La hambruna irlandesa y los orígenes del librecambismo
16 May 2008 – 3:23Raro que es uno últimamente le ha dado por recopilar y leer libros fundamentalmente de Historia Económica relativos a grandes hambrunas de la Historia. En este país la Historia Económica no está muy en boga, ni hay todos los materiales que en mi opinión debería haber, pero para trabajar e investigar poco a poco hay. Qué bueno sería tener tiempo (también por supuesto salud, … y dinero) para dedicarle más tiempo a esta disciplina. De momento voy a hacer un breve resumen sobre la hambruna irlandesa de mediados del s. XIX, episodio histórico de gran interés y al que me he enganchado después de leer un texto de Ibrahim Warde de hace doce años sobre el tema, en el que resume lo sucedido. Por mi parte resumiré mucho lo sucedido para que el texto sea ameno y fácil de leer pero que a su vez se entienda lo sucedido.
Habría que empezar diciendo que para mediados del siglo la acumulación de capital disparada con la introducción de América en los circuitos mundiales estaba ya muy avanzada, y a su vez la revolución industrial contribuyó a la creación de nuevos pensamientos en el ámbito de la cultura junto con el poder cada vez mayor de las fuerzas capitalistas. Esto en el Reino Unido, junto con muchos más aspectos, se tradujo en la abolición en junio de 1846 de las “corn laws” (leyes del trigo) con el objetivo de liberalizar los intercambios comerciales en el sector. El objetivo era “liberar” progresivamente al Gobierno de la vida económica, regulando la economía a través de la oferta y la demanda, pasando el Gobierno a ser un protector de la propiedad privada y las leyes del mercado.
Esta tendencia legisladora se aceleró desde que en 1832 se extendió el sufragio a la burguesía acomodada, acometiendo una reestructuración del poder político. A su vez en 1834 se abolieron las leyes de Speenhambland (las cuales desde 1795 aseguraban como una especie de “renta básica” que lo llamaríamos hoy en día) y una serie de leyes para los pobres hacían las veces de política social. Se impuso un discurso ultracapitalista según el cual los pobres no tenían que tener protección social porque sino no trabajaban.
En este contexto las “casas de trabajo” eran la base de los programas de ayuda a los pobres. Se encerraba y sometía a trabajos forzados a quienes pedían limosna, convirtiendo su estancia en algo que nadie soñase. Y precisamente el objetivo era ése, que las “casas de trabajo” no se convirtiesen en algo deseable, porque entre otras cosas cuanta más gente hubiese en las dichas “casas de trabajo” más impuestos tenían que pagar los ciudadanos de la región.
Pero la abolición de las trabas aduaneras heredadas del mercantilismo seguían encontrando fuertes resistencias, y por contra también a su vez desde 1839 vieron a la luz ligas contra las “corn laws”, que defendían la teoría de las ventajas comparativas desarrollada por David Ricardo, y en consecuencia Inglaterra debía dedicarse a potenciar lo industrial y que fuesen otros países los que a bajo precio lo suministrasen los productos agrícolas.
Estas ligas, dirigidas por los industriales de Manchester, desarrollaron una potentísima campaña para abolir los derechos arancelarios y apostar por el librecambismo (este es el contexto originaron que marca la fundación de la revista The Economist en 1843). Las motivaciones eran muy claras: Esto permitiría bajar los precios, a su vez los salarios, disminuiría el paro y se potenciaría el desarrollo industrial. La verdad es que este discurso nos suena también a los que vivimos en el s. XXI.
Los irlandeses eran ciudadanos del Reino Unido, pero de segundo orden, sometidos a la fuerza inglesa, y concretamente la mayoría de los campesinos vivían en muy malas condiciones, alimentándose exclusivamente de patatas. Fue 1845 el año en el que se produjo una grave enfermedad del tubérculo, expandida rápidamente. La mitad de la cosecha de patatas fue aniquilada, y en poco tiempo la gente comenzó a morir de inanición. El Gobierno sencillamente no hizo nada, y la situación siguió degradándose hasta que explotó con el resurgimiento de la peste y epidemias diezmando a la población. Todo en nombre del laissez-faire, y a pesar de la dramática situación el Gobierno siguió en su posición, y cuando decidió actuar fue para introducir programas de asistencia condicionada a que ésta debía autofinanciarse y el coste debía ser soportado por los irlandeses, concretamente por los “propietarios ausentes”. Pero incluso esto provocó críticas en el Parlamento, ya que se levantó un clima de opinión dominado por la idea de que se hacía pagar a los contribuyentes los males de otros.
El año negro fue el de 1847, en el que murió el 18,5 % de la población irlandesa, pero tampoco esto cambió la opinión del Gobierno del Reino Unido. Al contrario, el Primer Ministro, Lord Russell, juzgó que su “generosidad” por los programas de ayuda le habían costado votos, así que los finalizó. Así que las masas hambrientas tuvieron que refugiarse en las “casas de trabajo”, que en muchos casos parecían depósitos de cadáveres. Pero incluso a esta situación se le veían aspectos positivos por los gobernantes hegemónicos y los grupos económicos defensores del librecambismo, ya que Irlanda tenía 8,2 millones de habitantes, la mayor densidad demográfica de Europa, con lo que la muerte de parte de sus ciudadanos incluso convenía.
Entonces muchos irlandeses comenzaron a rebelarse, entre otras cosas porque comprobaban que mientras ellos se morían de hambre el país seguía exportando productos agrícolas hacia destinos que los pudiesen pagar. Y digo que “los pudiesen pagar” porque los irlandeses no es que tuviesen prohibido comprar esos productos, sino que por la escasez habían subido tanto los precios que no podían pagarlos. La rebelión fue sofocado con el refuerzo de nuevas tropas y el endurecimiento de las leyes anticriminales.
También en nombre del librecambismo se procedió a la expulsión por los propietarios de los granjeros que no podían pagar su renta. En total se expulsó a más de 500.000 arrendatarios entre 1846 y 1849.
En total entre 1846 y 1849 en Irlanda murieron a consecuencia de la crisis 1,5 millones de personas y forzó a 2,5 millones a la emigración. Si he resaltado este episodio histórico es porque tiene un protagonismo especial en la historia del librecambismo ya que evidencia el momento en el que Inglaterra y su clase capitalista, después de siglos de desarrollo gracias al proteccionismo, estaba en condiciones de barrer las barreras arancelarias ya que había llegado a un desarrollo económico en el que no le convenían y ahora la tarea pasaba a ser su desaparición y a su vez eliminar dichas barreras en los países del mundo menos desarrollados. Y a pesar de que ha pasado más de siglo y medio de estos sucesos en muchos sentidos sirven para ilustrar las crisis alimentarias fruto de la implantación del librecambismo en los primeros periodos y su paralelismo en muchos aspectos con las crisis alimentarias actuales.
Espero que haya sido de vuestro interés. Lo he resumido lo más que he podido.
Salud y República.
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3 Responses to “La hambruna irlandesa y los orígenes del librecambismo”
nace un nuevo espacio para el diálogo en IU, http://www.futurodeIU.blogspot.com
By gerard on May 16, 2008
Muy interesante tu artículo, aunque a mi me interesa todo lo que tenga que ver con Irlanda. Se intuye que las raices del movimiento republicano irlandés (en general) están arraigadas en siglos de imperialismo Británico (o Ingles). A ver si puedes enviarme o postear aqui alguna referencia bibliográfica sobre el tema.
Un abrazo.
By Fede on May 30, 2008