Arturo a la luz de la conversación.

8 August 2009 – 5:48

Habla un tal Arturo.

Han pasado dos años desde la última -y primera- historia de nuestro amigo Arturo en esta bitácora, pero sigue vivo, aprendiendo de la experiencia, sigue intentando aprender a comprender nuestro mundo y sus realidades más cercanas aunque siga sin comprender muchas cosas. Las jornadas de trabajo de diez horas, el incumplimiento del convenio colectivo, el miedo a protestar por su situación debido a que con esto de la crisis económica ve como antiguos compañeros suyos están ya en la calle con míseras indemnizaciones, etc.

Sin embargo Arturo sigue queriendo disfrutar el más mínimo segundo de su vida, para lo que una reunión de amigos es una estupenda excusa, y si además la reunión incluye el asado en ascuas de unas piezas de carne para posteriormente comerlas a la luz de una tenue bombilla, en unas rudimentarias sillas y mesa, escuchando las historias y sonrisas de sus amigos pues mejor que mejor. Y si, como es costumbre, a medida que va pasando la reunión el tono de la reunión va subiendo de volumen y se entra ya en una fase de desvarío colectivo basado en historias graciosas relacionadas con el alcohol, las mujeres, antiguas historias de la escuela, etcétera pues mejor que mejor. Arturo se siente en su salsa, libre de convencionalismos y además se siente libre. Libre para comportarse con sus amigos como realmente es, para expresar lo que realmente piensa, para reirse tan alegre y descaradamente como le apetezca disfrutando así él y sus amigos, etc. Y en medio de todo esto las risas colectivas por si tira o no tira el fuego, por si hay ascuas o se han pasado, de si entre risa y risa se está empezando a comer la carne, o si como le ha sucedido ayer confunden carbón vegetal con el mineral y no obtienen los resultados deseados.

Y después a comer. Qué rico está todo, y qué bien sabe con los amigos. Conversaciones serias, medio serias, bromas por doquier, desvarios, memoria colectiva de la cuadrilla, historias e histerias personales, y por supuesto de vez en cuando expresiones políticas de las que Arturo intenta aprender conversando con sus amigos. Y se da cuenta que últimamente entre sus amigos sale a reducir muy a menudo el tema de los inmigrantes en su país, y observa que el tono de la conversación suele ser despectivo o relacionado con argumentos como que los inmigrantes están directamente relacionados con la delincuencia, que cobran más subvenciones que los autóctonos del país, que quitan el trabajo a los de aquí, etc. Y claro, Arturo intenta analizar la situación, porque es cierto que en los medios de comunicación hay mucha información sobre por ejemplo las bandas delincuentes de rumanos, también se oye a menudo el que ocupan el puesto de trabajo de los autóctonos entre amplias capas de la sociedad, etc. Y a Arturo no le dejan de parecer cabales estas afirmaciones en base a lo que oye, a lo que la sociedad le transmite.

Claro que también tiene claro que esta gente sale de su tierra a la incertidumbre del futuro deseado porque no tiene ningún futuro en su tierra. Su instinto de clase le dice que todos hariamos lo mismo si en donde vivimos no tenemos nada que llevarnos a la boca, y esto es lo que les dice a sus amigos. A ver qué harían ellos. Pero le dicen que muchos no vienen a trabajar, sino a robar, y que lo que tienen que hacer es mejorar sus países. Pero también hay otra versión de la situación que Arturo escucha atentamente, y viene de un amigo de toda la vida al que le interesan mucho estos temas y que le permite equilibrar los argumentos para formarse una opinión.

Considera que este amigo tiene un pensamiento un tanto complejo, en ocasiones incluso ni le entiende y le tiene que pedir que lo vuelva a explicar de forma más sencilla, aunque muchas de las cosas que diga no sepa si son reales, porque escapan a su conocimiento, pero en cualquier caso le agrada recibir otro tipo de información de la que le da la impresión que recibe por los medios de comunicación y con la que piensa que los políticos juegan para enfrentar a los trabajadores. Y es que Arturo, como él mismo dice, no es un hombre sabio, pero se da cuenta que en su centro de trabajo un marroquí que tiene como compañero no es el que le paga el mísero sueldo ni le tiene allí metiendo horas y horas de forma ilegal, sino que es un blanco de su misma raza el que se está aprovechando de la situación. Es decir, Arturo en realidad es un sabio de la vida, porque tiene la impresión de que no es un problema de color de la piel, sino de clases sociales, explotados, desposeidos y explotadores.

