“Condenar” no siempre es condenar

18 julio 2011 – 8:03

Se cumplen hoy 75 años, tres cuartos de siglo, desde que un grupo de militares se alzaron contra la democracia republicana española. La cosa no tendría nada de particular: cada vez que ha habido un intento de democracia en España la derecha se ha levantado en armas con el apoyo de la Iglesia y de una parte (nunca todo) del Ejército. La I República se proclamó un 11 de febrero de 1873 y el 23 de febrero (¡doce días después!) ya sufrió su primer intento de golpe de Estado. Un año después otro golpe la tumbó y las ciudades de España siguen llenas de calles que homenajean al golpista Martínez Campos. La II República tuvo más tregua: el primer golpe de estado importante lo dio el general Sanjurjo en 1932 y fracasó. Incluso la timorata democracia de la Transición sufrió varios intentos golpistas clásicos en sus inicios, alguno tan estrafalario como el del segundo 23 de febrero golpista de nuestra historia. El golpe que conmemoramos hoy también fracasó: la República logró contenerlo, pero la inmediata ayuda de la Italia fascista y la Alemania nazi a los golpistas afines supuso que aquel fracaso se convirtió en una guerra civil y en una dictadura fascista de 36 años.

Parece que el Congreso va a aprobar una resolución de condena a aquel golpe de Estado que el 18 de julio de 1936 dieron unos cuantos mandos militares. Según se anuncia todos los grupos parlamentarios lo apoyarán. No sabemos si habrá quien se ausente oportunamente: como aquel concejal madrileño que se fue a mear para no votar retirar los honores de la Villa a Franco y que después fue premiado nombrándole portavoz del grupo popular en la Asamblea de Madrid, ¡premio al demócrata!

Ocurre que entre quienes apoyen la resolución muchos lo harán de manera puramente retórica. ¿Realmente condenan aquel golpe (y sus consecuencias: guerra y dictadura) quienes se niegan allí donde gobiernan a retirar de los callejeros los homenajes a Franco, Yagüe, Mola, la División Azul, José Antonio Primo de Rivera…? El presidente del Congreso, que como ministro de Defensa puso a desfilar como iguales a un militar republicano que participó en la resistencia francesa y a un miembro de la División Azul ¿también ha cambiado de parecer y ahora repudia el golpe y se sitúa contra el fascismo? ¿Y qué hay de quien hace escasos meses rechazó la identificación de los cadáveres secuestrados en el mausoleo del líder fascista y el dictador por ser excesivamente compleja“? ¿Rubalcaba también pasará a pedir al gobierno dignidad para las víctimas del franquismo o será ésta otra promesa para cuando no haya crisis? No creemos: en el mitin más famoso de todos los tiempos, el mitin #conR, no hubo una sola mención a la memoria democrática. El próximo presidente del gobierno, ¿anunciará en su veraneo que se lleva para leer el último panfleto fascista de la factoría Moa como hizo el hoy feliz consejero a sueldazo de Murdoch? ¿Hará una sóla crítica antes de morir el jefe del Estado actual al mayor asesino de la Historia de España?

Está muy bien que el Congreso condene el golpe de Estado fascista de 1936 y que supongamos que esa condena se extiende a sus consecuencias criminales. Pero si realmente España rechaza el fascismo que usurpó su nombre durante tantos años no puede ser el único país de Europa en el que sigue habiendo muertos sin identificar en fosas comunes; no puede homenajear en miles de pueblos a los criminales a los que condena; no puede reconocer al poder judicial franquista y tiene que anular todas sus sentencias contra las víctimas del golpe que decimos condenar; no puede permitirse que cadenas públicas (ni seguramente privadas) emitan estos días documentales que disculpan el golpe militar fascista… Si todo esto no son consencuencias de la condena, ésta es papel mojado para evitar las críticas del puñado de diputados que rechazan honestamente el pasado criminal que se inauguró el 18 de julio.

De los trescientos cincuenta diputados (descuéntese a los repentinamente cistíticos) que voten esa condena al golpe de Estado de 1936, ¿cuántos no estarían dispuestos a gobernar haciendo como que tal condena es puramente retórica?

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  1. 4 Responses to ““Condenar” no siempre es condenar”

  2. Zí zeñó, don Hugo, pero que mu bien. Completamente de acuerdo.

    By Erizo on jul 18, 2011

  3. ¿Tienes el texto? Es que yo leí una noticia al respecto por encima y creo recordar algo así como que ni siquiera se condena el golpe, sino que se condena el uso de la violencia para fines políticos (poniendo como ejemplo el golpe del 36), por lo que incluso se podría entender como un rechazo para hoy en día sin efecto retroactivo… No lo sé, igual solo he oido campanas.
    Juan ha escrito en su blog Saravia, no se te puede sacar de casa…

    By Juan on jul 18, 2011

  4. No, no la tengo.

    By hugo martínez abarca on jul 18, 2011

  1. 1 Trackback(s)

  2. jul 18, 2011: Bitacoras.com

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