Las Mancomunidades y las malas lógicas

9 June 2008 – 18:08

En la zona en la que resido se creó hace unos tres meses la “Mancomunidad Merindades”, formada inicialmente por los municipios de Villarcayo, Medina de Pomar y Espinosa de los Monteros con la invitación de que otros municipios se incorporasen en el futuro. Sin ver los contenidos la idea en sí no es mala, el problema viene cuando comprobamos que la idea no contiene lo más mínimos objetivos innovadores y pretendemos seguir con el “tesoro” español del turismo según el cual vamos camino de convertir a España en la Andalucía europea.

El objetivo es básicamente turístico con la promoción de las distintas ofertas de la zona, con mención especial al Románico, aunque la verdad es que teniendo en cuenta los monumentos emblemáticos de éste arte en el Valle de Mena y que éste no forma parte de la Mancomunidad ésta pierde mucho atractivo en éste sentido. Incluso dejando esto a un lado los objetivos entran en contradicción si tenemos en cuenta por ejemplo la poca atención que se les dedica a los monumentos históricos en nuestra comarca o el grave atentando urbano cometido con el edificio al lado del Arco de la Cadena en Medina de Pomar.

Pero dejando a un lado estas cuestiones la Mancomunidad y sus objetivos son insuficientes porque lo fundamental en este sentido para nuestra comarca es el desarrollo institucional y productivo propiamente comarcal, y del que el turismo no puede ni debe ser el elemento fundamental y mucho menos el único. Dada la lejanía de la Comarca de los principales centros institucionales, su amplitud y su escasa dotación económica precisamos de una institución comarcal con la suficiente dotación económica y con capacidad de intervención en el conjunto de la zona en la que tengan participación los Ayuntamientos, los partidos políticos, los sindicatos, las asociaciones vecinales y por extensión todo el tejido asociativo en un Consejo Comarcal que planifique desde la visión global de la comarca en materia urbanística, educativa, sanitaria, asistencial, económica, medio ambiental, energética o de infraestructuras.

Con esto no quiero decir que no haya que atender el sector del Turismo, lo que digo es que mientras en este país se continúe haciendo de este sector, la construcción y el consumo interno los ejes de nuestras economías y modelos de desarrollo estaremos condenados a altas tasas de contratos laborales temporales, a bajos salarios, a una economía muy dependiente de la situación internacional, a un sistema social deficiente, etc. Por eso estoy en contra de la visión que se le da a esta Mancomunidad, juicio que hago extensivo al gobierno provincial, al regional y al nacional, porque es tremendamente curioso -y esclarecedor- cómo desde ninguno de estos ámbitos institucionales en plena crisis económica se apuesta por dinamizar la economía creando tejido productivo y por el contrario se apuesta porque la crisis pase produciéndose un ajuste en el sector inmobialirio y el mundo financiero se reajuste mientras que los perjuicios que esto ocasione los vuelva a pagar en su mayor parte la clase trabajadora en forma de paro, empeoramiento de los servicios sociales, descenso del nivel de vida, etcétera a la espera de un nuevo ciclo económico expansivo.

Como esto no tiene sentido desde una lógica anticapitalista y socialista cuando se habla de Mancomunidades o Consejos Comarcales (ni lógicamente desde ninguna instancia, ya sea nacional, provincial, etc.) se debe centrar sus objetivos en cómo crear tejido productivo que proporcione estabilidad laboral, sueldos dignos, políticas dirigidas a extender el sector educativo público, a desarrollar un parque de viviendas públicas, etc.

Ejemplos concretos para qué pueden servir estas instituciones inferiores hay muchos, pero podríamos empezar por marcar objetivos concretos a medio plazo (previamente habiendo dotado de contenidos políticos y económicos a la institución) como la creación de una red pública de servicios de distribución de mercancías mediante consorcios entre las administración provincial, comarcal y local y que podría dar salida a por ejemplo la crisis del sector agroganadero haciendo menor la distancia entre la compra al productor y la venta al consumidor; Elaborar procesos de urbanización (tanto de viviendas como de polígonos industriales, etc.) desarrollados desde las administraciones municipales con participación democrática de las entidades sociales y vecinales con un presupuesto y estructuras de acción comarcal dirigidas a solucionar el problema de la Vivienda con un acuerdo con las Cajas de Ahorros y la puesta en funcionamiento de modelos de construcción públicos; Creación de empresas municipales y comarcales de servicios sociales con la debida dotación y de común acuerdo con instituciones superiores que garanticen la atención pública y dinamicen la economía de la comarca; etc.

Como se ve la apuesta por una Mancomunidad con las características descritas va de nuevo por el mal camino, y las alternativas son muchas.

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