Nuevos discursos, nuevas prácticas para IU: ¡la democracia!
12 March 2008 – 8:02La parte más difícil de la extraordinaria renovación a la que debe someterse Izquierda Unida es la de la elaboración de nuevos discursos y la adopción de prácticas internas coherentes con esos discursos: aquello que propongamos para la sociedad sólo es válido si es un reflejo de las formas que se utilizan en la propia vida interna de Izquierda Unida. Sólo podemos volver a ser atractivos e influyentes con discursos que nos creamos, que sean distintos y que sepamos mostrar de forma seductora a la sociedad. Y ésa es la parte del debate que más parece evitarse sin duda porque es la más difícil de afrontar. Con todo es absolutamente imprescindible que el resurgimiento de Izquierda Unida se base en una reconstrucción del discurso (y por tanto de las prácticas) y no sólo en la búsqueda de dirigentes atractivos y carismáticos que nos aboquen a un posible crecimiento con pies de barro. No pretendo ser dogmático: el discurso que se pueda emitir desde un blog evidentemente peca de simplismo, pero creo que es el momento de lanzar cada uno sus sugerencias.
Mi impresión es que la fórmula que debe adoptar Izquierda Unida para su funcionamiento interno y para ofrecer a la sociedad es el radicalismo democrático. La izquierda debe ofrecer vías para la emancipación, para la toma del poder de los de abajo: eso se llama democracia. La democracia que debe defender Izquierda Unida (la que debe practicar) no es sólo la consistente en elegir dirigentes, sino la de tomar decisiones activas sobre la política. Hace unos meses escribí sobre el asunto llamando demogenia a lo que ahora tenemos por democracias (lo que muchas veces llamamos ‘democracias formales’, vamos). Pues bien, lo que debe buscar Izquierda Unida como oferta a la sociedad y como forma de funcionamiento es la democracia: la toma de decisiones reales por los de abajo y la elección de dirigentes como instrumento para la ejecución de esas decisiones. La democracia es la única salida para Izquierda Unida (todos los análisis que he leído reconocen que la salida pasa por las bases) y la única transformación sensata de la sociedad que podemos ofrecer en un discurso que aglutine a las izquierdas alternativas.
La democracia (el radicalismo democrático) tiene la ventaja de unir el conjunto de las tradiciones de las que somos herederos (la ilustración, los revolucionarios franceses, el socialismo, el republicanismo, lo mejor del liberalismo político, el federalismo…) permitiendo además la utilización de lenguajes e instrumentos que no pequen de los arcaísmos a los que remiten algunas ideas marginales incluso entre nosotros. La democracia es una apuesta radical, atractiva y seductora. Hacia dentro debe apostarse íntegramente por la democratización y por la plena sujeción de los nuevos dirigentes a las bases; en cambio, hacia fuera, mientras seamos minoritarios podemos mostrar la capacidad de exigir pasos en dirección a esa transformación en función de nuestra fuerza social y política.
Es decir, la apuesta por la transformación democrática de la sociedad no nos situaría en la marginalidad del ‘todo o nada’, sino en un discurso alternativo capaz de ofrecer pequeñas modificaciones en tanto en cuanto no obtengamos el apoyo mayoritario de la sociedad. Si nos situamos en un discurso alternativo de lo innegociable no tenemos nada que hacer en un panorama político en el que somos tan abrumadoramente minoritarios; pero las ofertas que podemos hacer para modificar la sociedad pueden ir en función de nuestra capacidad de presión. Hay múltiples instrumentos para la democratización que podemos ir pidiendo desde nuestra pequeña capacidad de influencia: tendencia al mandato imperativo (mediante la conversión real de los programas electorales en auténticos contratos con la ciudadanía), reivindicación de un sistema judicial democrático, asunción por parte del Estado de competencias en materia económica de las que ha abdicado, defensa de mecanismos de decisión directa como los referendos vinculantes con la adopción de las nuevas tecnologías como instrumento para la ciudadanía,denuncia de instituciones que no son aceptables siquiera desde la perspectiva de una demogenia/democracia formal como la actual Unión Europea o la Monarquía… Ninguno de estos elementos serían percibidos por nadie como peligrosos extremismos ajenos a lo realizable, pero tampoco como más de lo mismo.
La democracia es una receta sencilla: no remite a un imaginario extraño, sino a fundamentos ideológicos que todos hemos escuchado pero que se hurtan mediante la creciente aristocratización de la política, es decir, de todo lo colectivo. Es una receta que admite grados y que por tanto nos permite ser útiles a la sociedad incluso mientras no consigamos ser mayoritarios, porque tendremos capacidad de negociación con otras propuestas políticas siempre en función de la fuerza que nos den los ciudadanos.
Por supuesto, difícilmente se creerá nuestra apuesta por la democracia si ésta no se convierte en la columna vertebral del funcionamiento interno de Izquierda Unida.
NOTA: He hecho un pequeño desglose de los resultados por autonomías que puede resultar muy interesante para quienes quieren sacar rendimientos de la debacle. Creo que sólo los compañeros de Ceuta (¿hay compañeros en Ceuta?) pueden presumir y acaso los de Aragón, cuyo resultado supongo que viene de la caída de la Chunta.
