En el Imperio (I): ¿Podrían Fraga o Borbón entrar en Estados Unidos como turistas?
19 August 2008 – 16:53Para que lo sepáis: me encuentro en el Imperio. Este año he decidido hacer una ruta por el eje del mal. Pasé por el Vaticano en febrero y ahora me encuentro en Nueva York pasando poco menos de dos semanas.
Cuando decidimos hacer el viaje a New York, muy influidos por el libro Historias de Nueva York del maravilloso Enric González, asaltaron dos dudas. La primera de tipo interno: ¿no queda un poco mal que viaje a Estados Unidos alguien que califica a su sistema político y económico de criminal? Pronto me dí cuenta de que en mis viajes nunca había tenido eso en cuenta. Uno de los viajes que más he disfrutado fue a Marruecos, cuyo régimen no es más criminal que el estadounidense por pura impotencia; y ya les he contado que estuve en el Vaticano (pagando entradas, audioguías y catálogos cuyo coste ingresó Ratzinger), teocracia con la que mis lectores saben que guardo algunas discrepancias. Si había ido sin ningún problema a estos países, no hay razón para que no fuera a éste. Además yo tengo clarísimo que no soy antiamericano (entendiendo americano como estadounidense), sino que me opongo frontalmente al sistema político y económico que tiene este país, a su política exterior y a las personas y poderes que encarnan todo ese tinglado: estoy en contra de lo concreto, no de los estadounidenses. Algo que podría decir también del lugar en el que vivo y no por ello me marcho de él (¿adónde?).
El segundo problema era de tipo más práctico: siempre había escuchado que antes de entrar a Estados Unidos le hacen a uno un test sobre si milita en algún partido comunista o si desea matar al presidente de los Estados Unidos. Si fuera sincero, dudo que las autoridades estadounidenses entendieran sutilezas que no comprenden en la prensa española sobre la diferencia entre el PCE e IU (sutilezas que incluso no entiende gente de todo tipo dentro de IU); mucho menos entenderían la diferencia entre querer matar al presidente y pensar como pienso que es injusto que no reciba un trato similar al que obtuvieron los juzgados en Nüremberg, también criminales de guerra. Pero sabía también que puesto ante esas preguntas (que considero ilegítimas, por cuanto obligan a declarar sobre las ideas propias) mentiría como un bellaco. Tampoco sería la primera vez: seguro que alguna vez hace años (no recuerdo el caso concreto, pero probablemente pasó) algún policía me preguntó si llevaba alguna china de hachís en el bolsillo y respondí, con dudoso respeto a la verdad, que no. Mentir a una autoridad nunca puede ser éticamente problemático. No hay que mentir a los iguales, a los que comparten con uno la base social, pero a los superiores no hay que tenerles ninguna deferencia.
El caso es que me encontré con que tal test no era como me habían contado. La única pregunta que me llamó la atención del test que uno rellena en el avión fue la siguiente:
Have you ever been or are you now involved in espionage or sabotage; or in terrorist activities; or genocide; or between 1933 and 1945 were involved in any way, in persecutions associated with Nazi Germany or its allies? [negritas mías]
Con Fraga existen dudas por el aspecto temporal. Es evidente que participó de manera protagonista en persecuciones asociadas a un gobierno que había sido aliado de la Alemania Nazi. Pero el límite establecido (entre 1933 y 1945) pone en cuestión si entra dentro de lo preguntado. Fraga comenzó a hacer carrera política en el franquismo en 1945, pero el añadido al principio que explica que todas estas preguntas se refieren al conjunto vital del personaje excluirían la posibilidad de que Fraga entrara en EEUU. Con Juan Carlos de Borbón no existe ninguna duda, pues su mismo nacimiento se produjo en la Italia de Mussolini porque tenía que huir por razón de su cargo de la democracia española. Tras acomodarse en la dictadura portuguesa, transcurrió la mayor parte de su vida de la mano del dictador aliado de Hitler, Francisco Franco. En el test especifica que una respuesta afirmativa implica no poder entrar en EE.UU. ¿Qué responderían tantos viejos dirigentes políticos españoles a esa pregunta?
Dada la facilidad que tengo aquí para conectarme (el wifi del vecindario es óptimo y accesible), seguiré contando cositas de vez en cuando por aquí.
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One Response to “En el Imperio (I): ¿Podrían Fraga o Borbón entrar en Estados Unidos como turistas?”
El libro de Enric González es una verdadera maravilla. Ale, disfrutad y recopila muchos datos para la vuelta para hablar con conocimiento de causa de EEUU.
P.D. Sobre quién entra o no, el otro día vi un capítulo de Padre de familia en la que el chaval sortea un control en el aeropuerto entonando una canción infantil y se pregunta si Bin Laden haría lo mismo (y es que sí, claro).
By Carmen on Aug 21, 2008