La dignidad y la entrega
29 octubre 2010 – 7:30
Hay una poca gente, muy poca, cuya muerte genera una dura tristeza compatible con la alegría. Pocas cosas transmiten tanta alegría como la dignidad de una vida para la lucha por una sociedad más justa, más libre, más democrática, como la coherencia y la lealtad: la tristeza por su muerte no puede tapar la alegría por su vida. No mucha gente de las que ha pasado por determinados puestos de altura puede decir cuando muere que han dado más por la sociedad que lo que la sociedad les ha dado. Marcelino Camacho es uno de los pocos a los que ni doblaron ni doblegaron.
Cuando dejó el cargo se fue a vivir a Carabanchel para seguir luchando contra el poder (viul os contará más sobre la vida de Marcelino Camacho en Carabanchel). El poder agasaja, reblandece los caracteres, arrincona los principios… Baste echar una ojeada a otros que nunca supieron pasar a una segunda fila sin hacer notar que creían que la sociedad, la izquierda, el sindicato, el partido… les debía más de lo que les había dado hasta entonces; o quienes nunca pudieron bajarse a seguir teniendo el poder enfrente. Marcelino se fue a Carabanchel a su piso sin ascensor hasta que pasados los noventa años tuvo que mudarse. De sus ideas y de sus principios nadie le pudo mudar ni de su lealtad a los proyectos colectivos (Comisiones Obreras, PCE e Izquierda Unida) incluso cuando discrepara profundamente del rumbo con el que fueran conducidos: él estaba al servicio del colectivo para juntos luchar por otra sociedad, no para servirse. Por eso consiguió mantenerse en sus principios toda la vida y que uno de esos principios fuera el inicio de la Internacional: Agrupémonos todos.
Marcelino Camacho ha reunido todas las características que a uno, que no milita en el PCE, le hacen sentirse orgulloso de la compañía de quienes hoy siento también como mis camaradas. Los años de cárcel y exilio como castigo por su lucha por la libertad, la justicia y la democracia, de oposición al fascismo que amamantaba a sus crías que de mayores pretendieron dar lecciones de democracia. Y la dignidad de la militancia silenciosa, contra los desprecios, contra la prepotencia de los señoritos (incluso de los señoritos que se dijeron sindicalistas o de izquierdas). Son los valores de la izquierda, del sindicalismo, de la militancia política y no debe de ser fácil morir a los 92 años pudiendo decir que son los valores que le han guiado siempre.
Dicen que el tiempo pone a cada cual en su sitio. A Marcelino Camacho el tiempo le ha puesto como ejemplo de la dignidad y la entrega que ojalá pudiéramos siquiera rozar quienes tanto debemos a la izquierda española por gente como Marcelino Camacho. Gracias, Marcelino. Nos vemos en la lucha.















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9 Responses to “La dignidad y la entrega”
Gracias por unas palabras tan bonitas.
Viul ha escrito en su blog Camarada Marcelino
By Viul on oct 29, 2010
Qué diferencia con Aguilares, Gutierresz, Montieles…
By Cristino Almeido on oct 29, 2010
El mejor homenaje, otra huelga general.
By comunista on oct 29, 2010
qué grande Marcelino.
Y qué bueno.
By mitxel on oct 29, 2010
Su lucha es nuestro ejemplo para seguir en pie.
Qué mas decir que no se haya dicho ya… hace falta gente como él.
Hasta siempre, compañero.
Alejandro ha escrito en su blog No nos domesticarán
By Alejandro on oct 29, 2010
Estoy de acuerdo con “comunista”, el mejor homenaje a una persona como Camacho es redoblar esfuerzos en la lucha por los derechos laborales y democráticos y defender con uñas y dientes lo que tanto costó conseguir a personajes como él. ¿Que ahora la gente está desmovilizada? ¿Que los sindicatos mayoritarios están vendidos? ¿Que la prensa demoniza la lucha obrera y difunde el pensamiento único? No son excusas. Tomemos ejemplo de Camacho y otros muchos y hagamos nuestra parte del trabajo. Que las movilizaciones de diciembre sean un gran munumento.
By Paco_Valencia on oct 30, 2010
Los homenajes y el cariño se aprecian en vida. Una vez muerto casi cualquiera parece grande.
Un abrazo.
By Iker on nov 2, 2010