Keynes nuestro que estás en Bruselas
10 noviembre 2011 – 10:05Hasta que nos pusimos a calmar a los mercados, la excusa oficial para todo recorte, desmantelamiento y privatización era Bruselas. En los años 90 nos explicaron que regalaban la banca pública (Argentaria), las telecomunicaciones públicas (Telefónica, Retevisión), las empresas energéticas públicas… porque así lo exigía la Unión Europea. Se acabó asimismo con la industria y con la agricultura española porque nos decían que había que especializarse y que en esta UE a España le tocaba turismo y ladrillo. Después fueron los recortes porque la UE nos imponía límites al déficit o imponía una supuesta competencia que siempre suponía la no intervención de lo público en la economía. La UE se construyó en Maastricht poniendo a los Estados miembros unos requisitos para entrar en la Unión Monetaria y todos ellos apuntaban al corte neoliberal: reducción del déficit, de la deuda… en ningún caso se pedía índices de empleo, de bienestar social, de desarrollo humano, de respeto al territorio o de suficiencia fiscal.
Con mimbres neoliberales los Estados hacían políticas neoliberales encantados: ningún gobierno proponía cambios y eran los pueblos cuando había referendos dignos los que se oponían a este modelo: Dinamarca, Francia, Noruega, Irlanda… Ahora que ya tenemos que calmar a los mercados siguen las instrucciones sanguinarias de la UE aunque ya no decimos que sea Bruselas sino Angela Merkel y Sarkozy. Ahora se dice que la UE castigará a los países que “no tomen medidas para reducir el desempleo”: ojo, no a las que no reduzcan el desempleo, sino a las que no tomen determinadas medidas que ya conocemos y que son el despido barato y la flexibilidad; algo que ya se ha demostrado terriblemente eficaz desde que Felipe González impusiera las primeras reformas laborales hasta la última de Zapatero. Eficaz para que los despidos sean más fáciles, no para que se contrate más.
Nunca hasta ahora la Unión Europea nos ha impuesto una medida de corte progresista. No nos ha dicho nunca que mejoremos nuestras universidades públicas, ni que los salarios de los trabajadores españoles son una birria, ni que impulsemos un plan de inversiones públicas para generar empleo…
Todo esto va a cambiar ya mismo. En el debate de ayer entre cinco partidos (¡por fin con una voz disonante, la de Gaspar Llamazares!) Ramón Jaúregui, del PSOE, anunció un gran plan keynesiano. “¿Cómo tienes tanta cara?” debió de pensar y aclaró inmediatamente que tal plan no lo llevaría a cabo en ningún caso un gobierno español del PSOE, sino la Unión Europea (ese plan Marshall europeo que anunció un día Rubalcaba pero con otro nombre).
¿Tienen información privilegiada Ramón Jáuregui o Alfredo Pérez Rubalcaba? Tras esa UE que exige a los países medidas que hasta a Berlusconi le parecen demasiado de derechas, ¿se esconde una imparable marea socialdemócrata que los mortales desconocemos? Más allá de gobiernos turnistas de los partidos que han construido esta UE durante los últimos 20 años, ¿hay un sólo dato que indique que las políticas de la UE van a dejar de ser el ensañamiento social y pasarán a considerar a la ciudadanía? No parece, pero en ese Deus ex machina cifró todas sus esperanzas de cambios de orientación en la política europea ayer el representante del PSOE.
Sería legítimo que Jáuregui dijera, que no lo dijo, que si el PSOE sigue en el gobierno impulsará una UE totalmente distinta que la actual: democrática y social, una Europa de los ciudadanos y de los pueblos en vez de esta Europa estructuralmente neoliberal. Pero ni lo dijo ni tampoco resultaría coherente con una trayectoria contundente de apoyo acrítico a todos los pasos que se han dado en esta construcción de la UE. Nunca se escuchó una autocrítica sino que desde Maastricht hasta Lisboa nos han ido explicando que se trataba de libertad, de democracia, de prosperidad: que esa UE era la que tenía que ser y que quienes pidiéramos otra UE estábamos en las nubes, que éramos antieuropeístas, rancios y demagogos.
¡Claro que sería mucho más segura la construcción de democracia social, justa, laica y republicana a escala europea! ¡Y mejor aún a escala mundial! ¿Se apuntaría el PSOE a pedir un proceso constituyente para Europa, desde abajo, sin comités de sabios (llamando sabios a consejeros de multinacionales como Felipe González) sino convocando elecciones constituyentes en toda Europa y activando procesos participativos para elaborar una constitución desde abajo que por fin tuviera en cuenta los intereses de abajo y no sólo de los IBEX del mundo? Si se apunta a eso, bienvenido. Pero ni se ha escuchado eso en 20 años ni tampoco se escuchó ayer.
Cabe recordar que quienes, como Ramón Jáuregui, apelan a la conversión por arte de magia de la UE en lo contrario de lo que es son quienes acusan a la izquierda de no ser realista.














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