Puntos que la Izquierda necesita clarificar.
29 enero 2008 – 15:13Estando ya en plena campaña electoral –aunque lo quieran negar- la campaña por el denominado “voto útil” está siendo brutal. Por mi parte no me gusta utilizar estos conceptos, es más, considero un gran error que el lema de la precampaña electoral de IU haya utilizado éste concepto, ya que significa el traslado a la ciudadanía de que efectivamente existe el voto útil entre el PSOE e IU y en consecuencia hacerle un favor al PSOE –y más cuando el lema no ha sido aprobado en los órganos de dirección-, supone en definitiva un ejemplo de absorción cultural de otras fuerzas políticas. Que sea el PSOE el que utilice el concepto es natural porque le conviene electoralmente, el que le utilicemos nosotros es un grave error. Con la necesidad que tenemos de no perder ni un sólo voto hacia el PSOE se impone utilizar una estrategia electoral más inteligente.
Hoy voy a hablar de futuro, pero no sólo a nivel de la izquierda española, sino que en mi opinión es un modelo para toda la izquierda europea. Y está relacionado también con el traslado de votos de IU hacia el PSOE y el por qué se puede producir este fenómeno, pero fundamentalmente con la estrategia a seguir por IU y fuerzas similares a esta en otros países europeos. Las fuerzas alternativas europeas no se niegan a pactar con otra fuerza electoral de carácter socialdemócrata –ojo, yo tengo máximo aprecio a los socialdemócratas, pero a los de verdad, y esto implica el defender el modelo socialdemócrata heredado de la post II Guerra Mundial y en consecuencia estar en frente de los actuales partidos de la Internacional Socialista-, pero en base a un programa, es más, al contrario lo más probable es que esos sectores socialdemócratas estén dicha fuerza política como ocurre en Alemania o España.
Y lo digo porque a día de hoy el problema en IU (además obviamente de la situación interna de desectructuración orgánica como de la participación de la militancia en las decisiones de las políticas fundamentales) no está en las dificultades para llegar a un acuerdo programático con la izquierda socialdemócrata (con esto me refiero a socialdemócratas que aún conservan la ilusión del modelo de reproducción de la acumulación de capital propio de la post II Guerra Mundial), porque tal y como está la situación es algo tremendamente sencillo por el viaje emprendido por los Partidos Socialistas, que viene a consistir en a ver quién desarma más el modelo económico y social posterior a la II Guerra Mundial (esta afirmación puede parecer arriesgada, pero por ejemplo Aznar nunca se atrevió a hacer una reforma fiscal tan fuerte como la de ZP, al igual que suspendió la reforma de la seguridad social que finalmente ha hecho ZP…).
La cuestión que hoy divide a la izquierda que se puede hallar en torno a IU (y esto vale para otros ejemplos europeos, con especial paralelismo en el PCF y tiene también mucho fundamento con la actual situación de RC en Italia) es fundamentalmente su posición en los momentos en los que gobiernan los partidos de la Internacional Socialista en los distintos países. En la actualidad tanto en Francia, como en Italia o España (por poner unos ejemplos) este es en mi opinión el elemento central que marca una línea divisoria a nivel de militancia, y que a día de hoy tiene como resultado que en ninguno de esos tres países haya un partido o un movimiento político y social con una actividad claramente alternativa, con perfil propio y que apuesta por su desarrollo político y social en base de la política económica del Gobierno, y por el contrario se tiene más en cuenta que no vuelvan al gobierno los Partidos Populares a crear a medio-largo plazo un movimiento asentado que permita una acumulación de fuerzas independientes y no subordinadas a otros proyectos, y en consecuencia nos encontramos especialmente en estos tres países a las teóricas fuerzas de izquierda transformadora apoyando las mayoría de las políticas económicas neoliberales. El capital está feliz con la situación actual, y es que con la alternancia de los Partidos Socialistas y los Partidos Populares y una izquierda que no aspira a ser una alternativa real a esta situación su perpetuación y reproducción está asegurada. ¿Qué ha pasado para que llegue a ocurrir esto? Es algo que se aprecia tanto en el mundo sindical como político, y sólo se puede decir que el avance de la hegemonía cultura de las ideas de la derecha han avanzado en los últimos quince o veinte años de forma muy importante.
