Monólogo en la Diputación de Burgos.
13 febrero 2008 – 17:08El Sub Comandante Marcos afirma, con razón, que la política actual está basada en un monólogo a varias voces en las cuestiones fundamentales. El capital financiero marca la política y los políticos de profesión son sus ecos. Dicho monólogo fue realizado de la mejor manera en una de las últimas sesiones de la Diputación de Burgos, en la que las líneas maestras de las políticas futuras fueron aprobadas por unanimidad, sin que ni siquiera hubiese una oposición aunque cínica, de cara a la galería, nada. Por supuesto luego se han encargado de prácticamente callarlo los medios de comunicación.
Las líneas maestras aprobadas si algo demuestra es que el PP, el PSOE y SI sólo tienen diferencias de matices en los temas fundamentales en lo relativo a la Provincia, y es que saben de sobra que en los municipios donde gobiernan unos y otros sus políticas son muy parecidas, y a nivel provincial ya ni hablemos, como se ha demostrado otra vez en esta ocasión.
Concretamente su acuerdo en lo relativo a la fusión de las Cajas es una clara apuesta por la concentración y fusión de capitales para posteriormente ponerlo al servicio de los capitales privados, cuando por el contrario por lo que se debería apostar en caso de fusión es su conversión en una composición administrativa dedicada a un papel social y de desarrollo económico. Y cuando digo “desarrollo económico” no me refiero a la concepción que tienen el PP y el PSOE de basarlo en el sector servicios y en el sector de la construcción y los sectores que arrastra, y tampoco un desarrollo basado en el sector financiero, sino basarlo en el desarrollo de los sectores productivos. Igualmente hay otra opción, y es la apuesta de que la propia Junta apueste por la articulación de un organismo de gestión financiero desligada del capital privado que propicie dicho desarrollo, al ejemplo de lo que se está haciendo en por ejemplo Venezuela mediante la acumulación progresiva de pequeños capitales y la ayuda financiera del Gobierno.
Por otra parte el acuerdo sobre el programa de Guarderías denominado “Crecemos” demuestra la concepción que tienen ambos partidos sobre la conciliación laboral y familiar, especialmente por la ubicación programada, como muy bien ha denunciado IU en el caso de Melgar de Fernamental.
En cuanto a las jornadas celebradas los días6, 7 y 8 de febrero no se puede decir que es un ejercicio de pobre cosmetería, de cara a la galería tras reconocerse en el documento de la Diputación que había favoritismo político hacia los ayuntamientos del mismo color político, tanto desde el Gobierno provincial como en las propias pedanías. Si este tema se quiere tratar con seriedad, desde una perspectiva de la izquierda, lo que hay que plantear es que la Diputación es una institución totalmente obsoleta, propia de los siglos XIX y XX y una herencia del Antiguo Régimen y aún más una herencia por la falta de Revolución burguesa triunfante en España. Es un organismo que no sirve para el desarrollo de las comarcas, pedanías y ayuntamientos, y más teniendo en cuenta que el caso de Castilla y León es especial por su gran extensión y diversidad geográfica, habiendo una total desorganización en este sentido en la provincia de Burgos por ejemplo. Es hora de dejar de proponer reformas estatutarias basadas en el traslado desfinanciador de competencias a las Comunidades Autónomas creando enormes capas burocráticas y un extenso clientelismo político unido al descenso de los niveles sociales fruto de estas transferencias, y por el contrario se impone diseñar un modelo de Estado ligado a la realidad material del capitalismo, y en este sentido hay que orientar la financiación del Estado hacia la creación de una caja fiscal unitaria (lo contrario al modelo de financiación impuesto cada vez más, con los casos especiales del País Vasco, Navarra y Cataluña) que reparta los ingresos de modo equitativo y basándose en las necesidades, dividiéndose el total acumulado en el 33 % para el Estado Central, el 33 % para las Comunidades Autónomas y el otro 33 % para las comarcas, pedanías y ayuntamientos. Concretamente en el caso de Castilla y León, y de Burgos, hay que apostar por una reorganización administrativa basada basada en la comarcalización de las zonas con común orografía, geografía, los sectores económicos y la articulación social, por supuesto teniendo en cuenta las tradiciones culturales. A partir de ahí habría que crear Consejos Comarcales integrados por los representantes de las distintas localidades, representantes de los movimientos sociales y sindicales, superponiendo a esta institución una Consejería que se podría llamar de “Desarrollo” que está en permanente relación con los Consejos Comarcales.
A Burgos éste es un modelo que nos beneficiaría mucho, y partir de este tipo de propuestas administrativas, sociales y políticas es lo que nos puede posibilitar la reorganización de la izquierda revolucionaria/transformadora en la provincia y la Comunidad, que por desgracia está cada día más de capa caída.
Salud y República.







