Sobre la “Deuda Externa”.
25 diciembre 2007 – 15:05El viernes pasado hablando con un amigo que es Catedrático de Economía en la UPV-EHU se produjo una conversación muy interesante a raíz de un diálogo que había tenido con uno de sus alumnos, según el cual se veía obligado a concluir la poca utilidad del modelo educativo para hacer de la Economía una disciplina ligada a la política, la filosofía, la historia, etc. El abstraer la Economía de todas estas disciplinas la convierte en una ciencia abstracta desligada de la sociedad civil como concepto nacido de la Ilustración. ¿Es posible ligar el actual modelo educativo económico a por ejemplo la tradición democrático-republicana nacida en la Grecia Antigua? Desde luego que no. ¿Es posible plantear el debate filosófico y materialista sobre si puede existir la democracia cuando la propia base de la sociedad, la estructura económica, no es democrática? ¿Es posible incluso hablar de la existencia de la sociedad civil y la soberanía nacional con el actual grado de fusión y concentración de capitales y cuando por ejemplo en la propuesta de Tratado Constitucional para Europa en su apartado tercero se indica que “la competencia debe ser libre y no falseada”?
Hablando de casos concretos estuvimos hablando de la soga al cuello denominada “deuda externa” que los países del Norte aplican a los del Sur.
Durante la reunión del G8 en 2005 se resolvió que los países ricos condonaran la deuda a dieciocho países pobres por un monto de 48 000 millones de dólares. Aparte de ser esto una migaja y que son medidas destinadas a que dichos países no se ahoguen definitivamente y puedan seguir enviando capitales al Norte se produce el hecho de que para beneficiarse de esta iniciativa deben someterse a las mismas condiciones económicas existentes. A lo que se une el que dicha condonación no comprende los créditos bilaterales, que son mucho más importantes.
A finales del 2003 la deuda global de los “países en vías de desarrollo” era de unos 2´53 billones de dólares, siendo de los estados del Sur los latinoamericanos los más endeudados en valores absolutos (Por ejemplo Brasil tenía una deuda de 254 000 millones de dólares). Pero la deuda en términos cualitativos es más pesada para los países más pobres , donde a menudo supera el PIB. Por ejemplo la deuda externa total de unos cuarenta países con “ingresos bajos” era superior a los 520 000 millones de dólares. Por ejemplo en el Africa Subsahariana dieciséis países tienen una deuda superior a su PIB, y en casos como Santo Tomé y Príncipe, Liberia y Guinea-Bissau es superior al 300 % de su PIB.
Las medidas del Norte a aligerar la deuda no están nunca dirigidas a suprimir la carga, sino a hacerla más “soportable” a fin de hacer posible el pago. Y por supuesto se les imponen unas condiciones que no permiten recuperar sus economías ni recuperar a los sectores sociales afectados.
Es clarificador la rigidez de instituciones como el Fondo Monetario Internacional para que los países del Sur cumplan con sus “obligaciones” contraidas pero rara vez tiene algo que decir al respecto a los países del Norte. Y más clarificador aún si tenemos en cuenta que los países ricos son responsables de más del 90 % de la deuda mundial, encabezándola los EEUU y seguidos por Reino Unido, Alemania y Francia.
Y así nos encontramos con que los países deudores del Sur están en realidad financiando una parte de los déficits de las naciones ricas, y hace ya décadas que los flujos financieros hacia el Norte son más importantes que los flujos Norte-Sur.
Entre el año 1985 y el año 2000 los países en desarrollo tuvieron que pagar un promedio de 16 000 millones de dólares anuales en concepto de servicios de la deuda. Según el FMI en el año 2001 el monto global de servicios alcanzó los 318 000 millones de dólares. Es decir, que los países en vías de desarrollo pagan anualmente cerca del 13 % del stock de su deuda. Por ejemplo el Africa Subsahariana desde 1985 envía al Norte 1500 millones de dólares más de los que recibe.
Con estos datos si no se toma conciencia de las consecuencias debastadoras que ocasionan no podrá ser posible afrontar los retos que tiene planteados la humanidad en el s. XXI.







