Algo habrá que hacer
29 febrero 2012 – 8:19Desde 2008 sabemos que sus recetas no funciona. Hasta noviembre nos aplicaban las mismas recetas fracasadas con un argumento de autoridad: manda quien manda, hay que calmar a los mercados. Pasadas las elecciones el argumento que más se repite serviría para aplicar recetas aleatoriamente: cada vez que los economistas liberales nos proporcionan una nueva medicina utilizan el argumento según el cual tenemos cuatro, cinco, vamos a los seis millones de parados, así que “algo habrá que hacer“. Lo escuché por última vez ayer en un debate en la radio sobre los trabajos forzados que ha decidido aplicar Fátima Báñez a los desempleados: una propuesta excelente que consigue dejar en progresista la idea de Ana Botella de cubrir la vacantes municipales con voluntarios (los de Fátima serán obligatorios). Unos días antes lo había escuchado en un curso sobre la reforma laboral al que fui por trabajo. La partitura siempre es la misma: con x millones de parados, algo habrá que hacer. Y x tiende a infinito.
Los economistas siempre se definen como científicos. Si lo son o no es una discusión bizantina en la que he entrado alguna vez. Pero en este punto estaría bien que los economistas defendiesen tal definición imitando comportamientos de científicos. No me imagino a un médico amputando una pierna cuando un paciente tiene un dolor insoportable de cabeza que va a más porque algo habrá que hacer. Mucho menos científico sería lo que hace esta reforma laboral: me dolía la cabeza, me recetaron una medicina dieciséis veces, me aumentó el dolor de cabeza y el médico, en vez de cambiar de medicina, me triplicó la dosis de la misma porque algo habrá que hacer. Pese a que es un método cuya aplicación a humanos debe limitarse, la ciencia usa mucho el ensayo y error muy lejano del método de perseverancia sistemática en el mismo error al que se ha abonado la economía liberal.
En esa discusión bizantina suelo decir que la economía no es una ciencia sino una técnica: exige conocimiento y rigor análogos a los científicos pero que se ponen al servicio de objetivos decididos políticamente. Algo parecido a lo que ocurre con la medicina (de ahí la comparación anterior): exige conocimientos muy sólidos pero su práctica debe tener por objeto la buena vida del sujeto y ésta es una decisión moral (por ejemplo, para alguna gente es el máximo objetivo evitar la muerte y para otros mantener una vida disfrutable; por eso hay quienes optan por el ensañamiento terapéutico y quienes renuncian a él, algo legítimo en ambos casos si es la decisión libre del paciente).
Sin embargo los discursos que están teniendo los economistas dominantes (muchos de los cuales cobran precisamente por expender esas recetas que sirven de sostén propagandístico a los gobiernos colaboracionistas) y que perseveran en ensayos que ya han mostrado su error tienen más que ver con el comportamiento de sectas milenaristas: esas que ante el sufrimiento o el miedo proponen inmolarse en el Teide para que les recoja así un OVNI y los lleve a la felicidad. En esas sectas, por cierto, el gurú que propone la inmolación suele sacrificarse y quedarse al margen, sobreviviendo a quienes por fin son felices. Algo parecido a estos economistas que recetan privatizaciones y despidos libres desde sus cátedras de universidad pública o desde sus contratos blindados en poderosas empresas.
Con su algo habrá que hacer quieren dar la impresión de que sus recetas, que son las de siempre, son las de las personas audaces frente a los conservadores e inmovilistas que nos negamos a arder en la base del Teide: ellos defienden modernizar el mercado laboral; quien se oponga, dicen conteniendo la carcajada, defienden las relaciones laborales franquistas. ¿Algo habrá que hacer? Por supuesto, pero falta un adjetivo. Algo distinto habrá que hacer. Y si puede ser, que esté un poco argumentado de tal forma que si se dice que el objetivo es crear trabajo el medio no sea destruirlo a bajo coste, por ejemplo.
Ah, y esta tarde, en vez de quedarse en casa, habrá que salir a la calle porque con más de cinco millones de parados algo habrá que hacer.














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4 Responses to “Algo habrá que hacer”
Evidentemente, el discurso económico al uso tiene una fuerte carga ideológica. No es sólo “algo habrá que hacer”, sino que si sus recetas no funcionan es porque no se han aplicado bien, o no lo suficiente. Que se hable casi exclusivamente del paro también obedece a motivaciones ideológicas, y enmascara el hecho de que la creación de empleos que se busca implica mucha mayor explotación y muchos menos derechos. Según cómo consideremos qué es empleo las cifras del paro pueden cambiar mucho. Hay que salir a la calle no sólo porque haya parados, sino porque quieren transformar el “trabajo” humano en empleo precario, degradado y servil.
By Samuel on feb 29, 2012
Cuando se pasa de siglo se suele hablar de “milenarismos”; en esta ocasión no se habla y con un discurso “behaviorista” se nos está retrotrayendo al Medievo.
Las conquistas sociales, que se elevan sobre millones de muertos, están siendo inmoladas ante este “neofeudalismo”, que está mucho más atrás que ese “neoliberalismo” al que se refieren.
Por ello hay que estar en la calle, para honrar a los muertos, y recordar que aquí en España nunca hemos salido del “estado del malestar”
By DIEGO on feb 29, 2012
Si quieres otro ejemplo del “consejos vendo, pero para mí no tengo”. Los trabajadores del Finantial Times, la biblia neoliberal a este lado del Atlántico (en la otra es el WSJ)…se han declarado en huelga.
Haríamos bien en seguir el ejemplo de sus actos, y no de sus palabras.
By Mendigo on feb 29, 2012