En relación a la profecía de Saramago sobre Iberia.
21 agosto 2007 – 23:31El comentario en el que Saramago profetiza que España y Portugal acabarán formando un Estado Unitario ha generado distintas reacciones. Independientemente de que se esté de acuerdo con que el comentario tenga fundamento o no o si simplemente se está de acuerdo o no con la formación de dicho Estado no ha llamado especialmente mi atención, lo que sí lo ha hecho es el alarmismo con el que se ha recibido desde determinados sectores de la llamada izquierda nacionalista (periférica, por supuesto) con argumentos que en mi opinión contienen evidencias y delirios, comentarios en donde se mezclan elementos económicos pero también folclóricos, mitológicos y culturales.
En el lado de las evidencias me parece lo más normal del mundo que el grado de intercambios de Portugal con España sea el mayor (y que por supuesto la relación económica con la “oprimida” Galicia sea de importancia) y que en consecuencia la fusión de capitales sea algo inevitable teniendo en cuenta el actual proceso de fusión y mundialización del capital, pero hablar ya hoy en día de “capitalismo español” es un completo delirio, y más cuando se suele hacer mención al capital bancario teniendo en cuenta que éste está ya dominado en España por tan sólo 5000 accionistas y es mayoritariamente dominado por el capital yanki (por expresarlo de forma simplista).
Hablar hoy en día de que España puede dominar económicamente algún país sin estudiar la estructura propietaria del propio “capitalismo español” es… en fin, querer justificar con argumentos débiles la mitología que se encuentra detrás de todo nacionalismo y no querer reconocer la realidad económica a nivel español, europeo y mundial.
Por supuesto se suele hacer alusión a la independencia portuguesa de España en 1640 situando este hecho como una recuperación de la soberanía portuguesa frente a España, pero yendo de nuevo a lo serio, dejando a un lado el que desde estos sectores no se haga mención de que Portugal no se independizó de España por sí sola sino que tuvo mucho más que ver Inglaterra y es ésta potencia la que a partir de ese momento va a tener una enorme influencia sobre el país (como ejemplo las concesiones mercantiles de Portugal y sus colonias a Inglaterra a partir de ese momento, y es que nada es gratis…) lo realmente importante es cómo se puede construir soberanía y democracia materialmente hablando para poder hacer frente a ese capitalismo del que hablan.
A día de hoy el capital construye instituciones supranacionales que ni siquiera cumplen la retórica “democrática” y borra cada día más las competencias de los Estados y sus legislaciones tienen una obligación de cumplimiento para cada vez un mayor territorio. Por el contrario nosotros nos vemos obligados a la actividad dentro del propio Estado-Nación que ya a día de hoy es algo superado por la propia mundialización del capital, lo que hace ineficaz gran parte de las acciones que podamos desarrollar precisamente porque actuamos en marcos que materialmente no obedecen a la realidad.
A partir de aqui nos podremos poner todo los folclóricos que nos dé la gana, dará igual, será un “me enfado y no respiro”, y sea a través de una unión política de los Estados o a través de una unión entre las distintas fuerzas de izquierdas estaremos obligados a actuar conjuntamente si queremos contruir realidad y no mitología. O la izquierda adecua sus mecanismos de intervención a los marcos en los que el capital (al menos en Europa) desarrolla su acción económica y política o estaremos condenados al “divide y vencerás”. El Partido de la Izquierda Europea debe coordinarse lo más rápido posible y buscar una acción conjunta frente a la acción conjunta y supranacional del capital.
El negarse a la unión de Portugal y España no va a cambiar la dominación económica de la clase dominante existente en los países, ni va a reducir la inversión “española” en Portugal y a la viceversa, ni va a impedir la fusión financiera (sería tremendamente interesante comprobar la fusión o no del capital bancario “español” y “portugués”), etc., en cambio dotarnos de mecanismos de acción común pone sobre la mesa alguna posibilidad más de actuar sobre la situación existente.
Pero para eso no hace falta de hablar de la Reconquista (base fundamental de la creación territorial de la península, que he generado entre otras cosas fundamentos fortísimos en la realidad económica de la península aún hoy en día) ni de posteriores hechos (por favor, como si Portugal no habría sido un país tan colonialista como Castilla primero y España después o como si la clase dominante Catalana no habría estado integrado en la clase dominante española durante el Imperio…, y sino que se lo pregunten tras la pérdida del Mediterráneo…), hay que mirar el presente y sobre todo al futuro, pero sin hablar de confederalismos y demás delirios para alguien que se pueda considerar de izquierdas. O la unión sirve para crear un Estado donde económicamente se pueda actuar desde la igualdad entre sus ciudadanos aunque ésta sea meramente formal y en consecuencia se pueda desarrollar una actividad económica donde la justicia social se pueda ir desarrollando o de lo contrario seguiremos en la situación actual en la que el capitalismo divide y vence.
Saludos.







