La épica de de estas generaciones

10 marzo 2011 – 8:17

Escribo este apunte con un cierto resentimiento generacional. Ayer me encontré con que celebraban el 10º aniversario del fin del servicio militar obligatorio en una fecha que mi memoria no tenía almacenada en absoluto. El 9 de marzo de 2001 lo único que ocurrió fue que Federico Trillo, inolvidable ministro de Defensa, firmó el decreto de suspensión de la leva. El 10 de marzo (hoy) se publicó en el BOE. El 25 de mayo de 2002 salieron de la prisión militar de Alcalá de Henares los últimos insumisos presos.

Esa sí es la fecha que habrá que conmemorar. Con el servicio militar acabaron los cientos de insumisos presos, los miles de insumisos a los que no nos llegaron a juzgar, las decenas de miles de objetores de conciencia que hicieron inviable la mili. El PP nunca llevó en su programa electoral la supresión de la mili (por mucho que ahora sus cachorros la celebren como un logro propio): fue una movilización espectacular de la juventud más rebelde la que forzó al aznarismo (el felipismo había apostado por el inmovilismo y la represión) a aceptar su reivindicación. Pero lo que conmemoramos ayer no es a quienes se jugaron casi dos años y medio de cárcel por sus ideas sino al señor que en un ministerio firmó el papel de rendición.

La altanería de la generación de la Transición se cimienta sobre dos pilares: su generosidad e inteligencia política (de la que sería fruto la Constitución) y que es una generación que luchó épicamente contra la dictadura. A las generaciones que hemos venido después nos ha venido todo hecho así que no hemos demostrado generosidad ni inteligencia política (y sí en cambio cierta miopía al no valorar en su justa medida cuánto costó conseguir lo que tenemos, razón suficiente para no aspirar a mejorarlo), pero sobre todo no hemos tenido necesidad de combatir injusticia alguna y si la hemos tenido no la hemos ejercido. En el imaginario colectivo todos los nacidos antes de 1960 han corrido delante de los grises y todos los nacidos después hemos crecido jugando a la Play Station y preguntando a qué hora nos sirven la comida. Nos han contado (y nos hemos creído) que somos generaciones resignadas a estar satisfechas que carecemos de biografía épica en parte por falta de necesidad al estar todo bien y en parte por alguna mutación genética que debió de suceder en Iberia en los años 60 que hizo que de aquellos padres rebeldes naciéramos estas mierdas de criaturas.

No sólo está el triunfo de los insumisos de los que ayer nadie se acordaba como si la mili hubiera caído como la fruta madura. La segunda legislatura de Aznar fue contestada con importantísimas movilizaciones. Y si apartamos las dos estelares manifestaciones contra la guerra de Irak (la primera de las cuales es seguramente la única que realmente ha tenido un millón de personas contra una decisión de un gobierno en la historia de España) algunos podremos recordar decenas de protestas que se sucedían día a día por las calles de España en las que la policía de Acebes nos apaleaba con una violencia brutal justificada casi siempre por todos los medios de comunicación. Nos molían a palos y al día siguiente volvíamos a ser miles de personas, fundamentalmente jóvenes, en la siguiente manifestación conscientes de que el gobierno no había cambiado sus órdenes de respondernos con máxima violencia. La cima de aquella movilización fue el histórico 13 de marzo de 2004.

Por el camino ha habido cientos de protestas universitarias, pacifistas, ecologistas, por la vivienda… que quizás no llegaron a la épica de las desobediencias civiles contra el servicio militar obligatorio ni contra la guerra de Irak pero que desmienten la supuesta pasividad intrínseca de la población española una vez muerto Franco y otorgada esta democracia desde los palacios. Nos hemos movido. En ocasiones bastante más que otros países. Hacen bien en intentar convencernos de que llevamos la quietud en el carácter. Hace muy poquito que demostramos que eso era sólo un mito interesado. Quizás fuera bueno recordárselo cada poco. Ahora, por ejemplo.

  1. 12 Responses to “La épica de de estas generaciones”

  2. No te olvides tampoco del prestige, miles de jóvenes que fueron a Galicia a recoger los “hilillos”
    Gonzalo Caro Sagüés ha escrito en su blog Ni ni ología

    By Gonzalo Caro Sagüés on mar 10, 2011

  3. Sí, Gonzalo. En las “importantísimas movilizaciones” de la segunda legislatura de Aznar incluyo Prestige, manifestaciones estudiantiles y huelga general, además de las de la Guerra.
    hugo martínez abarca ha escrito en su blog La épica de de estas generaciones

    By hugo martínez abarca on mar 10, 2011

  4. Podrías apoyar la manifestación del día 20 uniendo tus artículos y tweets al hashtag #20M porque son muy buenos argumentos para la misma. Es un gustazo leerte.

    By Alba on mar 10, 2011

  5. En el telediario de TVE1 han hecho un reportaje en el que se cuenta de pasada que, al final, había más objetores que militares. En el de La Sexta no han mencionado ni una sola vez la palabra “objeción”; solo aparecían señores que nos decían que el servicio militar era un campamento lleno de simpáticas anécdotas en lugar de un secuestro del ejército golpista en el que no aprendías los puntos estratégicos de tu ciudad, ni como montar una guerrilla, ni nada que significase dar poder al pueblo.