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12 Responses to “Nuevos discursos, nuevas prácticas para IU: ¡la democracia!”
Gracias por la tabla de resultados, Hugo, y por un post positivo que nos recuerda que hay que salir para adelante y hacerlo bien! Yo milito en la izquierda extraparlamentaria, pero si IU realiza los cambios que tú expones seguro que seguirá teniendo mi voto, y el de muchos de nosotros.
By Sandra on Mar 12, 2008
El aparato del partido no creo que acepte lo que propones que es, si no he creído entender mal, que el gobierno de IU sea dirigido por las bases, y que sean los cargos electos meros gestores de esas directrices.
Si, democracia interna, puentear las familias, las tribus, los intermediarios y los grupos de poder. Suena estupendo y me parece la mejor idea que he leído para relanzar la izquierda española. Pero…bueno, veremos.
El proponer algo esencialmente diferente al resto también ayudaría.
By Mendiguiño on Mar 12, 2008
Con todos mis respetos, no creo que la mayor o menor democratización de la estructura interna de un partido sea realmente un factor determinante en la captación de votos. No en este país ni en este momento, desde luego. Es algo loable, pero no sé hasta qué punto haría renacer a IU de sus cenizas de cara al electorado. ¿Por qué no tomar ejemplo de la izquierda en un sistema aún más cerrado, bipartidista y “birrepresentativo” como el de los EEUU? Michael Moore es un refernete para mí desde hace años. Su discurso, claramente de izquierdas, destapa las contradicciones del sistema haciendo uso de la documentación escrupulosa, servida en el celofán atrayente del humor y el lenguaje más llano posible. Y cala. Es mi humilde opinión, al margen del partido y del programa.
By Anarda on Mar 12, 2008
Suele apelarse a las bases cada vez que hay una crisis (e IU entra en crisis cada vez que se conocen los resultados de las elecciones). Pero estoy de acuerdo contigo, sobre la necesidad de profundizar en una democracia radical, o como dicen otros, absoluta. Eso sí, la democracia radical, antes que un discurso o programa, es una práctica. Al margen de los períodos electorales. IU mira demasiado hacia arriba y está demasiado pendiente de unas elecciones que están diseñadas para otros. Hay provincias en las que no debería ni presentarse, en las que simplemente deberían continuar haciendo política de otra manera. Y no instrumentalizar los movimientos sociales. Uno lee el tan mentado programa de IU y se da cuenta que es un copia/pega de propuestas de diversos movimientos, algunas incluso contradictorias entre sí.
By Samuel on Mar 12, 2008
Pascual Serrano, hoy, en rebelion, apunta cosas sensatas para el futuro de IU. Yo lo matizo:
1º) Votar a IU en Granada, para mí, no es tirar el voto. Es seguir diciendole al Sistema que su democracia es de cadena de water.
2º) No podemos emplear de forma alarmante los recursos económicos en las campañas electorales. Obtendriamos los mismos votos sin tanta parefernalia mercadotecnica.
3º) Nuestra marginalidad parlamentaria es el mejor escaparate para decirle al sistema que democracia y capitalismo son conceptos antagónicos.
4º) Las personas importan y mucho. Una organización de pesebreros es una organización mendicante.
Gracias
By ANTONIO on Mar 12, 2008
Aclaro. Cuando planteaba la posibilidad de no presentarse en determinadas provincias, no me refiero a que considere que es tirar el voto. Me refiero a que en ocasiones es mejor concentrarse en otras cosas…
By Samuel on Mar 12, 2008
Estoy de acuerdo contigo, Hugo, en cuanto a lo que hace falta para que IU salga adelante y sirva a los intereses de la gente que necesita un partido de izquierdas. La pregunta es, ¿el aparato de IU que persiste en continuar al mando de la coalición, permitirá un debate franco sobre los principios ideológicos que deben guiar la política de Izquierda Unida, y demostrará la generosidad y la autocrítica suficientes como para poner sus valores, sus pensamientos y sus puestos a disposición de la militancia? Mi experiencia en este punto sólo me permite pensar mal, y bien que lo siento.
By Belén on Mar 12, 2008
En la línea de lo que estamos comentando, interesante artículo de Carlos Taibo, en especial el último párrafo.
http://blogs.publico.es/dominiopublico/378/el-calvario-de-izquierda-unida/
By Samuel on Mar 12, 2008
He percibido que existe, entre muchos de los simpatizantes de IU, una especie de obsesión anti-Madrazo. Y yo me pregunto ¿qué es lo que realmente se le reprocha? ¿el hecho de aliarse con la «derecha» que, supuestamente, representan el PNV y EA? ¿o el hecho de aliarse con fuerzas no españolistas?. A veces tengo la sensación de que es esto último lo que se le reprocha en realidad a Madrazo, aunque no se quiera reconocer abiertamente. Es curioso que entre los notorios críticos de Madrazo se encuentran personajes que en el 2000 pactaron con alguien tan izquierdista como… Joaquín Almunia. Uno de los que hoy se rasga las vestiduras compartió candidatura con el PSOE al Senado. Se habla, pues, de la maldad de los nacionalismos, pero casualmente, casi nunca del nacionalismo español… que representan el PP, UPD y un sector no desdeñable del PSOE.
