Ciudadanía, civismo, constitucionalismo y el adoctrinamiento

2 febrero 2012 – 8:22

Hace unos años (cuando se publicó) leí el libro sobre el que mintió ayer José Ignacio Wert para justificar la cancelación de una asignatura titulada Educación para la ciudadanía. El libro de Carlos y Pedro Fernández Buey y Luis Alegre con ilustraciones de Miguel Brieva es sensacional: un ensayo sobre el concepto de ciudadanía desde su concepción ilustrada concretada por Kant pero sin dejarlo caer en una abstracción metafísica sino insertándolo en la sociedad en la que realmente vivimos: una sociedad capitalista. Aquí podéis leer lo que escribió en septiembre de 2007 Javier Ortiz para desmentir el uso manipulador y propagandístico que dieron entonces los medios de extrema derecha y que cuatro años y medio después repite como un papagayo José Ignacio Wert.

Para evitar adoctrinar a nuestros niños no se les va a educar para la ciudadanía sino que se les va a enseñar educación cívica y constitucional, anuncia el ministro.

Vaya por delante que mi principal crítica a la asignatura Educación para la ciudadanía es que precisamente era una educación para el civismo y la asunción de una ley (la Constitución) como fuente de verdad política. La Ilustración declaró al ser humano mayor de edad, la Ilustración pretendía limpiar de velos, dogmas, creencias sin sustento,… para que en tanto que ciudadanos nos guiáramos exclusivamente por la razón: eso es la ciudadanía, una condición política en la que nuestros actos no se guían por impulsos (hijos de la dominación) sino por la razón como máxima expresión de la libertad. Esos que se dicen liberales deberían llevar tatuado el concepto ilustrado de ciudadanía si no fueran unos farsantes.

¿Y el civismo? Según el Diccionario de la Real Academia, civismo es celo por las instituciones e intereses de la patria o bien comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública. La constitución, ya lo sabemos, es un texto legal que se aprobó en 1978 y se modificó dos veces cuando nos lo ordenó la Unión Europea. Es decir, una educación cívica y constitucional viene a ser una instrucción para ser una persona de orden y ley, un patriota cuya prioridad sea evitar el conflictivo.

Si las asignaturas responden a su nombre (algo que no ha sucedido en la práctica), la educación para la ciudadanía buscaría ayudar a que el alumnado se haga mayor de edad, no sólo cronológicamente sino moralmente: que tengan capacidad para ser libres, para guiarse por el uso de la razón, por la búsqueda de máximas éticas universales cuyo respeto suponga la convivencia según el imperativo categórico kantiano que no nos dice qué está bien y qué mal sino que lo que hagamos tiene que ser lo que quisiéramos que hiciera toda la humanidad. Que el capitalismo es incompatible con esta máxima de libertad que se extiende a todo ser humano no es doctrina sino una mera consecuencia de la huella ecológica (no es adoctrinar explicar que es materialmente imposible vivir toda la población de este finito planeta como lo hacemos en el occidente rico por lo que nuestro bienestar necesita de otros malestares: no es universalizable). La libertad ilustrada prescinde del adoctrinamiento, de los impulsos, de los dogmas… pero no de la lógica y de la razón, que constituyen su andamiaje.

Ser ciudadano es estar libre también de adoctrinamientos. En cambio una educación cívica muy bien puede ser doctrinaria: ¿alguien observó muestra alguna de incivismo en los funerales de Kim Jong Il, por poner un ejemplo reciente? Ni uno: ¡qué orden, qué ausencia de conflicto, qué entrega! ¡Qué civismo! Si lo que se quiere es no adoctrinar, hay que hacer que educación para la ciudadanía sea no ya una asignatura que merezca ese nombre, sino una práctica educativa y política constante que busque la emancipación y la libertad sin las cuales no es posible la democracia.

