Planta de Biomasa en Briviesca.

24 marzo 2008 – 8:25

El Ayuntamiento de Briviesca (Burgos), en el que participa activamente IU, confirmó hace pocos días que ya están en disposición los terrenos que se utilizarán para la futura planta de biomasa. Se estima que en un plano no muy largo de tiempo se iniciará la construcción de dicha planta, y podría estar en marcha para mediados del año 2009.

El anuncio supone el último paso del proyecto en el que se van a invertir 43 millones de euros y que según los cálculos generará 25 puestos de trabajo directos y entre 70 y 80 indirectos.

Desde un punto de vista científico la materia orgánica de las plantas (árboles, hierbas, etc.) se llama biomasa y almacena a corto plazo la energía solar en forma de carbono. La biomasa es parte del ciclo natural del carbono entre la tierra y el aire. Existen muchas fuentes de energía clasificables bajo el concepto de biomasa, así como diversas técnicas para su conversión en energía limpia. Biomasa puede ser de residuos agrícolas (paja, orujos…), residuos forestales (ramas finas…), restos de madera de las industrias forestales (astillas, serrín…), cultivos energéticos (cardo), residuos ganaderos (purines y otros excrementos del ganado), etc.

La planta tendrá 15 MW de potencia y producirá 120 millones de kilovatios hora mediante la combustión de 98.000 toneladas de materia prima al año(un 80% de residuos herbáceos —fundamentalmente paja— y un 20% de residuos leñosos), lo que equivale al consumo de 50.000 hogares y se evitará la emisión a la atmósfera de 115.000 toneladas de CO2. La mayor parte de la materia prima provendrá de las provincias de Burgos y Palencia (en un radio de 75 kilómetros en torno a la planta), y en especial de la comarca de la Bureba. Para ello se suscribirán contratos a largo plazo con agricultores, cooperativas y profesionales del sector. Habrá que estar atentos a que de verdad se utilizan material orgánico residual y por el contrario no se opta por maximizar los beneficios provocando una subida de los precios de los materiales destinados al consumo del sector ganadero o de que por ejemplo no se extiendan cultivos que reduzcan la extensión de cultivos ligados al consumo humano o animal.

Desde la Comarca de las Merindades lo deseable sería -a falta de un órgano comarcal competente- el establecimiento de un protocolo de colaboración de los distintos ayuntamientos para que toda la materia que se pudiese destinar a la planta de Briviesca así se hiciese y a su vez se estableciese en el protocolo un contrato económico que beneficiase a todas las partes. Debemos presionar a nuestros Ayuntamientos en este sentido porque concretamente las zonas que presentan un mayor desarrollo en biomasa forestal (residuos de actuaciones selvícolas en montes y de la industria) son La Demanda y Las Merindades, mientras que en biomasa agrícola las más desarrolladas son Burgos, Odra-Pisuerga y La Bureba. En la provincia existen unas 460.000 hectáreas potencialmente aptas, incluyendo superficies arboladas y matorral, para biomasa forestal y 587.000 dedicadas a cultivos herbáceos para biomasa agrícola, según se desprende del estudio específico de disponibilidad de biomasa realizado por la Agencia Provincial la Energía.

Teniendo todo esto en cuenta no puedo estar de acuerdo en que la mayoría de las acciones vayan a ser propiedad de Acciona, aunque es cierto que Ente Regional de la Energía de Castilla y León también participa en el proyecto. Creo que el costo del proyecto en comparación con los beneficios que va a generar son perfectamente asumibles por el Estado, así como teniendo en cuenta el desarrollo de esta energía a nivel internacional no sería difícil desarrollar la tecnología suficiente o establecer contratos con empresas privadas siempre y cuando tengan una minoría de la participación accionarial.

Por otra parte las dudas de Acciona y la institución pública sobre qué hacer con los residuos no están justificadss salvo que no quieran hacerse cargo de los gastos que generen el reciclaje de los residuos. Sin embargo hay alternativas viables, baratas y además beneficiosas para el medio ambiente como por ejemplo el que las cenizas originadas por la quema de biomasa que se almacenen en las calderas, algo más de 8.000 metros cúbicos por año, podrían ser utilizadas como fertilizantes agrícolas, mientras que las recogidas en los filtros de depuración de gases –más de 900 toneladas por año–, podrían servir para la fabricación de cemento o elementos de cerámica.

Salud y República.

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