Atentado económico mortal en Rusia.
27 marzo 2008 – 11:03(Los datos concretos están al final del artículo subrayados)
En la Rusia de la “Transición” desembarcaron expertos económicos occidentales como si se tratase de un país conquistado. Casi todo el asesoramiento durante la década de 1990 vino fundamentalmente del Harvard Institute for International Development (HIID), del FMI y de bancos privados de los EEUU y Gran Bretaña en estrecha colaboración con responsables rusos como Chubáis, Boicko y Koch, incluso hasta 1991 había asesores enviados por el Ejecutivo del PSOE (los mismos que posteriormente se negó a aceptar Cuba). Las consecuencias fueron desastrosas y por ejemplo hoy está constatado que las privatizaciones -masivas- fueron escandalosamente ilegales.
Las lineas maestras de las reformas eran una liberalización de los precios, reducción del déficit presupuestario o incluso que hubiese excedente, una política monetaria restrictiva con altos tipos de interés y la sujeción de la divisa nacional al dólar o al marco alemán, una política de rentas similar a la de países como Polonía o Hungría, una apertura rápida al comercio internacional mediante el desmantelamiento de los derechos de aduana y la convertibilidad de la divisa, y por supuesto se da prioridad a la lucha contra la inflación.
A partir de 1991 se desborda el déficit presupuestario y se agrava especialmente a partir de 1992, con lo que se recortó enormemente el gasto social. La supresión en 1994, por petición expresa del FMI, de las tasas que gravaban las exportaciones de materias primas precipitó el incremento del déficit.
En esta situación el Gobierno ruso, de acuerdo con el FMI, emitió títulos de deuda, los GKO y OfZ, para financiar el déficit presupuestario con un mercado organizado con el asesoramiento técnico del gran banquero estadounidense Goldman Sachs y pasándose a producir un festín especulativo tanto de agentes financieros como no financieros. Las tasas de ganancia fueron altísisimas (inicialmente se superó el 100 % anual), absorbiendo el ahorro interno hacia la especulación en detrimento de la producción. Todo esto agravó la depresión, que además absorbía los recursos fiscales del Estado y así se seguía incrementando el déficit, lo que aprovechado por los compradores potenciales para exigir tasas de beneficio elevadas, y los intereses cada vez comían más al Estado. En Diciembre de 1997 dichos intereses sobrepasaban ya la mitad de los recursos fiscales de los Presupuestos del Estado. En esta situación la crisis era inevitable y el mercado se hundió en Agosto de 1998, una crisis que no puede ser descrita precisamente como accidental.
En cuanto a la política monetaria hay que decir que fue muy restrictiva, y a partir de 1994 el Banco Central dejó de alimentar la economía y el sector financiero. Fruto de la liberación total de los precios y una apertura no regulada a la competencia exterior condujo rápidamente a la falta de liquidez. El ritmo de impagos se aceleró y la incertidumbre se instaló en las relaciones contractuales, lo que acentuó la depresión y se produjo una caída del PIB de alrededor del 50 %.
El empobrecimiento y sufrimiento de la población fueron brutales, pero efectivamente bajó la inflación. A su vez se produjo una desmonetización progresiva de la economía pasando el trueque en el comercio entre empresas del 7 % del conjunto en 1993 a sobrepasar el 50 % en vísperas de la crisis de1998, momento en que la tasa de liquidez de la economía rusa era 13 % de la relación de la masa monetaria y el PIB (en la UE era entre el 60 % y el 110 %). Se produjo una sobrevaloración del rublo, multiplicándose la tasa de cambio real por cinco desde mediados de 1993 a finales de 1996, estrangulando la industria y la agricultura.
A su vez las privatizaciones fueron lo que permitió el nacimiento de la actual oligarquía rusa, con una concentración enorme de los elementos privatizados en muy pocas personas. Y al mismo tiempo los sucesivos gobiernos y los asesores occidentales aceleraban la liberalización financiera del país, lo que se hizo con gran rapidez (prácticamente de 1990 a 1997). En ese tiempo el rublo pasó a ser una divisa totalmente convertible, se posibilitó la titulación de las deudas y se constituyó una Bolsa de valores. Las consecuencias fueron nefastas. El mercado interbancario sufrió su primera crisis grave en 1996, pasando a recibir por ejemplo en 1998 nueve bancos rusos préstamos de bancos occidentales por valor de más de 50.000 millones de dólares (para invertirlos en valores estatales a corto plazo) cuando la suma de sus propios fondos era de unos 3.800 millones.
En este contexto el poder político (nacido del golpe de Estado de 1993 apoyado por occidente) se apoyó en los poderes financieros, pasando a ser su prisionero.
Finalmente vamos a ver los datos que ilustran perfectamente la situación creada de 1991 a finales de 1996:
Catástrofe demográfica (la mortalidad supera en 1,7 veces a la natalidad); El salario real en 2006 fue dos veces inferior al de 1990, las pensiones medias en 2,5 (la pensión media en Moscú asciende a 3500 rublos -100 €-), y las becas estudiantiles 7 veces; Se han cerrado 70.000 empresas; El PIB de la Federación Rusa es dos veces inferior; Pérdida de soberanía alimentaria (se han dejado de cultivar 35 millones de hectáreas. El 50 % de los productos se importa, el consumo calórico ha descendido un tercio y el consumo de leche es dos veces inferior); Se cometen tres millones de delitos al año (dos veces más que en la RSFSR); Registrados cuatro millones de alcóholicos y 1, 5 millones de dogradictos; La población se ha reducido en 12 millones de personas (se pueden imaginar a causa de qué); La esperanza media de vida se ha reducido en 10 años; Hasta el 70 % de los niños nacen con diferentes patologías; La correlación de ingresos entre el 10 % de los más ricos frente al 10 % de los más pobres es en Moscú de 41 a 1 (en la URSS era de 4 a 1); Uno de cada cuatro varones en edad de trabajar está en el paro; Fruto de la alimentación deficiente la talla media de los rusos ha descendido en 1,5 centímetros, hasta el 15 % de los que se incorporan a filas presentan desnutrición, la capacidad física de los jóvenes se ha reducido en un 18 % -las chicas son aún más débiles-; El número de funcionarios se ha multiplicado por dos, superando los 3 millones; El número de escolares se ha reducido en una cuarta parte y el número de niños de la calle supera los 4 millones.
Este es el magnífico capitalismo que entre las instituciones financieras internacionales, el sector financiero internacional, el apoyo político occidental durante la década de los 90 más la naciente oligarquía rusa han construido en Rusia.
Salud y República.