Desde mi punto de vista, el problema no es si Madrazo quita o no quita votos en el resto de España. El debate debe ser si la presencia en el Gobierno Vasco de Madrazo es coherente con el programa de IU. Ése, y no otro, debe ser el debate, ya que si lo que se trata es de cálculos electorales, IU podría, por ejemplo, ir a hacer campaña contra la inmigración en los barrios obreros (seguro que caían algunos votos), pero esto sería una auténtica contradicción con los principios de la izquierda. Pues lo mismo cabe decir en este asunto: no se debe enjuiciar la presencia de Madrazo -o la de IU en el Tripartito catalán- por el hecho de si quita o no quita votos, sino por el hecho de si es coherente o no con un programa de izquierdas. En este sentido, no parece que las alianzas con el PSOE en numerosos municipios de España susciten tanto debate entre afiliados y votantes de IU… Y el PSOE no es más de izquierdas que el PNV…entonces parece que lo que molesta del pacto con el PNV no es el hecho de pactar con la derecha, sino el hecho de no hacerlo con un partido españolista. ¿Qué hacer entonces? Pues creo interesante remitirse al «programa, programa, programa» de Anguita… quien, por cierto, no se ha mostrado especialmente contrario a los pactos con el PNV. Si éstos -y lo mismo cabe decir de los pactos con PSOE, ERC, ICV, etc…- sirven para llevar adelante una política realmente de izquierdas, adelante; si sólo sirven para ocupar poltronas, habrá que romperlos. Ahora bien, no hacerlo en función de intereses electorales, sino de coherencia programática e ideológica. Si de lo que se trata es de ganar votos, pues siempre podemos copiar el programa a UPD: nacionalismo español adobado con algunas gotitas de progresismo… en Chamberí, distrito madrileño donde UPD ha sido tercera fuerza, os aseguro que funciona.
By Cristiano33 on Mar 12, 2008
Me he permitido la licencia de promover en mi txokoblog una encuesta-recogida de opiniones-alternativas sobre este asunto. Por si les interesa participar, la cosa la he bautizado “arkimiskopio“, emulando al bueno de Don Ricardo y su “Moscuscopio”.
Serán ustedes bien recibidos por allá, igual que sus opiniones y propuestas.
By fernando mh on Mar 12, 2008
Para mí el problema de cualquier partido en España es que ninguno ofrece ningún tipo de apoyo y formación a sus militantes y sólo exige de ellos obediencia y cumplir consignas, pero… de pensar ni “mijita”.Ello genera partidos en los que todos los militantes son autodidactas,simpatizantes y desorientados en el contexto y los únicos que tienen claro a donde van son los cuadros, que después exigen a sus bases que expliquen,al “personal” que les pregunta, las razones de un apoyo, pacto o cualquier “cagada” que al líder se le ha ocurrido. Salud y República
By DIEGO on Mar 13, 2008
Interesante post (incluido el enlace al post ”Democracia o demogenia”) que merece algunos comentarios:
De acuerdo, me parece acertada, inteligente y lúcida la primera propuesta o solución que se ofrece en este artículo: ”la democracia radical”. Yo también coincido, es hora de la democracia.
[No puedo evitar pensar (como ya ha comentado DIEGO en otro post) en la análisis-denuncia de don Antonio García-Trevijano y el Movimiento hacia la República Constitucional acerca del sistema político actual: ''en España no hay democracia''. Hay una oligarquía de partidos, una partitocracia, un estado de partidos,... o una demogenia, como quieran ustedes llamarlo, pero no hay democracia. En eso creo que coincidimos todos.
Democracia, entendida como un sistema formal (que no utópico), que debe cumplir dos requisitos necesarios:
1. Separación radical de poderes.
2. Representación de los electores y la sociedad civil (sistema electoral mayoritario uninominal a doble vuelta en circunscripciones pequeñas).
En fin, no les voy a soltar dicha teoría política ahora...]
Pero en lo que me albergan dudas es en la segunda propuesta: ”…un discurso alternativo capaz de ofrecer pequeñas modificaciones en tanto en cuanto no obtengamos el apoyo mayoritario de la sociedad”
¿Cómo se quiere transformar radicalmente el sistema, instalados y participando desde el mismo? Si la democracia radical, la libertad política, es una idea atractiva, radical, seductora y compartida por todos, ¿por qué no se puede plantear abietamente y reclamarla de forma plena, sin graduaciones?
Evidentemente, estoy situado en la marginalidad del ”todo o nada”. ¿Pero desde la decencia, cabe situarse en otra posición que no sea estar radicalmente en contra de esta partitocracia? Siceramente, creo que estando al margen del juego de los actuales partidos en el poder, desde los movimientos ciudadanos, también es posible ‘’ser útil a la sociedad”. Cualquier otra opción de ”Transición” sólo hará retrasar lo inevitable, la democracia. ¿No les parece?
Saludos a todos
By pedro_rot on Mar 20, 2008