También es otro elemento fundamental la política sindical. A día de hoy IU carece de ella o está directamente implicada con la de la dirección de CCOO, por lo que llegamos a la situación en la que un movimiento político y social que afirma que la principal contradicción del capitalismo es la del capital-trabajo no tiene la más mínima influencia en el mundo sindical, ni una política definida de acción ni nada de nada, con lo cual no tiene la más mínima posibilidad de incidir en la política económica en relación con el trabajo en el país. Aquí de nuevo hay dos concepciones: Una asociada a una política negociadora con la patronal sin movilización ni formación de los obreros y que tiene las consecuencias que tiene (entre otras cosas las continuadas firmas por parte de CC.OO de los pactos anuales de moderación salarial, su continuada aceptación de las –contra-reformas laborales, etc.); y otra negociadora pero también ligada a una superación del sindicalismo actual apostando por otro más asambleario y haciendo de él un elemento fundamental del movimiento político y social y ligado a la movilización y a la integración de éste en el movimiento político y social –que puede ser IU o lo que nazca de la actual crisis de la izquierda española, pero que en cualquier caso si aspirar a ser un movimiento unitario sólo podrá ser un movimiento político y social-.
A día de hoy plantear absorciones, coaliciones, y demás sin aclarar el motor ideológico de IU es un ejercicio estéril, y además insano, porque vivimos continuamente una parte de IU contra la otra, una mitad identificada con la dirección y la otra no (dependiendo del momento) y sumiendo en consecuencia a la organización en continuos conflictos internos y en la continua desazón de una parte de la militancia por la situación tanto interna como de acción política. Esta situación sólo conduce a la difuminación actual, y si además va a unido a una organización sumida en el caos organizativo es el colmo de los males.
Esas dos concepciones y su resolución de IU (explicadas breve y superficialmente) o de los partidos o movimientos políticos y sociales a nivel europeo es su principal reto. La situación es proporcional a la vivida con la finiquitación de la II Internacional (sólo que en esa época incluso los Berstein eran grandes revolucionarios si los comparamos con las malas copias actuales).
A día de hoy la unión de la izquierda es superficial, no ligada a una estrategia, una táctica y unas medidas de acción concretas. Y fruto de esto tenemos a los movimientos sociales más combativos fuera de IU. Si se quiere aspirar a la construcción de un movimiento político y social amplio hay que hacerlo en base a un programa y nunca en base a una unión de etiquetas políticas (ya sean éstas las de comunista, socialista, socialdemócrata, libertario, ecosocialista o las que sean), porque en tal caso a lo que pasamos es a un reparto de cargos instituciones entre los distintos grupos y la falta de una política definida para cada momento político y especialmente el que las decisiones fundamentales de dicha organización política sean tomadas por un grupo muy reducido de personas.
Hay que empezar por clarificar unas pocas cuestiones básicas:
- ¿Estamos dispuestos a participar en gobiernos autonómicas –o a nivel nacional- a cambio de gobernar una consejería (aunque sea bien) y a cambio dejar que el partido principal de dicho gobierno maneje las demás consejerías siguiendo una política económica neoliberal como por ejemplo pasa en el País Vasco o Cataluña?
- ¿Cuáles son los elementos básicos y necesarios para que podamos apoyar unos PGE? ¿Vale como en la actualidad apoyar los PGE a cambio de cuatro migajas mientras que en ellos se aprueba la financiación destinada a la privatización de la Educación, la Sanidad, los transportes públicos, la apuesta por la Alta Velocidad y el diésel frente a la estructuración de un fuerte sector ferroviario convencional, la subfinanciación del sector público, la financiación de la política de alquiler teniendo esta como consecuencia la inflación –lo que ya se está notando-, etc? ¿O por el contrario hay que situarse en la oposición en el plano económico cuando los patrones de la política económica son los mismos durante los últimos veinte años?
