Sobre el sindicalismo en España

11 septiembre 2008 – 20:01

En las últimas dos semanas he leído en dos foros de internet, un video y una conversación sobre cuestiones relativas al sindicalismo en España. Así que me he animado a plasmar mi reflexión personal.

Y digo reflexión porque creo que cuando se habla de este tema en demasiadas ocasiones lo que se hace es una crítica destructiva que sólo lleva a debilitar aún más el movimiento sindical, al margen por supuesto de sabias reflexiones (a veces encontradas unas con otras). En demasiadas ocasiones se hacen juicios categóricos con la conclusión fácil de que los sindicatos son unos vendidos y que no hay que participar en ellos (por mi entorno me refiero fundamentalmente a CC.OO), lo que se fundamenta en una crítica (que en muchos aspectos puedo compartirla) que también en muchas ocasiones va acompañada de la inactividad sindical.

Mi reflexión personal me lleva a la conclusión de que aún teniendo en cuenta las innumerables diferencias que tengo con la/s cúpula/s de CC.OO éste es el espacio sindical en el que debo participar al pensar que es desde el que puedo ejercer una mayor influencia desde una perspectiva de la lucha de los trabajadores.

Pero antes de nada comienzo con una reflexión necesaria: El problema central del que se debe partir sobre el mundo sindical es que el modelo fue diseñado durante la Transición para su corrupción. Y esto se hizo a través de la figura de los delegados sindicales no dependientes de estructuras democráticas (y fundamentalmente de la democracia en el ámbito laboral en el que están insertos). Es decir, se crea una figura jurídica que tiene por ejemplo poder para firmar un expediente de regulación de empleo aunque los trabajadores a los que supuestamente representa estén en contra. Y a su vez evidencia un sistema fácilmente de corromper. En definitiva estamos ante un problema de democracia, tanto en lo que respecta a la legislación sindical como a la vida interna de los sindicatos mayoritarios (y repito que me refiero fundamentalmente a CC.OO, ya que para empezar la UGT fue “fabricada” durante la Transición desde el exterior con miles de millones para neutralizar el movimiento obrero español de la época).

Hecha esta reflexión sigo comentando otros elementos. Personalmente estoy en contra del discurso centrado en que hay que acabar con la financiación pública a los sindicatos y partidos políticos. Yo más bien haría lo contrario, es decir, prohibir toda aportación de capital privada a este tipo de estructuras, ya que es destruir la democracia desde su base. La financiación pública ha sido una conquista del movimiento obrero al sistema, y no debemos perderla, sino racionalizarla, porque si la perdemos le daremos ventaja al enemigo de clase y haremos imposible responder adecuadamente a las dificultades que nos enfrentamos hoy en el mundo laboral.

Y digo esto último porque yo no estoy en contra de los liberados sindicales. Creo necesaria su existencia poniendo como condiciones que sean una representación real de las estructuras democráticas del sindicato, su limitación de años como liberados, etcétera, pero no nos engañemos, empezando por la parcela legal necesaria para defender a los trabajadores necesitamos liberados. Otra cosa es que haya liberados interesados, burócratas que hacen del sindicalismo de servicios un modo de vida, esos sí son enemigos objetivos del sindicalismo de clase, y hay que luchar contra ellos, pero no contra la figura en sí del liberado.

Tampoco existe contradicción entre el desarrollo de un sindicalismo de clase y revolucionario y a su vez cobrar subvenciones del Estado, repito que esto más bien es una conquista social. De nuevo la denuncia con este tipo de argumentos lo que esconden de nuevo por detrás son estructuras burocratizadas de los sindicatos, los cuales han dejado de ser de clase y han pasado a ser sindicatos de servicios.

Frente a todo esto he leído en un foro en la boca de un forero conocido que frente al modelo sindical implantado en España lo que funciona es el modelo de la CNT. A esto sólo se puede responder que cómo es posible hacer una afirmación de este tipo cuando la duda está en si la CNT existe más allá de acciones locales de corto recorrido. Por supuesto mi compañerismo hacia los compañeros de la CNT, pero su influencia en el mundo sindical es nula, su pensamiento les ha llevado a estar totalmente aislados.

Otra cosa es que se me diga que el modelo de la CGT funciona, en eso ya puedo estar más de acuerdo (en cierta medida) a pesar de su todavía falta de implantación comparada con UGT y CC.OO. El sindicalismo español sí que tiene que estudiar y adaptar  experiencias de la CGT en cuanto a participación interna, así como de importantes sectores de CC.OO de la actualidad y especialmente de sus orígenes, pero la CNT, a día de hoy y con todos mis respetos, si es ejemplo de algo es de su inexistencia, de nada más.

Finalmente hay que decir que CC.OO es a día de hoy a nivel global poco más, o poco menos que un sindicato de servicios.  Y tiene mil errores, y cuanto más arriba en su estructura más errores se encuentran. Pero es necesario decir también que sigue siendo un sindicato que negocia una cantidad innumerable de convenios, y que teniendo en cuenta la situación económica de nuestro país los miembros de CC.OO que no están tan en las alturas están consiguiendo resultados más que aceptables, que defiende a grandes cantidades de trabajadores en todo el país y que hay una cantidad innumerable de delegados sindicales que debían ser héroes por cómo dan la cara en sus centros de trabajo con el riesgo que ello conlleva. Tampoco hay que negar que hay errores enormes fruto de la burocratización y del amarillismo de sectores del sindicato como por ejemplo puede ser el caso de SEAT en Cataluña, porque en mi opinión los mayores errores con los que acusar a CC.OO se dan en estructuras de trabajo grandes, con muchos trabajadores, y es en centros de trabajo más reducidos donde la base militante de CC.OO tiene más influencia y donde hay más dignidad sindical.

En definitiva pienso que el mundo sindical español está muy mal, y que personalmente pienso que la más válido es la gente integrada en CC.OO y la CGT, pero personalmente opto por CC.OO (apoyando internamente al Sector Crítico) por las razones que he ido comentando, ya que pienso que a pesar de los innumerables errores y contradicciones es donde mis posiciones pueden tener una mayor influencia al margen de conflictos locales.

Finalmente decir que a los que provenimos de la tradición leninista nos gusta recomendar sobre este tema el libro del propio Lenin titulado “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo”. Es un magnífico documento sobre la opinión del autor de por qué no hay que abandonar este tipo de frente de masas (por hablar en términos clásicos), y de la escasa o nula utilidad que tiene fragmentar a la clase trabajadora en distintas organizaciones que se enfrentan entre sí. Recomendar también los escritos de Rosa Luxemburgo sobre el trabajo en los sindicatos cristianos o las resoluciones de la Internacional en 1924, porque son ejemplos de cómo debates que tenemos hoy en día los llevamos manteniendo cien años, y siempre es positivo conocer y aprender de nuestro pasado.

Introduce el comentario

*

CommentLuv badge