Alemania, el BCE y el escorpión

10 agosto 2012 – 8:11

Ayer conocimos una noticia que era la obvia consecuencia de las políticas europeas. Las exportaciones alemanas han caído un 1.5% en junio y la producción alemana cae un 0.9%. Es la consecuencia evidente de empobrecer a los vecinos: si no tienen ni un euro no compran en tu tienda.

Alemania diseñó (con la complicidad del resto de gobiernos europeos) una UE, un euro y un BCE a su servicio. Primero forzó la desindustrialización de toda la periferia europea, ya de por sí escasamente industrializada. Para países como España había un destino único: los servicios, que en nuestro caso era el turismo barato de sol y playa algo que supimos mejorar con la expansión especulativa del ladrillo. Desmantelamos todo lo que no fueran servicios porque la industria se reservaba Alemania (y de su entorno geográfico  inmediato: Francia, norte de Italia…) y a nosotros lo que nos tocaba era desmantelar la industria (aquellas supuestas reconversiones industriales de Felipe González que eran simplemente el cierre de industrias y hundimiento de sus áreas económicas), la ganadería, la agricultura (aquellas enormes subvenciones europeas por matar vacas, arrancar cepas… por matar el campo). La producción industrial europea estaba reservada a Alemania y lo que nos tocaba a nosotros era comprarles: por eso los datos macroeconómicos alemanes iban aparentemente bien y por eso es una estupidez que nos digan que tenemos que imitar las políticas económicas de Alemania pues la economía alemana no es generalizable, es a costa de nuestra economía.

Alemania diseñó también la respuesta a la crisis. Y también lo hizo con la complicidad culpable del resto de los gobiernos europeos. Tal respuesta se basa, como sabemos, en priorizar el pago de la deuda y dado que no podemos devaluar nuestras monedas en devaluar es a nuestros ciudadanos: la política de empobrecimiento de las poblaciones periféricas de Europa es una respuesta a la crisis decidida políticamente. Es lo que en algún momento he llamado convertirnos en países en vías de subdesarrollo, economías sumergentes.

Al mismo tiempo que conocemos las primeras consecuencias en la economía alemana de nuestro empobrecimiento decidido para sostener la economía alemana el BCE da nuevas órdenes para España: empobrecernos más, bajar salarios, flexibilizar (¿más aún?) el mercado laboral…  Es decir, otra vuelta de tuerca. No es más que lo que lleva haciendo el capitalismo décadas: primero empobreció a los pueblos de Asia, África y América Latina para sostener la riqueza del centro de la economía mundial (Europa y el Norte de América). Después se fue cerrando el círculo de la rapiña sacrificando a la periferia europea. El círculo seguirá cerrándose sobre el centro de Europa y quién sabe si de EEUU.

El capitalismo es suicida: lo que pasa es que se suicida matando primero a quienes lo sostienen, los de abajo. Es lo que estamos viviendo. Y los trabajadores alemanes (que ya estaban pagando con robos como esos minijobs , esos trabajos con sueldos criminales) son los que pagarán duramente la siguiente fase de la crisis: y lo harán por culpa de las políticas para Europa empujadas por Merkel con el apoyo de la socialdemocracia y Los Verdes y la oposición en solitario de La Izquierda.

Nadie pensará en el BCE que la solución económica para España está en la reducción de sueldos. Nadie defiende con seriedad que el suicidio social al que nos empujan va a sacarnos de la crisis: de hecho tras cada medida suicida nos anuncian que eso no traerá la recuperación a corto plazo (a largo plazo, todos calvos). Pero el capitalismo ha perdido una de las características que lo hizo sobrevivir siempre: su extrema flexibilidad ha dado paso a una extrema rigidez, a la crisis de su modelo neoliberal el capitalismo sólo sabe responder radicalizando el neoliberalismo.

Faltan años para que sepamos cuáles son las consecuencias de esta crisis a nivel mundial (a nivel humano ya las conocemos: sufrimiento, pobreza, desesperación…), pero si el capitalismo no sabe mover el volante cuando se acerca hacia el abismo sino sólo acelerar sabemos que el capitalismo caerá, al menos en la forma en que lo conocemos. Lo que no sabemos es qué vendrá después, que no tiene por qué ser mejor. Dependerá de nosotros.

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  1. 3 Responses to “Alemania, el BCE y el escorpión”

  2. Querido Hugo, creo que falta en el análisis las operaciones que el gran capital esta realizando en África,para controlar las materias primas, así como la compra masiva de millones de hectáreas para la producción agrícola de la metrópolis.
    Este hecho es novedoso y debemos tenerlo en cuenta.

    By Jorge Ruiz on ago 10, 2012

  3. Creo que faltan datos en el análisis. ¿Realmente Alemania nos necesita cuando tiene buenas relaciones con China? Recordemos que la mayor parte de la producción se ha dirigido al gigante asiático y el país ha sufrido un crecimiento importante de su PIB. China con su ingente cantidad de población supone un mercado interesante para cualquier potencia.

    By Equifax on ago 15, 2012

  1. 1 Trackback(s)

  2. ago 10, 2012: Bitacoras.com

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