- ¿Qué política sindical tenemos? ¿Estamos dispuestos a seguir avalando a la dirección de CC.OO mientras esta firma –sea con el PP o con el PSOE- todo tipo de contrarreformas sociales y desactiva el movimiento sindical o por el contrario estamos dispuestos a apoyar a los sectores integrados en CC.OO caracterizados por su combatividad y sus posiciones críticas dentro del sindicato ante la situación descrita?
- ¿Estamos dispuestos a acometer en IU las reformas –tan- necesarias- de apertura interna y de democratización interna para que se puedan integrar en ésta todos los movimiento sociales reivindicativos que no participan hoy en día en ésta y que se sitúan a la izquierda como pueden ser multitud de núcleos ecologistas, grupos por la vivienda digna, contra la precariedad laboral, los sectores del movimiento sindical más avanzados, los grupos por el software libre –que se han espantado con IU tras el apoyo del Grupo parlamentario al Canon Digital en contra de nuestro programa electoral-, los colectivos feministas, etc.? ¿O por el contrario vamos a seguir con la deriva actual que lleva a por ejemplo a la salida en los últimos años de fuerzas políticas en el plano interna o a la pérdida de miles y miles de militantes junto con la burocratización/desdemocratización de la organización?
- ¿Estamos dispuestos a la creación de una formación unitaria en la que todos estemos bajo las mismas normas básicas en el plano judicial; en el que todos compartimos el modelo de estado –y no que por ejemplo en un sitio se vote a favor del Plan Ibarretxe y luego en Madrid se vote en contra-; en el que nos regimos por un modelo de organización federal en el que todos financiamos proporcionalmente una caja única central en vez de que las federaciones más fuertes se aprovechen de su situación económica en menoscabo de las pequeñas; estamos dispuestos a acomete reformas democratizadoras para que votaciones fundamentales como pueden ser la Ley de Memoria Histórica o los PGE los decidamos entre todos y no el Grupo Parlamentario o un grupo reducido de dirigentes?
- ¿Estamos dispuestos a cumplir con lo establecido en las Asamblea Federales o por el contrario estas van a ser simplemente para elegir el Coordinador General y el equipo de dirección –prácticamente el residente en Madrid- o a la vez de nuevo por el contrario la elección de Coordinador General y el equipo de dirección son elegidos para gestionar la línea política decidida en la Asamblea Federal? Lo digo porque los que vivimos con interés la Asamblea Federal Extraordinaria del año 2004 hemos comprobado posteriormente que la línea política decidida ha sido ignorada totalmente (aunque no estuviemos satisfechos con el resultado, estoy hablando ahora de los documentos aprobados).
- ¿Estamos dispuestos a permitir que nuestro candidato a la Presidencia se ofrezca a formar parte del próximo Gobierno del Estado/Nación teniendo en cuenta la política neoliberal aplicada la primera legislatura y la política económica anunciada para la próxima legislatura caracterizada por una nueva –contra-reforma fiscal, -contra-reforma laboral, profundización de la privatización del sector público, seguir sin políticas destinadas al control del sector de la Vivienda como esta legislatura, seguir con su apuesta por la Educación Concertada o la Sanidad “Concertada” , etc., y más cuando esta propuesta no ha sido aprobada en los órganos de dirección de IU y en consecuencia es una propuesta no democrática?
Si logramos clarificar este pequeño número de cosas habremos avanzado mucho, y todos sabremos dónde estamos y en definitiva si queremos formar parte o no de dicha organización. Todo esto es en referencia a la construcción de un movimiento político y social transformador y alternativo, personalmente como militante comunista también veo necesaria una apuesta por reformar unos cuantos aspectos en el PCE, porque por ejemplo el modelo de organización federal para IU a su vez no le comparto para el PCE, así como considero necesarios muchos cambios tanto organizativos como de acción política interna y externa de cara a la sociedad –especialmente en las federaciones madrileñas y andaluzas-. Pero eso será otro día.
Salud y República.







