Tus efectos no son efectos
16 febrero 2012 – 7:57“Los efectos de las reformas no se van a notar a corto plazo“, dijo ayer Rajoy. Se refería a que con los recortes, el abaratamiento del despido, el fin de la negociación colectiva y la libertad empresarial para fijar sueldo a conveniencia la economía no va a mejorar. Ni saldrá de esta mejoría negativa en la que llevamos ya más de tres años. Y quien achaque la posible radicalización del mal a las recetas consumidas que lo demuestre. Lo científico es que la medicina que tomamos hoy sabe fatal y no notamos mejoría alguna pero que si dentro de cinco años alguien contrata a alguien será porque no tiene miedo a buscarse la ruina al despedirlo cuando no tenga por qué. Eso es lo científico y quien no lo vea es un reaccionario que vive en dogmas del siglo XIX.
Eso de que los efectos no se notarán a corto plazo está muy bien porque permite identificar perfectamente de qué hablan cuando hablan de Economía. Desde su publicación en el BOE la reforma laboral ha tenido efectos a corto plazo: si en estos días te han despedido y te han colocado una indemnización de 20 días por una presunción de procedencia del despido, ¿has notado los efectos? Como todos los recortes: si estabas en paro y decidiste estudiar una oposición, ¿notaste los efectos a corto plazo de las reformas cuando anunciaron que el 90% de las plazas libres no se van a reponer? Si eres joven y has alquilado un piso en el que vivir últimamente, ¿notaste los efectos a corto plazo de la eliminación de las ayudas al alquiler joven?
Los efectos se notan, vaya si se notan. En todos los ámbitos. A lo que se refiere Rajoy al negar que haya efectos a corto plazo de los recortes es que no hay indicadores macroeconómicos que vayan a mejorar después de tales reformas y que los que empeoran decimos que son por la consabida herencia recibida o por los griegos, que vivieron por encima de sus posibilidades; o por la ola de frío o porque los franceses se burlan en los guiñoles de nuestros deportistas. En los seres humanos de carne y hueso los recortes se notan y mucho: hacen la vida mucho más difícil, vivimos peor e incluso vivimos menos, que como efecto no está mal.
Incluso si nos fijamos en los indicadores macroeconómicos tenemos ya suficientes ejemplos durante suficientes años para constatar que las políticas de ajuste tienen efectos y que éstos son negativos: Grecia es el paradigma de como de cada nuevo paseo por la exprimidora sale más debilitada lo que le lleva a volver antes a una nueva sesión de shock. Todos los demás países, incluida España, que han apostado por la reducción extrema de gasto público y la desregulación económica han ido cayendo a más y más velocidad. Lo bueno de las doctrinas liberales es que se diferencia entre casualidad y causalidad a discreción: que tras tantos meses de ajustes hayamos ido a peor es casualidad; si alguien encuentra un trabajo un mes de estos, ¡ahí hay un efecto clarísimo de las reformas!
En una frase Rajoy sintentiza perfectamente las bases epistemológicas de la economía liberal como ciencia: tomar como efectos sólo aquellos que confirman la predicción de la doctrina y entender que la economía es sólo y exclusivamente los datos macroeconómicos (construidos como nos dé la gana, por otra parte). Así, que te despidan barato, te bajen el sueldo o tu farmacia cierre porque la Comunidad Autónoma lleva meses sin pagar lo que le debe no cuenta como efecto. Lo que cuenta es que la EPA crece al mismo ritmo que antes o que el PIB tiene crecimiento negativo o crecimiento cero. Si eso no varía es que no hay efectos.
Hay efectos a corto plazo. Muchísimos. En forma de sufrimiento y de una vida peor. No sólo por la crisis (que también es un efecto del modelo) sino por las decisiones concretas que se han tomado. Desde su misma publicación en el BOE. Otra cosa es que esos efectos, los que se dan en los seres humanos, nos importen una higa.














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