El civismo no apela a la libertad, sino a la convivencia. Algo que no es contradictorio: la libertad a la que apela el concepto de ciudadanía genera convivencia a partir de considerar a todo ser humano un fin en sí mismo y por tanto rechazar toda dominación y toda agresión. Pero hay otras formas de convivencia y de celo por las instituciones e intereses de la patria. Ocurre que la consideración del ser humano como fin en sí mismo también puede llevar al conflicto pues quien no es tratado como ciudadano sino que es usado como medio para los intereses de otro se sentirá legitimado para rebelarse. La ciudadanía no apela al orden como fin último, sino que éste se consigue mediante la ilustración, el conocimiento, la libertad que se basa en la libertad de todo otro.

La Ilustración y la ciudadanía que reivindicamos frente a Wert y todos sus antecesores es la que se apoyaba en el sapere aude: atrévete a saber. Esa era la única orden que daba el ilustrado al ciudadano, eso es lo que habría que conseguir en una educación para la ciudadanía: dar a la chavalería los instrumentos para pensar por sí mismos sin ser esclavos de dogmas, pero tampoco de la propaganda. Wert demostró ayer que lejos de guiarse por la razón y el conocimiento (que le habrían hecho saber que estaba mintiendo -o le habrían llevado a renunciar a esa mentira si era consciente de ella) se deja guíar por la propaganda y la mentira. Con esas herramientas no es de extrañar que prefiera simplemente que nos eduquen para ser gente de orden y de ley. Ay, si para compensar su mentira se leyera el libro sobre el que mintió… aunque sólo fuera por atreverse a leer.

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Podéis comprar el libro Educación para la ciudadanía que Wert no quiere que leáis aquí.

  1. 3 Responses to “Ciudadanía, civismo, constitucionalismo y el adoctrinamiento”

  2. A mi siempre me gustó trabajar con mesas grandes, por donde poder esparcir muchos papeles para luego tener que ordenarlos y así enlazar unos problemas con otros. El problema es que las mesas, como las casas, son cada vez más pequeñas. Pero si tuviéramos una lo suficientemente grande para poner juntas algunas de las propuestas del Gobierno, comprenderíamos mejor lo que está pasando: la eliminación de Educación para la Ciudadanía, el retroceso en la ley del aborto, la Justicia solo para los ricos, la súpercreación de superempleos supercalificados en el megaproyecto de Las Vegas junto a Valdebebas (pinta algo ahí Florentino?)… Al final, encajando todas las piezas, vemos claramente el modelo de siervos, perdón, ciudadanos, que este Gobierno está impulsando. Solo así se entiende que, para no adoctrinar, se elimine Educación para la Ciudadanía a la vez que se mantiene Religión.

    By Aurora on feb 2, 2012

  3. Se lo escribió a su jefe (el codillo) el abuelo, o bisabuelo, (el tebib arrumi) del actual ministro de justicia…
    “cautivo y desarmado el ejercito rojo… ”
    Y el actual ministro de justicia hace honor a su padre (1) y no se da ni cien ni diez dias de cortesía… para quitarse la careta de tio enrollao y retomar su furor facha.
    Wert, consumado intelecutual liberal, no se quita la carta porque nunca la tubo y larga a gusto y como liberal moderno se decanta por la tauromaquia de sus colegas cortijeros…

    La primera legislatura de AzWar fue un modelo de engaño, se trataba de no asustar, de parecer civilizado…

    Con una crisis que le muerde el fondillo a toda la población y líderes extranjeros a los que culpar de nuestras desgracias pueden dedicarse desde la primera hora al trabajo ideológico, a contentar a Intereconomía y al episcopado…

    (1)alguien recordará sus fanáticas intervenciones en el programa de Tola y Carmen Maura en TVE2 avasallando (intentando convertir en su vasalla) a Justa Montero en debates sobre la ley del aborto que entonces se pretendía. Y que gracias a sus esfuerzos se retrasó amargando la vida de muchas conciudadanas.

    Nos pasa todo esto porque estábamos cautivos y hace tiempo que nos han desarmado.

    By ultimolunes on feb 2, 2012

  1. 1 Trackback(s)

  2. feb 2, 2012: Bitacoras.com

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