    A estas alturas me resulta increíble que un movimiento de desobediencia civil no violenta triunfase en nuestro país. Los que tengan ahora 18 años no habrán oído ni una palabra sobre este tema.

    Hace poco unos amigos y yo imaginábamos que estaría muy bien hacer pequeños documentales para youtube en el que se explicase que Adolf Hitler se hizo enterrar rodeado de judíos y opositores porque en ambos bandos se hicieron cosas malas y que la Iglesia Católica Alemana celebra misas en su honor a las que van los nazis con sus uniformes y que una televisión nazi retransmite esas misas. Para al final decir: que no tontos, que esto solo pasa en España. Dejo la idea por si alguien quiere llevarla a cabo.

    By Dr.Turbio on mar 10, 2011

  6. La cosa de la abolición fue una idea electoral de don Adolfo Suárez que dejó a todos con la boca abierta, pues era susceptible de dar cientos de miles de votos, así que se apuntaron al carro.

    Para la izquierda fue un auténtico paso atrás, pues a partir de ese momento solo hacen la mili los pobres, los inmigrantes… Si hoy hubiera que volver a luchar a Maruecos sólo morirían los más desfavorecidos, como ya ocurriera hace años.

    La abolición de la institución del ejército debiera ser el objetivo real de la izquierda (y no me diga que luchamos por eso porque le diré que no, que no es cierto desde hace muchos años) y, mientras tanto, a joderse todo el mundo, el rico, el pobre y hasta el vivo de los pies planos.

    Y conste que no lo digo porque conserve con cariño mis recuerdos de Cerro Muriano.

    By mitxel on mar 10, 2011

  7. Aun estando de acuerdo con la mayor parte de lo que escribes hoy, siento ser un poco aguafiestas respecto de los motivos de suprimir la mili obligatoria: fue simple y llanamente una aspiración de un ejército que ya no era tan numeroso como en los tiempos de Franco, y que tenía cada vez más difícil servirse de los fontaneros y albañiles de remplazo, con lo que la mili obligatoria se convertía en una carga. En cuanto hubo cuatro duros se profesionalizó el ejército y punto. En otros paises “de nuestro entorno” se suprimió tambien la mili obligatoria sin necesidad de objetores de conciencia.

    Discrepo de Mitxel en eso de que la izquierda debería reivindicar la desaparición del ejército. A lo mejor lo que habría que reivindicar es que otro ejército es posible. Pero eso da para discutir largo y tendido otro día.

    By Aurora on mar 10, 2011

  8. Acepto la discusión con gusto doña aurora, seguramente la desaparición de los ejércitos es una quimera y tonto el primero.

    Pero mire, dígame -mientras no desaparezca- la obligación de morir por la patria, es decir, por la comunidad, ¿es solo de los pobres?

    By mitxel on mar 10, 2011

  9. Ignoro si , de verdad, se ha ganado en eso de que los soldados sean “profesionales”. Ahora es su puesto de trabajo lo que defienden y no se sentirán parte de la ciudadanía ante una situación de “a favor o en contra”.
    Tampoco tengo una información certera de si el servicio militar, como estaba establecido, era una conquista de la Revolución Francesa.
    Seguro que alguno podéis apostillar e informar con más precisión.

    By DIEGO on mar 10, 2011

  10. Don Mitxel, no se engañe, los ricos, los de verdad ricos, nunca hicieron la mili porque esos ya nacieron con estrellas y no necesitaron ir a verlas en la pechera del coronel.

    By Aurora on mar 10, 2011

  11. claro, doña aurora, tiene usted razón. Pero mire, la solución ante el delito de la tortura que se practica comúnmente en españa no es legalizarla.

    Quiero decirle que antes los ricos podían pagar para librarse del servicio militar, y contra eso luchó la izquierda hasta vencer.

    Luego se siguieron haciendo trampas, pero eran eso, trampas.

    By mitxel on mar 10, 2011

  12. Pues tengo que estar con Mitxel.
    Nadie duda que los “hijos de los ricos” o acababan librándose por pies planos o en un puesto más cómodo que los propios militares de carrera, pero al menos en teoría todos estabamos prestos a morir por la patria.
    Ahora ni en teoría. A morir por la patria (o a ayudar humanitariamente a morir a otros pobres de otros países), van los españoles pobres, o colombianos pobres, o ecuatorianos…

    Y esto es un debate totalmente diferente al del modelo de ejército o a si es o no necesario o deseable tener ejército.
    Es decir, si lo hay que sea de todos y mantenido por todos.

    Mi firma es: Peregrinación contra la inmoralidad de la banca – Acompañanos
    manolox ha escrito en su blog El Opus Dei en Chile – Una cruzada silenciosa

    By manolox on mar 10, 2011

  1. 1 Trackback(s)

  2. mar 10, 2011: Bitacoras.com

Introduce el comentario

*

CommentLuv badge