definitiva utilizarlos para subvertir el orden establecido (Mira que de esto que estamos hablando no tiene atisbo de que pase en Europa en mucho tiempo, sin embargo sí está pasando en América latina, con por ejemplo los Comités de tierra urbana en Venezuela).
Es decir, hay que diferenciar muy bien organización política -en este caso unitaria- y los instrumentos de gobierno que puede utilizar la clase trabajadora en la que se inserta dicha organización política para establecer focos de resistencia y ofensivas.
Un abrazo, estimado camarada.
By Pedro Mª De Palacio on Oct 29, 2009
Gracias por tu extensa respuesta. La verdad es que ahora no puedo replicarte como mereces. Pero me ha llamado la atención una cosa de tu post al releerlo de nuevo.
Dices:
“A modo de conclusión decir que si por ejemplo en el partido Bolchevique se hubiese adoptado un modelo de primarias o primarias abiertas entre el propio proletariado de Petrogrado y Moscú con práctica seguridad no hubiésemos tenido revolución rusa, por la sencilla razón de que es acabar con la ideología de los partidos políticos y someterla a voluntades más amplias, incluyendo todo tipo de contradicciones ideológicas y de intereses. Lenin no habría pasado ni de abril.”
Sostienes que hubiera sido desastroso hacer unas primarias en el partido bolchevique. Vale. Y me pregunto, ¿no hubiera sido igualmente desastroso hacer una Convención Programática Abierta en la que “las voluntades más amplias, contradictorias y excluyentes” del proletariado hubieran dado al traste con el genio político de Lenin para dirigir correctamente al partido?
Más en general, no entiendo por qué si decimos que nos parece más importante la elaboración programática que la listas, luego nos asuste que nuestros simpatizantes partipen en la elaboración de las listas pero no del programa.
Por último, creo que hay que tener cuidado (todos, of course) con las comparaciones históricas: el escenario político y social en el que se movía Lenin es muy diferente al nuestro (eso no lo digo yo, lo decía Gramsci y a eso dedicó lo más original de su reflexión: cómo podía hacerse en Occidente lo que Lenin había hecho en Oriente). De forma que igual lo que valía para los bolcheviques no valga para nosotros…
Fraternalmente,
By Jorge S. on Oct 30, 2009
Yo tampoco tengo ahora tiempo para contestarte adecuadamente, pero sí una cosa brevemente.
No pretendo hacer comparaciones históricas, si hago la mención es por el tema de los soviets, y como revolución soviética triunfante sólo ha habido una pues por eso la menciono, jeje.
Pero respondo a tu pregunta también: La respuesta es no, porque en última instancia si la elaboración programática sale algo disparatado no tendría sentido asumirla. Se supone que la elaboración programática se hace con sujetos colectivos e individuales dentro de unas coordenadas ideológicas, no se hace entre el conjunto de la clase trabajadora, porque entonces la respuesta a tu pregunta es sí: ¿Si en el partido bolchevique, o en cualquier contexto de preparación de una situación revolucionaria, lo que incluye décadas de trabajo- se hubiese hecho el planteamiento de primarias abiertas para los soviets del partido y demás entre el propio proletariado en febrero, marzo, abril, mayo, junio, agosto -al final de este mes ya no tanto-, sencillamente el partido bolchevique hubiese dejado de existir ya que no había una correlación de hegemonía entre ambos elementos -el proletariado y el partido-. La hegemonía se construye desde las organizaciones políticas al exterior, es implanteable pretender transformar o dirigir un partido anticapitalista en una estrategia revolucionaria partiendo de bases asentadas por las revoluciones burguesas y su propia hegemonía cultural en la que sustentan la sociedad.
Sobre lo otro hay otra cuestión importante: Una cosa es la participación de los simpatizantes y otra las primarias abiertas tal y como se plantean, puede ser incluso algo antagónico. Y sobre el tema de la participación de los simpatizantes en la elaboración de las listas comento mi posición en el escrito o artículo.
Un abrazo, camarada.
By Pedro Mª De Palacio on Oct 30, 2009