El amigo empieza a decir que el análisis tiene que ser global, que no nos podemos quedar en el hecho de que determinados inmigrantes roben, para lo que empieza diciendo una afirmación que a Arturo le llama mucho la atención: El denominado primer mundo se apropia del 80% de la producción mundial, dejando para miles de personas el 20 % restante.  Su amigo viene a decir que hay que analizar bien el sistema político y económico mundial para poder entender la situación que empuja a millones de personas a abandonar su tierra y emigrar a otra, o a vivir en la miseria en sus tierras o a ingresar en las fabelas de las grandes ciudades tercermundistas, etc. Habla de cosas que no comprende, pero dice por ejemplo que algo ban básico como la agricultura y la ganadería está planteada por parte de los centros de poder del primer mundo de forma que se está produciendo una gran concentración de la tierra del tercer mundo en manos de grandes transnacionales dejando a los campesinos sin tierra y capacidad de reproducción de sus vidas, que organismos internacionales son los que regulan este tipo de actividades y están controlados por poderes supranacionales controlados por el capital transnacional y por partidos políticos al servicio de los mismos, que algo que llama la relación “Norte-Sur” basada en que partes del mundo aportan las materias primas y otras la transformación existe desde hace siglos y que este desequilibrio es cada vez más acusado, etc. Intenta hacer comprender que el mito de que los inmigrantes tienen una situación privilegiada en nuestro país en cuanto a subvenciones y demás en nuestro país es puro mito, sino que es su condición social la que determina este tipo de cosas y que por el contrario los inmigrantes son los que están sometidos a más duras condiciones de trabajo, a peores sueldos, a la economía sumergida en muchos casos, a la falta de poderse sindicalizar para defender sus derechos, a la falta de capacitación intelectual por determinación histórica para comprender las realidades que les rodean y cómo afrontarlas, etc. Y además nos habla de la situación de “esclavitud”, en sus palabras, de la mayoría de los Gobiernos del mundo respecto a eso que llama capital transnacional, de la dificultad que entraña el que los pueblos se rebelen contra las injusticias -algo que sus amigos parecen ver muy fácil- debido a el control que tienen sobre la economía, el control de por lo general de los grandes partidos políticos de cada país, y por cierto, sobre la cuestión de rebelarse nos pone un ejemplo de un país llamado Honduras, donde dice que se ha intentado realizar una serie de cambios en la superestructura política y livios cambios en la estructura económica y sin embargo esto ya ha implicado que el Presidente del país haya sido desalojado del Gobierno por una alianza entre la oligarquía nacional y los centros de poder mundial, principalmente Washington, pero también con la connivencia de Europa y y la política golpista de los medios de comunicación españoles, de gran influencia en la región, como por ejemplo el Grupo PRISA, del que afirma que es un ejemplo perfecto de un grupo de comunicación directamente conectado con los intereses oligárquicos de la región.

Pero al margen de todo esto Arturo siente otras cosas que le parecen muy importantes, y es que le da impresión de que esto de meterse con los inmigrantes es la ley de meterse con el más débil.  Nadie con poder se mete con el Gobierno que da miles y miles de millones al capital financiero y una mínima parte a proyectos ligados directamente al mercado laboral, nadie se mete con esos ladrones de cuello blanco que anuncian todos los años miles de millones de beneficio en sus bancos mientras los trabajadores están ahogados con las hipotecas o directamente no las pueden pagar, con esos empresarios que se forran gracias a legislaciones laborales cada vez más beneficiosas para sus intereses, o con cosas muy sencillas que él mismo se da cuenta porque le duelen en el bolsillo sin necesidad de saber de economía, como por ejemplo el aumento descarado del precio de la luz. Es decir, Arturo ve la necesidad de condenar y combatir la delincuencia de mafias organizadas en base a inmigrantes, a los delitos individuales de gente marginada, etc., pero no deja de ver la necesidad de combatir el conjunto de la delincuencia, y piensa que ya se podían poner alguna vez, aunque sólo sea para disimular, con los ladrones de guante blanco. Mario Conde, Roldán, los de Gescartera, el propio Botín, etcétera todos están en la calle, y nadie dice algo contra ellos. No le gusta esa bara doble vara de medir que su instinto rudimentario le ilustra.

Arturo no entiende del todo, necesita hablar más y con más detenimiento de todo y con todos, pero intenta aprender al máximo. Pero Arturo tiene una cosa clara: Nadie quiere ser pobre ni vivir en la miseria, por lo tanto cuando hay tantos millones viviendo en la miseria será que esos poderes superiores de los que habla su amigo no son tan imaginarios cuando en este mundo tenemos recursos de sobra para vivir con dignidad todos.

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