Las 13 rosas.

24 octubre 2007 – 0:56

El sábado pasado (20 de octubre) estuve en Bilbao con mi novia viendo la película titulada Las 13 rosas, en la que se cuenta la historia de trece jóvenes mujeres que fueron fusiladas en la madrugada del día cinco de agosto de 1939 en el cementerio Este de Madrid, es decir, una vez finalizada la Guerra Civil y en pleno proceso franquista de limpieza ideológica en el país.

Las 13 rosas eran Carmen Barrero (20 años, modista y miembro del PCE), Martina Barroso (24 años, modista y militante de las JSU -Juventudes Socialistas Unificadas-), Blanca Brisac (29 años. No militaba en ninguna organización política aunque fue apresada por ayudar a un comunista amigo de su marido), Pilar Bueno(27 años, modista y miembro del PCE), Julia Conesa (19 años, modista y miembro de las JSU, organización a la que se afilió en 1937 para realizar cursos de gimnasia),  Adelina García Casillas (19 años, miembro de las JSU),  Elena Gil (20 años y miembro de las JSU),  Virtudes González García (18 años, modista y miembro de las JSU),  Ana López Gallego (21 años, modista y miembro de las JSU),  Joaquina López Laffite (23 años, miembro de las JSU, de las que una vez finalizada la guerra fue nombrada secretaria femenina del Comité Provincial clandestino),  Dionisia Manzanero (20 años, miembro del PCE y elegida una vez acabar la guerra como enlace entro los dirigentes del Partido que quedaron en la capital),  Victoria Muñoz (18 años y miembro de las JSU) y  Luisa Rodríguez de la Fuente (18 años, sastra y miembro de las JSU).

No siendo un entendido en cine me centraré en el elemento que más me interesa de la película: El político-histórico.

He de empezar diciendo que una persona que no haya leído anteriormente el libro en el que se basa la película (Trece rosas rojas, escrito por Carlos Fonseca, una lectura de alta calidad) o no sepa la historia de estas muchachas puede confundirse con algunas cosas, y es que el principal defecto que le he encontrado a la película es que se ha desideologizado en cierta medida a las protagonistas para ganar en cuento película comercial.

Al no hacerse una introducción de lo que eran las Juventudes Socialistas Unificadas y hacer referencia en la mayoría de los diálogos a esta organización como “Juventudes Socialistas” en vez de “Juventudes Socialistas Unificadas” puede llevar a pensar que era una organización juvenil del PSOE y que a la vez no tiene ninguna relación con el PCE (no quiero ser mal pensado, pero el que el Ministerio de Cultura haya producido parte de la película y ésta se haya estrenado a la vez que se aprueba por parte del gobierno la llamada Ley de Memoria Histórica nos puede llevar a pensar que es algo intencionado). La realidad  es que las JSU nacen de la fusión de la Unión de Juventudes Comunistas de España y de las Juventudes Socialistas tras una entrevista de ambas delegaciones con la Internacional de las Juventudes Comunistas en Moscú (organización de la que pasaron a formar parte), que ratifican el acuerdo de una organización con sus bases en la defensa de la juventud trabajadora, la educación en el marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario por la victoria del socialismo. A partir de ahí las JSU experimentaron un fuerte crecimiento, llegando a agrupar a 250 000 afiliados pocos meses después del estallido de la Guerra Civil. Pero a pesar de la fortaleza de la organización ya en 1938 el CE y el Comité Nacional del PSOE preconizaba el abandono de las JSU para reconstruir sus propia organización juvenil y dejar las JSU como organización del PCE viendo el rumbo que habían tomado éstas. Finalmente la inmensa mayoría de los miembros de las JSU se integraron en el PCE y de ahí nacieron la Unión de Juventudes Comunistas de España.

Siento que en la película no hay la suficiente atención, o que está insuficientemente explicado, al esfuerzo y valentía de esas jóvenes para volver a organizar las JSU una vez que las tropas franquistas han entrado en Madrid.

Por otra parte no he entendido el interés en manipular la persona de Carmen Castro, Directora de la cárcel de las Ventas, reflejando a una persona cercana a las presas y de alguna manera entristecida por la situación de éstas. La verdad es que Carmen Castro dirigió la cárcel con mano de hierro, habiendo sido elegida para el cargo por el Jefe del Servicio Nacional de Prisiones, Máximo Cuerdo, fechas antes de la entrada de las tropas franquistas en Madrid. Anteriormente al estallar la guerra desde el primer momento colaboró con la Quinta Columna organizada por la Falange clandestina en Madrid para ayudar a los militares insurrectos. Para comprender la situación de las presas en dicha cárcel basta con decir que al entrar se les daba a las presas una manta de borra para taparse, un plato y una cuchara. Esos eran todos los útiles que les proporcionaban, ya que el colchón debía serles facilitado por sus familiares (si es que podían…). Carmen Castro fue la persona que dijo “El que derrama sangre, con sangre debe morir” cuando se inició el fusilamiento de las “rojas”.

A pesar de lo comentado aclaro que la película me ha gustado mucho y que es muy recomendable y gratificante el verla, y más teniendo en cuenta que este tipo de películas no abundan en la cartelera. Para los militantes de izquierdas, comunistas o no, es un ejemplo de valor, ética, moral y valentía ver las escenas  en las que las jóvenes intentan reconstruir las JSU y cómo en plena calle del Madrid franquista arrojan octavillas (por lo que serán arrestadas tres de las “rosas”). A pesar de las críticas que le podamos hacer a la película ésta es un ejercicio de memoria histórica, una forma de reconocimiento y agradecimiento a aquellas personas que estaban dispuestas a dar la vida por unas ideas que consideraban justas y por luchar contra el reciente Estado franquista y anteriormente por la II República Española.

Como homenaje reproduzco a continuación por su emotividad la carta en la que Julia Conesa se despide de sus familiares :

“Madrid, 5 de agosto de 1939 

Madre, hermanos, con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nadie. Salgo sin llorar. Cuidar a mi madre. Me matan inocente, pero muero como debe morir una inocente.

Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada.

Adiós, madre querida, adiós para siempre.

Tu hija, que ya jamás te podrá besar ni abrazar.

Julia Conesa.

Besos para todos, que ni tú ni mis compañeras lloréis.

Que mi nombre no se borre de la historia.” 

No nos queda otra cosa que decir, Julia, que nunca te olvidaremos ni a ti ni a tus compañeras ni la Historia de la que soís protagonistas.

Salud y República.

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