¿Anti? disturbios
22 febrero 2012 – 8:01Ayer miles de personas participaron en Valencia en una protesta contra la represión policial vivida estos días. En otras ciudades se convocaron concentraciones en solidaridad. En Madrid Sol volvió a llenarse y la concentración se convirtió en una manifestación que recorrió el centro de la ciudad. La porra no ha servido para disuadir, sino para convocar. Lo más relevante ayer fue que las manifestaciones fueron absolutamente pacíficas. Durante el día la brunete mediática y política se había empeñado en buscar ángulos desde los que fuera justificable la violencia. El premio se lo llevó Gallardón, ese moderado, que se sacó de la manga uno de sus pomposos juicios universales: “Los que garantizan nuestra libertad han sido violentamente agredidos“, sin darse cuenta de que al no hablar como un peatón y poner como sujeto directamente la policía todos entendíamos que los estudiantes y profesores, los ciudadanos ejerciendo como tales, son los que garantizan nuestra libertad. El segundo premio, en la categoría equidistancia entre víctimas y victimarios, se lo llevó el diputado de UPyD Toni Cantó: “Pediremos que se depuren responsabilidades acerca de las actuaciones policiales y de algunos de los manifestantes.” Pueblo, dimite, Toni no te admite.
Hace unos meses escribía sobre la policía 2.0: desde que las manifestaciones están inundadas de teléfonos móviles que graban todo lo que pasa los inventos que justificaban la represión de cualquier movimiento se hacen mucho más arduos. Esos policías heridos que se inventan para que aparezca una violencia bilateral son rápidamente ridiculizados ante la existencia de decenas de vídeos que muestran la violencia policial y ninguno que muestre otra violencia (pese a que la prensa y la propia policía toman muchísimas imágenes). Ni siquiera es fácil la vieja infiltración de los manifestantes para que alguien de ese lado tire la primera piedra pues a menudo aparece un vídeo en el que se ve cómo salen de algún furgón policial o son protegidos por la policía: es lo que pasó el pasado verano en Barcelona de la mano del inefable Felip Puig.
Así que ayer no hubo más remedio que reconocer, aunque fuera como hipótesis, algún ligero exceso de la policía en Valencia. A Rajoy no le preocuparon los excesos sino la imagen de España, pero al menos algo parecía preocuparle. Así que en las movilizaciones de ayer hubo muchísima menos policía y en actitud razonable. Las concentraciones fueron mucho más nutridas que cualquier otro día y sin embargo no hubo absolutamente ningún incidente.
Doy por hecho que todos los palmeros que ayer justificaban la violencia policial de un día antes hoy protestarán por la dejación de responsabilidades de los de la porra. Si estaba justificado zurrar al manifestante el lunes, si según el burdo argumentario del PP “cortar el tráfico es delito”, hoy protestarán porque las delegadas del gobierno de Valencia, Madrid y otras cuantas ciudades consintieran la reiteración del delito. Porque si lo consienten hoy es posible que cuando el Madrid gane la Liga o España vuelva a ganar la Eurocopa miles de delincuentes corten la Castellana sin preaviso de diez días. Y la policía de Cifuentes tendrá que desalojar.
El miedo ha fracasado y la respuesta no violenta ha sido la herramienta más inteligente para desnudar la estrategia de la porra, al menos de momento. Después de tanto tiempo de mirarnos a los ojos, el enemigo parpadea y está nervioso.















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4 Responses to “¿Anti? disturbios”
Hace unos días, en Público y a propósito de la sentencia de Garzón, Vicenc Navarro escribía sobre los términos aceptar y acatar la sentencia, y explicaba que la desobediencia civil es un ejercicio sanamente democrático. Habrá que tener ese texto preparado y bien fresco para lo que nos queda de legislatura, porque más de uno acusará -si no lo ha hecho ya- de no respetar la voluntad de las urnas.
By Aurora on feb 22, 2012
Sé que llego tarde, pido disculpas.
Quería añadir una cuestión, al hilo de tu comentario. La policía cuenta con medios de grabación, que usan para identificar manifestantes, mientras ellos permanecen uniformados e inedintificables.
Bien. Estos días se han producido agresiones. Unos ciudadanos, en el ejercicio de sus funciones, han agredido a otros ciudadanos, indefensos, en algunos casos menores.
Bien, esto por ley debería estar castigado. A la policía se le debe dotar de medios para que ofrezca pruebas de la necesidad de su actuación. Una grabación desde el principio al final de los “frentes” en las que un juzgado pueda verificar si se dieron o no las condiciones que justificaban una agresión policial, si era la mejor respuesta, y si se moduló.
Por cada agresión, uso de la violencia, tendrían que demostrar que fue el último recurso y para evitar un mal mayor. Y si no, tratar como cualquier otra agresión de un ciudadano a otro, con el agravante de estar perpetrada por ciudadanos expertos en violencia, armados por el Estado, y con el teórico encargo de proteger a la población (mentira, proteger el orden fascista).
Lo que yo propongo es perfectamente factible. De hecho, los medios ya están. Que los cuerpos policiales tengan que justificar su uso de la violencia por norma, en una vista en la que los organizadores de la manifestación puedan aportar también el material audiovisual que hayan recabado.
Y, a partir de ahí, que los agresores, los violentos, sean identificados, juzgados y condenados.
Una primera norma de un gobierno democrático es atar en corto a los perros del señor, ponerles bozal para que no muerdan a los vasallos.
By Mendigo on mar 1, 2012